Mirum Herbis Flores de Bach

Mirum Herbis Flores de Bach Celia Guerra BFRP. Estudió en el programa internacional de Flores de Bach Sesiones individuales. Presencial en Valladolid. Online estés donde estés. Cita Previa.

¿Tiene la tristeza un propósito?Cuando las nubes cubren el sol interior. Una reflexión a través de la flor de Bach Musta...
04/06/2026

¿Tiene la tristeza un propósito?
Cuando las nubes cubren el sol interior. Una reflexión a través de la flor de Bach Mustard.

El remedio floral Mustard es, quizá, uno de los que guarda una relación más estrecha con la luz. Las nubes a las que alude Edward Bach en su descripción original pueden entenderse como un eclipse pasajero del sol: algo que oscurece temporalmente nuestra claridad interior e impide que la luz se exprese plenamente.

A esta obstrucción de la luz Bach la llamó tristeza. Una tristeza que aparece de repente, sin una causa aparente, como si de pronto nos desconectáramos de la alegría de vivir, de la ilusión y del impulso que habitualmente nos sostienen.

Sin embargo, Mustard también posee un aspecto luminoso y profundamente transformador. Nos habla de la necesidad de recogernos, de esos momentos en los que todo nuestro ser parece pedirnos economizar energía, reducir el ritmo, alejarnos del ruido y de los estímulos externos para volver la mirada hacia nuestro mundo interior.

¿No fue acaso esta la tarea de los eremitas? Retirarse por un tiempo para favorecer la contemplación y el encuentro con uno mismo.

Quizá uno de los mayores aprendizajes de Mustard sea comprender que no siempre estamos llamados a florecer hacia afuera. Hay etapas de expansión y etapas de recogimiento; momentos de acción y momentos de silencio. Permitir que existan períodos de tristeza o introspección es también una forma de honrar los ciclos naturales de la vida.

Porque todo tiene su tiempo: un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar, un tiempo para la luz radiante y otro para la penumbra fecunda que prepara un nuevo amanecer.

¿Y si el problema no fuera la tristeza, sino nuestra dificultad para respetar los ciclos del alma?

_Celia Guerra BFRP 🍀

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31/05/2026


Me gusta imaginar a Edward Bach caminando en solitario por la campiña galesa, observando las flores como quien escucha u...
30/05/2026

Me gusta imaginar a Edward Bach caminando en solitario por la campiña galesa, observando las flores como quien escucha un lenguaje antiguo.

Un lenguaje silencioso, hecho de geometrías, colores, gestos y formas vivas que parecen hablar de algo más que de sí mismas.

Bach no solo observaba plantas; también percibía en ellas patrones de la experiencia humana.

Impatiens, con su impulso de abrirse antes de tiempo, como si la urgencia no pudiera esperar al mundo.

White Chestnut, en sus racimos densos y repetitivos, como pensamientos que giran sobre sí mismos sin encontrar descanso.

Chicory, creando un centro firme desde el que todo se expande, como si el vínculo con lo externo naciera de una raíz afectiva profunda.

O Centaury, delicada y abierta a pleno sol, recordando esa forma de estar en la vida que necesita del entorno para desplegarse plenamente.

Quizá ahí resida la belleza de mirar la vida simbólicamente: comprender que la naturaleza no solo nos rodea… también nos refleja.

Como si cada flor revelara, delicadamente, una parte de la experiencia humana.

_Celia Guerra BFRP 🍀









¿En qué momento la disciplina dejó de ser conciencia y se convirtió en rigidez?Lo más difícil de la rigidez es que suele...
27/05/2026

¿En qué momento la disciplina dejó de ser conciencia y se convirtió en rigidez?

Lo más difícil de la rigidez es que suele disfrazarse de virtud.

Dentro de las Flores de Bach, Rock Water —agua de roca— nos habla de aquellas partes de nosotros que, en nombre del control, la exigencia o la perfección, han dejado de cuestionarse.

A veces ocurre de manera casi imperceptible.

Para sentirnos seguros, construimos normas.
Hábitos.
Formas correctas de hacer, sentir o vivir.

Y lo que en un inicio pudo ser una estructura saludable, termina convirtiéndose en algo rígido, cristalizado, difícil de flexibilizar.

Por eso el símbolo de Rock Water resulta tan revelador: la unión entre la roca y el agua.

La roca representa la forma, los límites, la disciplina, la estructura que sostiene.
El agua representa el movimiento, la adaptación, la vida que fluye.

Ninguna de las dos es el problema.
La dificultad aparece cuando dejamos de preguntarnos.

Porque la flexibilidad no nace de romper las normas.
Nace de la capacidad de revisarlas conscientemente.

