10/05/2026
Madre…
Mujer de manos que no se rinden,
de espalda que carga sin hacer ruido.
Fuerte no por falta de miedo,
sino porque el miedo aprendió a hacerse a un lado.
Abnegada sin esperar medalla,
te borras para que nosotros brillemos.
Cambiaste sueños por pañales y mañanas,
y nunca dijiste que estabas perdiendo.
Sufrida cuando la cuenta no alcanza,
cuando el dolor llega sin avisar.
Te tragaste las lágrimas en la garganta
para que en casa solo entrara la paz.
Amorosa en cada detalle pequeño,
en la curita, en el café caliente,
en el “duérmete, que yo te velo el sueño”,
en el “aquí estoy” aunque estés ausente.
Madre de consejos dados a media voz,
de regaños que saben a preocupación.
Tu voz es el mapa cuando pierdo el norte,
tu fe es el motor cuando falta empuje.
Te vi cansada y aun así servir la mesa,
te vi rota y aun así coser la herida.
No tienes capa, pero salvas cada vez que empiezas
el día repitiendo que la vida se cuida.
Si me preguntan qué es resistencia,
les señalo tu forma de seguir.
Si me preguntan qué es paciencia,
les hablo de tus noches sin dormir.
No eres de mármol, eres de piel y tiempo,
y por eso te duele y por eso insistes.
Eres el hogar que llevo por dentro,
el lugar al que siempre vuelvo aunque existes.
Madre, si me falta palabra para nombrarte,
que hable lo que hiciste por mí.
Porque mujer, fuerte, abnegada, sufrida y amorosa
no es una lista.
Es tu biografía.
Y si algún día te falta aliento,
recuerda: yo respiro de lo que me diste.
Pasalfrancriminalistica.