30/12/2025
AVISO A NAVEGANTES. Esta frase, decenas de años después cobra fuerza, aunque ahora se usa para nombrar los viajeros de otro mar, el de Internet y las redes sociales. Parece que cualquiera con un poco de l***a y el manejo de una cámara de teléfono, se puede convertir en un experto de la noche a la mañana. Pero hay que ir con mucho cuidado. En estos días he tenido la desgracia de encontrarme con uno de ellos haciendo de mediador inmobiliario en la venta de una vivienda de pueblo, con una inquilina muy mayor. En los pueblos se conoce todo el mundo, éste en concreto era amigo de una amiga, y había relaciones de amistad entre compradores y vendedores con varios de los hijos de esta señora mayor, pero lo bien cierto es que no dudó a la hora de intentar por todos los medios, incluida la amistad y la confianza, que la señora renunciara a su contrato de alquiler. Y le dio igual que estuvieran sus hijos presentes y su abogada. Hizo un auténtico despliegue de recursos psicológicos y emocionales, ante la perplejidad de todos los presentes, que llegamos a pensar que no estaba psicológicamente bien. Como cualquiera se puede imaginar, el disgusto ha sido grande y cuesta entender cómo una persona puede ser capaz de intentar que una señora mayor, a la que la vida ha tratado, regular, renuncie a su contrato de arrendamiento vigente, con la promesa de uno nuevo mejor, que vendrían a firmar los nuevos propietarios en cuanto salieran de la notaría, esa misma mañana, sin más garantías, Y de ahí el título, aviso a todos los que están intentando comprar o vender propiedades, o son terceros afectados por ese negocio, porque hay personas que no están preparadas, ofreciendo servicios de intermediación inmobiliaria. Al principio, se te ocurre achacar este tipo de comportamientos a la maldad, a la falta de escrúpulos y la falta de moral y ética, pero tras una reflexión, ni muy profunda, ni muy breve, terminan dando pena, porque probablemente se ha metido en un oficio que le viene grande, para el que no está preparada, e incluso esta vez, haya perdido dinero, lo que le ha llevado a actuar a la desesperada, acabando por ser otra víctima más de su l***a y una cámara. Moraleja: Manolete, si no sabes torear, para qué te metes" Y a los demás, mucho cuidado, y aunque parezca que un abogado encarece las operaciones inmobiliarias, a la larga, sale barato.