De preguntarnos si aquello que mantenemos sigue teniendo sentido hoy.
Si todavía nos representa.
Si responde a una elección viva… o únicamente a una antigua necesidad de control.

Cuestionarse no siempre cambia la respuesta.
Pero sí transforma profundamente la relación que tenemos con ella.

Y quizá ahí empiece la verdadera flexibilidad.

La rigidez nos protege.
La conciencia nos transforma.

Celia Guerra BFRP 🍀

26/05/2026

El cine a través de las Flores de BachTomates verdes fritos (1991, Jon Avnet)Las personas no vivimos únicamente los hech...
25/05/2026

El cine a través de las Flores de Bach
Tomates verdes fritos (1991, Jon Avnet)

Las personas no vivimos únicamente los hechos que nos suceden; vivimos, sobre todo, el relato que construimos acerca de ellos.
La memoria no es un archivo inmóvil, sino una narración en constante movimiento: selecciona, resignifica, transforma. Y, muchas veces, es precisamente en esa forma de contarnos donde nace nuestra identidad.

El cine —como las Flores de Bach— entra en diálogo con ese territorio invisible.
A través de imágenes, silencios, símbolos y personajes, despierta emociones que quizá no sabríamos nombrar, pero que reconocemos íntimamente, como si algo de la historia hablara secretamente de nosotros.

El arte posee esa capacidad extraordinaria: conectar lo externo con lo interno y generar un movimiento profundo de reconocimiento.

Y pocas películas expresan esto con tanta sensibilidad como Tomates verdes fritos.

Una historia de universos femeninos desplegados en todas sus formas:
la mujer que se adapta,
la que resiste,
la que cuida,
la que transgrede,
la que recuerda.

Un tejido emocional donde los vínculos, la memoria y hasta los propios espacios geográficos van modelando identidades en transformación, en un viaje iniciático donde la he***na —esta vez con nombre de mujer— atraviesa el peligroso camino de convertirse en sí misma.

El relato comienza en el espacio cerrado de una residencia de ancianos. Allí encontramos a Evelyn Couch (Kathy Bates), atrapada en la sombra de Centaury: una feminidad desdibujada por la incapacidad de poner límites, el sometimiento a las necesidades ajenas y la desconexión de su propio deseo.

En ese mismo espacio-tiempo aparece N***y Threadgoode (Jessica Tandy), quien, en el invierno de su vida, encarna la sabiduría de Honeysuckle.

N***y trae el pasado al presente y convierte la memoria en un lugar vivo.
A través de su relato despierta lentamente en Evelyn una fuerza olvidada.
Su palabra deja de ser recuerdo para transformarse en mito.

La historia nos traslada entonces al Café Whistle Stop, literalmente una “parada de silbato”: un nombre que evoca esos lugares inesperados donde la vida nos obliga a detenernos.

¿Y qué golpe de silbato nos obligó alguna vez a parar en mitad de nuestro camino?

Es allí donde aparece Frank Bennett (Nick Searcy), encarnando la rigidez, la tiranía y el control destructivo de Vine: el adversario que actúa como catalizador y obliga a despertar.

Dentro del café, sin embargo, la vida late de otra manera.

Idgie Threadgoode (Mary Stuart Masterson) representa un patrón emocional fascinante.
Exteriormente aparece como una mujer rebelde, magnética y revolucionaria, capaz de enfrentarse ferozmente a la injusticia (Vervain).
Pero detrás de esa intensidad habita otra verdad: la evasión del dolor.

Tras la muerte de su hermano Buddy Threadgoode (Chris O'Donnell), Idgie huye de su sufrimiento disfrazándose de bufón, apostando, bebiendo y sosteniendo una fachada irreverente.
Un corazón roto aprendiendo a sobrevivir sin detenerse demasiado en sí mismo (Agrimony

A su lado, Ruth Jamison (Mary-Louise Parker) equilibra el espacio desde la entrega vincular de Chicory.
Ruth transita desde la rigidez de las formas y el dolor silencioso hacia una feminidad madura capaz de sostener, cuidar y nutrir desde la lealtad emocional y el amor incondicional.

Gracias a ella, el café deja de ser simplemente un lugar para convertirse en hogar.

Los tomates verdes fritos que se cocinan en el corazón de ese café funcionan como la gran metáfora de la película.
El fruto verde, duro y ácido, necesita atravesar el fuego y el tiempo para transformarse en algo cálido y nutritivo.

Quizá como nosotros.

Y en ese mismo proceso, incluso un gesto, un grito o un símbolo —como el “Towanda” que nace en Idgie y termina encarnando también Evelyn— se convierte en una chispa de empoderamiento capaz de atravesar una vida y encender otra.

