25/11/2018
DEFENDER A UN ASESINO
No hace mucho tiempo que escribía sobre la renuncia de un abogado a defender a su cliente por motivos éticos referidos al concreto delito del que el cliente era objeto de la acusación, todo ello a la luz de una noticia de prensa.
Si no recuerdo mal, en dicho asunto la designación era por Turno de Oficio donde la posibilidad que tiene el abogado de abandonar una defensa está muy limitada, dado que si no, no se podría garantizar a todos el derecho constitucional a la defensa, es decir a tener un abogado que le defienda, derecho básico en un estado democrático y de derecho como el nuestro.
Ahora vuelve a saltar la noticia respecto otra renuncia en un caso de los denominados mediáticos.
Según lo leído en prensa, una letrada manifiesta que dejará la defensa de su defendido si existe el más mínimo indicio de que su defendido está implicado en el homicidio de su expareja.
En primer lugar no sé si exactamente la letrada ha dicho esto o no lo ha dicho y en todo caso todo letrado está en su legítimo derecho de renunciar a la defensa de un cliente, incluso sin dar motivos para dicha renuncia, algo que no es solo un derecho del abogado sino una garantía de buena defensa para el defendido, pues si un letrado por conciencia o por otro motivo no puede o quiere defender a alguien lo correcto es renunciar.
Esto me sirve para volver a reiterar, el motivo por el cual, yo si seguiría defendiendo a un cliente del que hubiera indicios de que fuese culpable de homicidio, y eso no quiere decir, por supuesto, que esté de acuerdo con que se mate a alguien.
Esta postura mía, compartida por muchos otros abogados, yo diría que por la mayoría pero no tengo datos para afirmarlo con seguridad, es la esencia del trabajo del abogado. El abogado no está en el procedimiento para juzgar a su cliente y no puede valorar su posible culpabilidad, ni es imparcial, ése es el trabajo de Juez. El abogado es parcial, en el mejor significado de dicha palabra porque defiende los intereses de la parte.
Pese a lo dicho el abogado busca la Justicia, que se haga justicia, puesto que sin una defensa de la postura del acusado no existe justicia, si no en su caso linchamiento.
Todo acusado tiene derecho a una defensa, si no creemos en esto nos apartamos de una de las máximas del estado democrático y nos acercamos al estado dictatorial.
Que a una persona se le acuse de algo, por muchos indicios que existan de su autoría no lo convierte en culpable, e incluso estando ya sentenciado tiene derecho a que alguien vele por sus derechos, y éste es el abogado defensor. Para el que no es abogado esto es lo más difícil de explicar, pero no se puede encarcelar a alguien y tirar la llave.
Todos hemos sido testigos alguna vez de situaciones en las que una vez que se producen unos hechos, de todos los presentes, hay distintas versiones, algunas claramente instaladas en la burda mentira, la hipocresía o el oportunismo de hacer daño a otro, pero otras muchas en la verdadera y sincera forma de ver unos mismos hechos por varios presentes de forma distinta y hasta contraria.
Si te pones en el puesto de alguien acusado injustamente de algo, o si has estado en ese puesto ya, entenderás mucho mejor.
Yo, como muchos, he defendido y defenderé a presuntos asesinos, al igual que un bombero rescatará de las llamas o un médico operará con la mayor diligencia que pueda a un presunto delincuente, por más execrable que sea su delito.
Yo, como muchos, creo firmemente en que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario y que todos tenemos derecho a la defensa y a un juicio justo.
Hay que recordar que nunca el fin justifica los medios.