27/05/2026
Ecuador y la frase de que los abogados tenemos “licencia para matar”
La afirmación de que los abogados tenemos “licencia para matar” es demasiado grave como para convertirse en noticia de ayer, especialmente cuando en mi país se discuten reformas al Código Orgánico Integral Penal y al Código Orgánico de la Función Judicial.
La abogacía no es solo el libre ejercicio. También la integran jueces, fiscales, defensores públicos, procuradores, notarios, peritos, docentes, abogados de instituciones públicas, asesores jurídicos, mediadores y otros profesionales que, desde distintos ámbitos, sostienen todo el sistema de justicia.
Si existen abogados que delinquen, deben ser investigados, procesados y sancionados con firmeza. Pero también hay que recordar dos cosas: son una minoría y la corrupción no existe solo en esta profesión. Como la historia lo ha demostrado, muchas profesiones han sido parte de hechos de corrupción: desde la política, la contratación pública, los ministerios y los gobiernos locales, hasta las juntas parroquiales. Insisto, sin generalizar.
Los abogados incomodamos porque exigimos prueba, cuestionamos abusos, interponemos recursos, denunciamos ilegalidades, protegemos garantías y recordamos que el poder también tiene límites. Eso no nos convierte en criminales; nos convierte en defensores.
Y aquí está el punto central: esto no afecta solo al abogado. Afecta directamente al cliente y al usuario del sistema de justicia. El ciudadano que contrata un abogado, sea víctima, procesado, denunciante, denunciado, culpable o inocente, necesita una defensa técnica libre, firme y sin amenazas. Si el abogado trabaja condicionado por el miedo, quien pierde no es solo el profesional: pierde la persona que busca justicia, protección, asesoría o defensa frente al poder.
La defensa técnica no es un obstáculo para la justicia. Es una condición de su legitimidad.
El debate sobre reformas legales puede y debe darse, pero no sobre la base de frases que criminalizan una función esencial del sistema de justicia.
Como abogado, conozco mis derechos y estoy haciendo uso de ellos para alzar mi voz.