Incluso los secretos más oscuros de la historia —custodiados por Sipsey (Cicely Tyson) y Big George (Stan Shaw)— atraviesan ese fuego alquímico donde la opresión termina transformándose en justicia poética y supervivencia.

La película habla también de las múltiples formas de ser mujer en relación con el mundo y consigo misma:
desde la sumisión hasta la acción,
desde el cuidado hasta la transgresión,
desde el silencio hasta la libertad de nombrarse.

Y quizá el cine, como las Flores de Bach, sirve precisamente para eso:
para reconocer en el otro aquello que todavía no hemos podido nombrar dentro de nosotros.

Porque a veces poner palabras a una experiencia permite reconciliarnos con lo vivido.
Volver sobre aquello que no pudo ser.
Reescribir la historia.
Narrarnos desde un lugar más verdadero.

Tal vez por eso esta película nos recuerda algo esencial:

No siempre es la experiencia la que nos transforma…
sino el relato que construimos alrededor de ella.

Y quizá ahí comienza realmente el cambio.
¿Cuál es tu relato?

— Celia Guerra BFRP 🍀




¿Y si la máscara fuera una forma legítima de protección?AgrimonyEn la naturaleza, nada se expone sin medida.Todo lo vivo...
20/05/2026

¿Y si la máscara fuera una forma legítima de protección?
Agrimony

En la naturaleza, nada se expone sin medida.
Todo lo vivo alterna apertura y resguardo para poder sostenerse.
La vida no permanece siempre abierta:
se regula, se protege, se retira cuando lo necesita.

En el ser humano debería ocurrir algo similar.

Pero a veces esa regulación se pierde.
Y ahí aparece el aprendizaje de Agrimony:
la tendencia a mostrarse siempre bien, siempre amable, siempre disponible.

Una exposición constante.
Sin pausa. Sin retiro. Sin espacio interno.

Y ese exceso de apertura va llenando el interior de ruido…
hasta convertirse en una tormenta secreta.

En esos momentos, el autocuidado se debilita.
Y puede aparecer una aparente armonía externa
que no refleja lo que realmente sucede dentro.

Sin embargo, en su sentido más sano, la máscara no es negación.
Es regulación.

Es la capacidad de decidir cuánto mostrar,
cuándo retirarse
y cómo proteger lo interno sin romper el vínculo con los demás.

Quizá la pregunta sea:

¿Hasta qué punto protegernos nos permite ser sinceros con el mundo sin perdernos en el intento?

_ Celia Guerra BFRP 🍀

15/05/2026

¿Y si la pureza no fuera lo que creemos?Crab AppleLa flor de Bach de la aceptación y la reconciliación con uno mismoLa b...
14/05/2026

¿Y si la pureza no fuera lo que creemos?

Crab Apple
La flor de Bach de la aceptación y la reconciliación con uno mismo

La búsqueda de la pureza ha acompañado siempre al ser humano. El arquetipo de lo puro suele llevarnos a imágenes impecables, perfectas… casi imposibles de alcanzar. Quizá por eso la flor de Bach Crab Apple se relaciona con la necesidad profunda de reconciliarnos con nosotros mismos tal como somos.

Cuando esta energía se desequilibra, la mirada se vuelve excesivamente detallista:
pequeños defectos parecen enormes.
Una mancha en la piel, el desorden de una habitación, una emoción “incorrecta”, un error pequeño… pueden ocupar toda la atención y hacer que olvidemos el conjunto.

Y aquello que es natural puede vivirse con incomodidad o vergüenza:
el propio cuerpo,
la sensibilidad,
el cansancio,
la necesidad de parar,
o incluso pensamientos que no encajan con la imagen de “cómo deberíamos ser”.

El cuerpo deja de percibirse como una expresión sabia de la naturaleza
y comienza a sentirse como algo que corregir, esconder o controlar constantemente.

Muchas personas en estado Crab Apple sienten una necesidad intensa de limpiar, ordenar o “arreglar” algo para recuperar calma.
A veces se expresa en el cuerpo.
Otras veces en la autoexigencia, en la sensación de no estar nunca del todo bien, del todo listos, del todo “limpios” por dentro.

Pero cuando Crab Apple expresa su potencial más elevado, la pureza deja de ser una obsesión por corregirse.
Entonces la limpieza se transforma en revelación:
no busca eliminar lo imperfecto,
sino dejar que aparezca lo esencial

El orden deja de ser control
y se convierte en la creación de espacios dignos y habitables.

Esta flor nos recuerda que no hay nada en nosotros que deba ser expulsado para merecer amor.
Que aceptar nuestra humanidad también es una forma profunda de bienestar.

_Celia Guerra BFRP 🍀

13/05/2026




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