10/06/2025
Escribo esto para las buenas personas juzgadoras en funciones que no fueron favorecidas en estas elecciones. Lo hago desde el privilegio que me concede la certeza de saber que -aunque los resultados para el cargo que me postulé no me favorezcan- tendré la tranquilidad de conservar mi empleo, pero también desde la sensibilización que me regaló la vida al perder trabajos que amaba y el aprendizaje obtenido en el tiempo que llevo trabajando en un Tribunal Laboral.
Les hablo con sinceridad y desde mi humilde reconocimiento por el trabajo que realizaron por años en la impartición de justicia. Por sus horas de desvelo dedicadas al estudio, por el estrés que enfrentaron al emitir una resolución, ante la duda de si se trataba de la decisión correcta y la conciencia del impacto de sus sentencias en la vida de las personas.
Vivimos en una sociedad polarizada en donde siempre pagan justos por pecadores. Pero entre el blanco y el negro, hay una multiplicidad de matices. Y en medio de las personas juzgadoras que no merecían el cargo que ostentaban, por las que existe tanto descontento social, se encontraban ustedes: quienes siempre dieron lo mejor de sí, los empáticos qué dignificaban la envestidura de la toga. Los que cuidaban de su personal, que no abusaron de su poder y supieron conservar los pies en la tierra en todo momento.
Los que no se prestaron para actos de corrupción para aferrarse a su cargo y fueron a la batalla de las urnas con la resignación, confianza e ingenuidad, que caracteriza a las personas de buen corazón.
Imagino la mezcla de incertidumbre, coraje, tristeza y decepción que deben sentir, ante lo que estamos viviendo y lo que se viene.
Nadie mejor que ustedes, con su visión amplia y su capacidad de observación objetiva, podrá vislumbrar en la justa medida el caos que se avecina.
Ante ello, no queda más que levantar la mirada, conservar la tranquilidad que genera el deber cumplido y sentirse orgullosos por mantenerse íntegros hasta el fin de la batalla. En medio de una crisis de valores y luchas de poder, no es un mérito menor.
Por experiencia, sé todo lo que implica no contar con un empleo, enfrentar cambios drásticos en nuestra vida y como se agrava el panorama, cuando nos detenemos a pensar en las personas que dependen de nuestros ingresos.
A lo mejor no puedo decir algo que no sepan, porque su trayectoria es más amplia que la mia, pero desde mi aprendizaje personal, podría mencionar un par de ideas que me fueron útiles cuando pasé por situaciones similares.
No tengan miedo a sentirse vulnerables. Enfrenten esto como un duelo y no opongan resistencia a buscar ayuda profesional si lo consideran necesario. Cuiden su salud mental, porque cualquier reto se vuelve más difícil cuando nos empeñamos en negar nuestras emociones.
No guarden resentimiento, ni permitan que el coraje les arrebate su calidad humana. La sociedad necesita de personas como ustedes, a pesar de la ingratitud que a veces nos demuestra.
En cuanto a sus contendientes, recuerden que ellos no impulsaron la reforma y los intentos de superación, forman parte de la naturaleza humana. Si ellos no hubiesen participado, serían otros. Dejemos que el tiempo cobre factura a los tramposos y a quienes construyen su triunfo sobre la competencia desleal y la tristeza de los demás.
Tampoco sientan culpa si en algún momento perciben que les sobra el tiempo libre: a veces, está bien tomar una pausa, para renovar fuerzas. En lo que llega un nuevo proyecto disfruten a su familia y de las actividades que aman: uno de los clubs de lectura, de los que soy cofundador nació así. En una crisis de desempleo y fue parte de lo que me sostuvo.
Siempre tengan presente que ahora partirán de una base distinta: la del conocimiento, la experiencia y los vínculos de apoyo que forjaron en el camino.
No se frustren ante el cambio de actitudes de personas que los rodean. Hay quienes sólo son amigos del nombramiento y cuando las cosas no van bien, serán más los que se ausenten. En un futuro, cuando miren en retrospectiva, se darán cuenta que esa depuración fue parte de los puntos de aprendizaje y crecimiento.
Disfruten el tiempo con su equipo, tanto como puedan y cuando llegue el momento de irse, no olviden cerrar la puerta con amor. La forma en la que nos despedimos y el orden que dejamos en cualquier espacio del que nos marchamos, es una de las satisfacciones más bonitas y lo que más resalta nuestra ausencia.
¡Todo irá bien! Porque son profesionales capaces, inteligentes y fuertes. ¡Para ustedes todo mi respeto, admiración y gratitud!
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