11/02/2026
Entre abogados existen códigos que no están escritos, pero sí se respetan.
Quien los ignora no actúa con estrategia, sino con mezquindad.
La competencia en nuestra profesión es natural.
Disputar clientes, criterios jurídicos, interpretaciones y resultados forma parte legítima del ejercicio del derecho.
Lo que no forma parte del derecho, ni de la ética, es:
- desacreditar al colega sin fundamento,
- afectar su reputación para obtener ventaja,
- sembrar desconfianza en el cliente con insinuaciones malintencionadas,
- convertir el rumor en herramienta de litigio.
Eso no es táctica.
Eso no es estrategia.
Eso es miseria profesional.
Entre abogados se entiende que:
Se confronta en el expediente, no en el rumor.
Se gana con argumentos, no con difamación.
Se demuestra capacidad en audiencia, no hablando mal del otro.
Cuando un abogado necesita destruir la reputación de su contraparte para imponerse, lo único que evidencia es falta de confianza en su propio trabajo.
El derecho se ejerce con técnica.
La reputación se construye con años.
Y ambas se pierden cuando se cruza la línea del respeto.
Porque en este medio todo se sabe…
y quien hoy intenta subir desacreditando, mañana será el ejemplo de lo que nadie quiere ser.
La lealtad a los principios siempre tendrá más peso que cualquier maniobra baja.
OJO...
Elaborado en 2021, cuando todavía no existía ChatGPT para ayudarnos a redactar 😉