10/07/2026
⚖️ La mayéutica y el papel del abogado ⚖️
Hace más de dos mil cuatrocientos años, Sócrates desarrolló un método filosófico que continúa plenamente vigente: la mayéutica.
Frente a quienes entendían la enseñanza como la transmisión de respuestas, Sócrates defendía que el verdadero conocimiento nacía de las preguntas. Mediante el diálogo, guiaba a su interlocutor para que descubriera por sí mismo aquello que buscaba. No imponía conclusiones; conducía el razonamiento.
Aunque pueda parecer un concepto exclusivamente filosófico, la mayéutica guarda un estrecho paralelismo con el ejercicio de la abogacía.
Con frecuencia se identifica al abogado con quien conoce las leyes o domina la técnica jurídica. Sin embargo, antes de aplicar el Derecho existe una tarea esencial: comprender el conflicto.
Y comprender exige preguntar.
Preguntar para conocer cada detalle de los hechos. Preguntar para identificar aquello que, a primera vista, parece irrelevante pero puede resultar decisivo. Preguntar para descubrir contradicciones, completar vacíos y construir una estrategia jurídica sólida.
En nuestra profesión, nada puede darse por supuesto. Cada respuesta conduce a una nueva pregunta y cada pregunta permite comprender mejor la realidad sobre la que después se aplicará el Derecho.
Al igual que Sócrates, el abogado no debería partir de conclusiones preconcebidas. Debe escuchar, analizar y cuestionar hasta alcanzar una comprensión rigurosa de los hechos, porque solo así es posible ofrecer un asesoramiento sólido y una defensa verdaderamente eficaz.
La mayéutica nos recuerda que las mejores respuestas no nacen de la improvisación, sino del análisis, la reflexión y el pensamiento crítico. Esa enseñanza sigue siendo extraordinariamente actual en la práctica jurídica.
Porque un buen abogado no empieza hablando.
Empieza escuchando.
No comienza respondiendo.
Comienza preguntando.
Y quizá esa sea la herramienta más valiosa de nuestra profesión: formular la pregunta adecuada en el momento oportuno.