07/06/2026
Hay una creencia muy extendida en la abogacía: que cuanto más disponible estés, mejor profesional eres.
Y no.
La disponibilidad es una expectativa.
La profesionalidad es una competencia.
Confundir ambas cosas suele tener consecuencias: jornadas interminables, sensación constante de ir tarde y dificultad para desconectar incluso cuando el despacho está cerrado.
Con el tiempo he aprendido que poner límites no perjudica la relación con los buenos clientes. De hecho, suele mejorarla.
Porque un abogado agotado toma peores decisiones que un abogado que protege su tiempo.
¿Hay algún límite profesional que te haya costado especialmente establecer?
Visto y adaptado de .fontanals 🌸