04/06/2026
ARENGA MATUTINA
NO ME LEAS, HAZLO SOLO SI ES DE TU INTERES Y DE LA SOCIEDAD.
HOY DIA DE CORPUS CHRISTIi
LA DICTADURA DEL ESPECTACULO MOMENTO ALOFOKE; DONDE POLITICOS, COMUNICADORES Y PROFESIONALES NO SE RESISTEN, TODOS PROCURAN LIKE Y FUTUROS VOTOS.
Resulta cada vez más evidente que una parte importante del debate público ha sido desplazada por la lógica del espectáculo. Intelectuales, profesionales y figuras vinculadas al sistema político, personas que durante años construyeron su prestigio sobre la base de argumentos, conocimientos y discursos estructurados, han comenzado a modificar su comportamiento para adaptarse a una realidad mediática distinta: la que premia el escándalo por encima de las ideas.
Hoy parece que la elegancia en el lenguaje, la profundidad del análisis y la sobriedad del debate han perdido terreno frente a la estridencia, la confrontación, violencia y la vulgaridad. En muchos espacios digitales, quien habla con respeto corre el riesgo de ser ignorado; quien reflexiona con serenidad es considerado aburrido. En cambio, quien grita más fuerte, utiliza expresiones soeces, protagoniza controversias o convierte su imagen en un espectáculo, obtiene atención inmediata y una mayor circulación en las redes.
No pocos comunicadores, analistas y actores políticos han comprendido esta dinámica y han decidido adaptarse a ella. No necesariamente porque compartan esos códigos, sino porque entienden que el mercado de la atención funciona bajo reglas distintas a las del mérito intelectual. La consecuencia es preocupante: la forma comienza a imponerse sobre el fondo, el ruido sobre la razón y la viralidad sobre el contenido.
La sociedad enfrenta así un desafío cultural de gran magnitud. Cuando el conocimiento debe disfrazarse de espectáculo para ser escuchado, y cuando la seriedad necesita competir con la banalidad para sobrevivir, corremos el riesgo de normalizar una cultura donde la apariencia vale más que el pensamiento.
Las redes sociales han democratizado la comunicación, pero también han creado incentivos perversos. La pregunta que debemos hacernos es si queremos una sociedad guiada por la reflexión y las ideas, o una donde el éxito dependa de quién genera más escándalo, quién baila mejor el "paso del perrito" o quién es capaz de sacrificar más su dignidad para conseguir algunos segundos de atención.
Porque cuando la vulgaridad se convierte en norma, la decadencia deja de ser una excepción para transformarse en cultura.
Debo decir que, no es que uno no tenga un "GUTO" por dentro, SOMOS HUMANOS.