30/11/2019
HECTOR CABRAL ORTEGA.
Por Carlos Balcácer.
Realizó sus estudios primarios en la escuela publica
de San Cristóbal al igual que el bachillerato lo realizo en las escuelas
normales, extendidos también a Azua y Barahona y la carrera de
Derecho, en la antigua Universidad de Santo Domingo,
entonces doctorado, donde recibió cátedras
de Criminologia del profesor
Leoncio Ramos.
Hector nació en la calle Padre Ayala, de la ciudad de San Cristóbal; hijo del matrimonio entre Secundino Cabral Romero y Altagracia Ortega Pérez, al final de la segunda década del siglo XX (1928). La “Oficina Jurídica Dr. Cabral Ortega y Asociados” funcionó por muchos años en la calle 19 de Marzo esquina calle de El Conde n° 301, Apto. n° 207, que correspondía al segundo piso de la vieja edificación. Grandes abogados dominicanos ejercieron su ministerio desde ese local. Y tal vez todos fueron sus amigos, que hoy lo recuerdan como hombre dinámico y responsable. En el 1967, en ese edificio muchos abogados encabezaban la llamada Asociación Dominicana de Abogados (ADOMA), entre ellos José Bidó Medina, Antonio Lockward Artiles, y el mismo Cabral Ortega, que era dirigente de ese gremio.
De los tres hijos procreados en la familia Cabral De los Santos, su hija Claudia Altagracia fue la única que mostró interés por el Derecho, matriculándose en la Universidad Católica de Santo Domingo (UCSD) y luego perfeccionó sus estudios en suelo español.
Fue juez de la Corte de San Juan de la Maguana por corto periodo. Grandes aportes realizo desde esta posición. Su cancelación, sin embargo, se produjo como consecuencia del descargo a 550 agricultores que tenían una deuda con la Sociedad Industrial La Manicera, que no podían pagar por haber perdido la cosecha por eventos de la naturaleza (huracanes, sequía, etc.). Luego el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de entonces, el licenciado Bonelly, le envió un telegrama donde le decía: “Doctor Cabral en el dia de hoy esta Suprema Corte de Justicia ha decidido aceptar su carta de renuncia”; pero resulta que el no había renunciado. Fue una manera sutil de cancelarlo.
Mientras tanto, su interesante trayectoria profesional nos dice que en una época fue Abogado de Oficio de la Corte de Apelación de San Cristóbal; juez, segundo sustituto del Presidente de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de San Juan, en la provincia del mismo nombre.
También fungió como Secretario de la Cámara de Comercio de San Cristóbal; Vicepresidente del Ayuntamiento de San Cristóbal, y Director del Museo Nacional de Santo Domingo; Jefe del Departamento de Inspección de la Caja Dominicana del desaparecido Instituto Dominicano de Seguros Sociales de Santo Domingo, hasta que finalmente alcanzo la posición de Consultor Jurídico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
La Criminología se había establecido como el conjunto de conciertos sistematizados, y el laureado la estudiaba y analizaba con fruición. En un principio y como todos los recién iniciados en una ciencia cualquiera, cultivar la Criminología general, que como se esperaba, se convirtió en una aliada incondicional del derecho represivo. Posteriormente y en la medida en que transcurría el tiempo, y con la participación en varios cursos, seminarios, conferencias y congresos nacionales e internacionales, abordó el Dr. Cabral Ortega la Criminologia Clínica, y de veinte años para acá, la Criminologia Critica, influenciado por las teorías del maestro italiano Alessandro Baratta, recién fallecido para entonces.
Sus primeras publicaciones se echaron a ver en las revistas de Costa Rica, Venezuela y Perú; de esa etapa datan algunos de sus trabajos tempranos sobre temas tan variados como Delincuencia de cuello blanco, Violencia en América Latina, Diferentes modalidades de la violencia, incluyendo la constitucional, etc. A ese respecto, y en el nuevo Capítulo Criminológico, publicación de la Universidad del Zulia, en Maracaibo, Venezuela, los directores de ese órgano de difusión publicaron un estudio criminológico-jurídico con el tema La Reforma Penal y el Funcionamiento de la Justicia Penal: Tendencias y Balances (1978), en la que tuvo a bien exponer en un Seminario Internacional celebrado en la capital de Costa Rica, en San José.
En lo concerniente a su formacion en el estudio de la criminologia, señalando que ella tiene valor practico y teórico, tras haber estudiado las licenciaturas de psicología clínica, de sociología y de ciencias políticas con mención en estudios socioeconomicos; esta ultima carrera la concluyo con un trabajo de grado titulado: “Situación de los trabajadores en América Latina y República Dominicana”, el cual mereció el reconocimiento de los miembros del jurado examinador, y una elevada calificación. Fundamental importancia tiene en su desempeño a favor de la Criminologia, la relación con otros colegas criminólogos, de cuyas anécdotas y memorias domina un gran interés para el quehacer criminológico.
Mantuvo excelentes relaciones de amistad e intercambio de obras, revistas y trabajos científicos y doctrinarios con el ya citado afamado profesor italiano Alessandro Baratta, así como también con Emiro Sandoval Huertas y don Alfonso Reyes Echandia (colombianos), estos dos últimos ejecutados en el asalto por parte de las hoy desaparecidas guerrillas y convertidas en partido político, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) al Palacio de Justicia de Bogota; su amistad con la destacada criminóloga y penalista Lo**ta Aniyar de Castro, Directora del Instituto de Criminología de la Universidad de Zulia, Venezuela, y actualmente diputada al Congreso; los venezolanos Elio Gómez Grillo, de la corriente comparada de la criminología latinoamericana, Rosa del Olmo, Tito Córdova Monasterios, Héctor Nieves, y Marcela Marquez; Carmen Anthony (Chile), los argentinos Luis Marco del Pont y Roberto Bergalli, Luis Rodríguez Manzanera (México), y otros tantos mas no menos importantes que los mencionados.
