26/08/2026
ARENGA MATUTINA
La IA también puede desnudar las debilidades de la justicia.
Si bien es cierto lo señalado por el magistrado Montero y Montero respecto de que las inteligencias artificiales pueden cometer falencias, esto no significa que no puedan convertirse también en una herramienta útil para identificar las debilidades del sistema de justicia y, particularmente, inconsistencias en las decisiones judiciales.
La IA no sólo puede ayudar en la estructuración y análisis de una sentencia; también puede poner en evidencia contradicciones, omisiones, desviaciones o posibles errores en su fundamentación.
Ahora bien, quien utilice estas herramientas debe asumir su responsabilidad: todo análisis producido por una IA tiene que ser validado. De igual manera, el prompt que se introduzca puede determinar considerablemente la calidad y orientación de la respuesta obtenida.
Por eso, no debemos mirar la inteligencia artificial desde un solo ángulo. No se trata de darle una garantía absoluta de seguridad ni de convertirla en juez del juez. Se trata de reconocer que, utilizada correctamente, puede convertirse en un instrumento adicional para examinar la calidad de las decisiones judiciales.
Esto también plantea un desafío para quienes administran justicia: las sentencias deben ser cada vez más rigurosas, coherentes y apegadas a la Constitución, las leyes, los reglamentos y la jurisprudencia.
En definitiva, la IA puede equivocarse; pero precisamente por eso debemos aprender a utilizarla para contrastar, verificar y cuestionar. Y mientras más rigurosamente se examine una decisión judicial, mayor debe ser la calidad con la que esta sea fundamentada.