18/03/2022
NUEVA PROPUESTA DE LA ASOCIACION DE INSPECTORES DE HACIENDA: DE CIUDADANOS A VASALLOS
La Asociación Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado ha presentado un documento que ha denominado “Propuestas contra el fraude fiscal y de reforma de las Administraciones Tributarias”, en el que han diversas medidas para, según su parecer, ayudar a luchar contra el fraude fiscal.
Entre ellas, queremos resaltar dos “píldoras” que, de ser aprobadas, supondrían un flagrante ataque contra nuestra privacidad, otorgando a los inspectores de hacienda, que recordemos persiguen infracciones administrativas (no delitos perversos y execrables), unas facultades totalmente exorbitantes, injustificables y que nos posicionan a los ciudadanos como meros vasallos. Tales medidas serían:
a).- La obligación de todas las empresas de designar los lugares de conservación de determinada información con trascendencia tributaria, que han de ser de libre acceso a la Administración Tributaria (subrayamos la referencia al libre acceso).
b).-. Que la inspección pueda realizar actuaciones de obtención de información sin tener que identificarse.
Estas medidas significarían por una parte que un inspector de hacienda podría acceder en cualquier momento sin necesidad de justificar su actuación, entrar a las bravas en cualquier empresa, y revisar absolutamente cualquier información con “trascendencia tributaria” (prácticamente cualquier documento de la empresa). Por otra parte, y si lo anterior no fuera suficiente, el inspector ni tan siquiera deberá identificarse.
Estas propuesta no solo dinamitan el principio más elemental de la inviolabilidad del domicilio, sino que nos convierten a los ciudadanos en meros vasallos del poder, pues al igual que el lacayo del señor feudal llegaba la granja del pobre campesino y arramblaba con lo que quería, el Estado va a poder irrumpir en nuestros negocios porque sí, porque hoy es hoy, con pleno acceso a toda la documentación de la empresa. Además, por supuesto el empresario deberá dejar todo lo que está haciendo para atender al inspector, no vaya a ser que se enfade y levante un acta por la razón más insospechada y absurda (al fin y al cabo ninguna responsabilidad se le podrá exigir).
No cabe duda de que los abusos de los poderes públicos siempre presentes, pero desplegados de forma acelerada desde que comenzó la pandemia ante el aquietamiento de la población bajo el argumento de que “algo tiene que hacerse”, no van a parar hasta que nos concienciemos de que no somos vasallos sino ciudadanos y que debemos rechazar la sumisión que pretende siempre quien ostenta el poder.
Y a quien piense que esas facultades solo iban a ser empleadas contra los grandes defraudadores y que, por tanto, “merecen lo que les pase”, ya les digo que, como siempre, estas facultades no iban a servir de nada contra los grandes defraudadores, pues estos tienen herramientas y capacidad financiera suficiente para eludir la acción de la inspección. No, no iba a ser así, las facultades que se defiende iban a servir para “machacar” miserablemente al autónomo y la pequeña empresa que lucha por sacar adelante su bar, su frutería, su “lo que sea”. Estos iban a ser los verdaderos objetos de abyectas inspecciones sorpresivas.
En fin, vayamos con cuidado porque cuando menos nos demos cuenta seremos meros vasallos bajo la perniciosa excusa de que “el fin justifica los medios”, y cuando veamos que el medio se ha empleado para todo tipo de fines y queramos reaccionar, ya será tarde.