23/09/2022
Con mucho respeto y profunda indignación comparto unas reflexiones sobre el atroz as*****to de , persona, madre, amiga, hija, colega profesional.
VIOLENCIA EN CONTRA DE LA MUJER: no discrimina y es transversal a toda la sociedad. Este execrable hecho da cuentas que el agresor, quien conceptualmente, estaba llamado a cumplir y respetar la ley, ataca y mata fuera de toda compasión humana a su esposa.
FORMACIÓN: ¿Qué revela este hecho sobre la formación policial? Primero, prevalece el sentimiento de poder sobre el servicio, o acaso, no sienten un tufo de impunidad deambulando desde un inicio (momento clave). Segundo, evidentes fallas en la formación de los servidores policiales sobre el entendimiento y respeto a los derechos humanos los cuales están llamados a proteger en calidad de garantes. Situación que es evidente para Cáceres, pero también abarca a otros policías quienes con una actuación oportuna podían haber cambiado el desenlace fatal.
SIMBOLOGÍA: es tremendamente grave que estos hechos se den, precisamente, en el lugar en donde se forman a quienes tienen el deber de “proteger y servir.” No es un hecho menor que la víctima entró con vida a un recinto policial y salió de allí en calidad de cadáver (de acuerdo con las primeras investigaciones). Si esto no responsabiliza al Estado ¿entonces qué lo responsabiliza? Otro hecho simbólico es que la primera procesada haya sido la cadete; y, hasta la fecha varios policías permanezcan indemnes ¿quid pro cuo?
Varias declaraciones oficiales han tenido una lamentable ecuación de trasladar la responsabilidad a la víctima y con ello reducir la responsabilidad del agresor. Lo cual nuevamente nos lleva a cuestionar la formación y la cultura arraigada de violencia en contra de la mujer.
¿Qué se espera del ESTADO? Una actuación transparente y profesional por parte de la Fiscalía, que cesen las confrontaciones entre las instituciones (PN-FGE) y sobre todo VERDAD, JUSTICIA y REPARACIÓN.
MI PROFUNDO SENTIMIENTO DE SOLIDARIDAD PARA LA FAMILIA DE LA VÍCTIMA
QDEP M.B.B.O.