07/09/2026
La diferencia clave no está en qué se sustrajo ni en cuánto valía, sino en cómo se lo llevó.
El hurto es el apoderamiento de una cosa ajena sin el consentimiento del dueño, pero de forma “limpia”: sin usar fuerza para acceder a ella y sin violencia ni amenazas sobre ninguna persona. El ejemplo clásico es el carterista que te saca la cartera del bolsillo sin que te enteres.
El robo, en cambio, añade un elemento agravante en la forma de actuar. Puede ser robo con fuerza en las cosas (forzar una cerradura o escalar un muro, por ejemplo) o robo con violencia o intimidación en las personas (dar un tirón, empujar, amenazar, agredir…). Ese “plus” de agresividad —contra los objetos o contra las personas— es lo que convierte un simple hurto en robo, y por eso el robo se castiga con p***s bastante más severas.
El valor de lo sustraído solo sirve para valorar la gravedad de los hechos, pero no para determinar si es un hurto o un robo.
¿Conocías la diferencia?