En 1978, tuvo la honra de conocer y tratar en Costa Rica al maestro mexicano don Alfonso Quiroz Cuarón, maestro de maestros, uno de los primeros en America Latina en desarrollar la Antropologia Criminal y primer criminalista diplomático por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); los costarricenses Luis Castillo, Luis Lachner, Jorge Montero y Ana Isabel Garita, Denis Szabo (Canada) quien fuera Director de la Sociedad Internacional de Criminología; Caridad Navarrete Calderon (La Habana), directora del Instituto de Ciencias Penales y Criminología de Cuba, entre otros.
El haber estudiado directamente con estos profesores bien dotados, así como sus esfuerzos en el ámbito de la metodología de la investigación de las ciencias sociales, le permitió concebir estrategias mas adecuadas para incursionar en el mundo de la criminología. Reflexiones Criminológicas, publicada por ONAP en 1982, fue concebida y escrita para dotar a los estudiantes pobres de la carrera de Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo de algunos conceptos básicos, fundamentales, del quehacer criminológico, entre cuyo medio estudiantil surgió el sobre nombre de “el Camarada” con el que llamaban al Prof. Cabral Ortega y viceversa el a sus apreciados alumnos. En dicha obra el extinto laureado plantea el criterio de que el delito, en sentido general, es un fenómeno con implicaciones socioeconomicas, sociopolíticas y socio-culturales.
Las consecuencias inmediatas de la intervención norteamericana del 1965, forjaron en el maestro Cabral Ortega la obligación paulatinamente firme de ligarse mas y mas a las clases y sectores que sufrian en carne propia las flagelaciones del régimen que dejaron instaladas las huestes intervencionistas, al momento de llevar a cabo y de manera parcial la desocupación física del territorio dominicano. Gran parte de su aporte político lo ejerció desde la cátedra universitaria, la disertación en los barrios marginados del país y el ejercicio de abogado, en favor de las clases y sectores políticos que real y efectivamente necesitaban orientación y ayuda.
Influido por los acontecimientos de abril, estudio Historia, y gracias a ello sintetizo su conocimiento en los contextos socio-económico-políticos, analizando posteriormente la estructuración de la justicia, “la que adopto, casi al pie de la letra, el modelo francés”. Dijo que dicho modelo se adoptó, pero no se adaptó a la realidad dominicana (en Francia, a la altura de 1884 se nombro una famosa Comisión de notables para que realizara una labor de traducción, localización y adopción de los textos franceses), resultando en un verdadero fracaso.
Desde el año de 1975 empezaron a aparecer sus opiniones sobre los acontecimientos históricos necesarios para el temible aparato judicial, y la forma de como estaban al servicio de las clases dominantes. Fue director del Departamento de Inspección del Instituto Dominicano de Seguros Sociales, Juez de la Corte de Apelación de San Juan de la Maguana, miembro de la Comisión que trabajo en la reforma de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la academia estatal.
Combatió en la Guerra de Abril de 1965, destacándose por su sensibilidad social; y en el denominado Periodo de los 12 años del gobierno de Balaguer se dedico a asumir patrocinio legal gratuito a las personas que eran apresadas por asuntos políticos, destacándose principalmente junto al doctor Orlando Rodriguez (†), como jefe del consejo de defensa de los dirigentes de izquierda Maximiliano Gómez (†) (el Moreno), José Ignacio Marte Polanco (a) Pole (†) y otros mas.
Realizó estudios de Psicología y Sociología, incursionando luego en las ciencias del Derecho, que puso en practica como símbolo de verdad, justicia y amor. Fue Consultor Jurídico de la UASD, profesor de Derecho Penitenciario y de Criminologia, de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, institucion en la cual se graduo en esta area en el 1951. También impartió docencia en Sociología de la Educación y Antropología Cultural, siendo miembro adscrito del Instituto de Finanzas Argentino.
Obras jurídicas y abogado defensor de causas sociales. Siempre ligado a la defensa de los derechos humanos, escribió sobre temas tan variados como La delincuencia de cuello blanco, Violencia en América Latina, entre otros. El criminólogo: Fue reconocido como uno de los padres de la Criminologia en el país con mas de 40 años en las aulas universitarias.
Vena creativa y artística. Ademas de su reconocida vida profesional, Cabral Ortega era conocido por su vena creativa de poeta, autor y compositor.
El deceso de “el Camarada” como autorizan los corazones agradecidos y el lenguaje confianzudo a llamarle, ocurre en una dilatada vida de 80 años, en momentos en que compartía con amigos en el piano-bar del Club Naco. La muerte decidió sorprenderle, el alegre, cuando bailaba con amigos; y, tras terminar una pieza y sentarse, dijo a los contertulios allí presentes: “bailare una mas…”. al momento de iniciar el baile, cayo victima de un infarto fulminante al miocardio. Le sobrevive la colega Leida de Los Santos Lerebours, con quien procreo siete hijos.
Me llevo la honra y recuerdo de haber compartido estrados penales con el siempre recordado Héctor Augusto (como siempre confianzudamente le llamaba) y agotar largas horas de reuniones para hacer realidad este Instituto.