26/11/2015
ESTOS SON LOS HECHOS DEL ASUNTO ABENGOA
- El 12 de noviembre de 2014, Abengoa envió un Hecho Relevante oficial a la CMNV en el que comunicaba los resultados del 3Q (9 primeros meses del ejercicio) y la situación financiera de la empresa a 30/09 de ese año.
- Sólo dos días después FITCH RATINGS (agencia independiente) emite una nota de prensa en la que dice que la deuda efectiva de la compañía es casi el doble de la que la compañía afirma tener en el informe de resultados de los tres primeros trimestres de 2014. FITCH afirma que la deuda supone 4 veces el EBITDA (Resultado antes de impuestos) en vez del 2,1, que es lo que decía Abengoa.
- Abengoa presenta el 15 de noviembre un informe de revisión limitada sobre sus cuentas anuales firmado por Deloitte, S.L. donde se desglosa su deuda. De este modo, rectificando, le da validez a las apreciaciones de FITCH, evidenciando que en la presentación de sus resultados ha intentado engañar a los inversores. En el informe de DELOITTE S.L. se incluye un nuevo concepto de deuda llamada “deuda sin recurso en proceso”, aparte de la deuda corporativa y la deuda sin recurso y antes no contabilizado.
- El 17 de noviembre Abengoa comunica que va a tener lugar un call center (encuentro telefónico) con sus accionistas para explicar y aclarar el desglose y verdadero origen de su deuda, reconociendo ya que su deuda es mayor de la que había comunicado.
- Abengoa se ve así obligada a aflorar 1592 millones de euros de “deuda sin recurso en proceso” y otros 481 millones de euros de deuda emitida para financiar concesiones: el bono verde. Abengoa da la razón a FITCH reconociendo así 2073 millones de deuda que no había incorporado a su informe de resultados a 30 de septiembre.
- Las acciones se desploman a lo que entonces eran mínimos en más de 10 años, 0,90, con causa en la incertidumbre sobre la viabilidad de la empresa. Antes de eso, las acciones de la empresa valían más de 3 euros, lo que supone un desplome superior al 70%.
La historia continúa estos meses de julio y agosto de 2015.
- El antiguo CEO de la empresa, Manuel Ortega dimite aduciendo motivos personales. Al poco, ficha por el "fondo buitre" americano Blackrock y en días, esta empresa se pone corta en el valor (es decir, apuesta dinero a que los títulos de ABENGOA bajarán de valor).
- El nuevo CEO, Santiago Seage, presenta los resultados del primer semestre 2015 el 31 de julio. Reduce signficativamente las previsiones de neto y cash flow y aumenta a 400 millones el objetivo desinversión en activos de la empresa con la finalidad de intentar salvar el desestre destapado unos meses antes por FITCH.
- El tema apunta a quiebra. Pero además se vuelve a engañar al accionista. El CEO dice en su presentación que “no hay ninguna ampliación de capital en el horizonte” y sólo 3 días después Abengoa anuncia una ampliación de capital de 650 millones, es decir, casi un tercio de la capitalización bursátil de entonces, más del triple del actual. Las acciones estaban entonces a 3 euros. Ahora están a 0,30 euros. Días antes, la propia ABENGOA había vendido casi toda su autocartera, previendo la caida que iba a provocar la comunicación de la verdadera información de su situación.
- Además se van conociendo noticias de que la desinversión a realizar tendría que ser mayor, de unos 800 millones, y que la ampliación de capital también tendría que ser mayor si se quiere garantizar la viabilidad de la empresa al menos unos meses.
El sainete prosigue este noviembre.
- La ampliación de capital no llega porque los Bancos no se comprometen a asegurarla dada la magnitud del agujero. Algunas empresas se interesan por comprar ABENGOA, pero desisten al hacer auditorías externas a la empresa. Se va conociendo poco a poco que ABENGOA tiene una deuda real si contamos proveedores y project finance de más de 27.000 millones de euros.
- La empresa necesita una inyección inmediada, no de 400, ni de 800 millones de euros, sino de 1850 millones de euros, para atender pagos y no quebrar ya.
- La cotización está a 0,30 y la situación pinta mal o fatal. Si ABENGOA entra en concurso, sus inversores perderán su dinero. Si ABENGOA es rescatada (mediante importante quita de la deuda financiera bancaria y macromillonarias ampliaciones de capital) la dilución para el pequeño accionista será tal que habrá perdido un mínimo del 90% de sus ahorros por haber realizado una inversión con fundamento en falsedades contables.
- Mientras los minoristas y pequeños inversores se arruinan y se les corta la respiración a los casi 30000 trabajadores de la empresa, el Presidente, Felipe Benjumea, dimite o es obligado por la Banca acreedora a dimitir, según se mire. No sin antes asegurarse una indemnización de 11 millones de euros.
Pase lo que pase el accionista minoritario ya está masivamente fastidiado y no recuperará su dinero. Y es que la Bolsa es riesgo, pero no éste. Te arriesgas a que tu intuición falle, tus inversiones no salgan bien o a que sucedan circunstancias imprevisibles que te perjudiquen. Lo que jamás puedes prever es ésto.
Por supuesto, cualquiera que necesite ayuda o asesoramiento puede contactarnos. Intentaremos organizar un colectivo para pelear por sus derechos como accionista.