30/05/2026
A sus 22 años, Joel es tres veces hijo. Es hijo de sus padres, es hijo de un divorcio pandémico y es hijo de una custodia compartida. En 2020, una vez superado el confinamiento estricto provocado por la crisis del coronavirus y con la llegada de la nueva normalidad, sus progenitores decidieron poner fin a su matrimonio. Tanto su padre como su madre reclamaron la custodia exclusiva de Joel y de su hermana pequeña, pero él les pidió que ésta fuera compartida. Aceptaron.
Los padres de Joel viven en calles diferentes de la ciudad de Palencia, aunque la distancia entre sus casas se recorre en apenas dos minutos de paseo. «A pesar de la cercanía, he ido siempre con la maleta a tope, porque tengo muchísima ropa», dice Joel. «Un circo, vamos». Su experiencia familiar de cama, ducha y despensa de alterne sólo la interrumpió el tiempo en el que se marchó a estudiar la carrera a Madrid.
-¿Qué balance haces de esta convivencia?
-La custodia compartida tiene aspectos positivos y parece muy bonita, pero también tiene su lado malo...
-¿A qué te refieres?
-Hay un momento en el que sientes que no tienes un hogar. Podéis leer el ARTÍCULO completo en EL MUNDO (ojo es premium). Enlace en comentarios.
https://www.elmundo.es/papel/historias/2026/05/20/6a060719e9cf4a25798b458b.html