en la Capital (entonces Ciudad Trujillo), pues, viendo el Gobierno del país los resultados de la fundación del Colegio Dominicano “De La Salle” en el año 1933, mostró interés en que los Hermanos Lasallistas se establecieran en la ciudad de Santiago de los Caballeros y así se los hizo saber a través del Sr. Nuncio del Papa, Monseñor Fietta, gran amigo de los Hermanos. Éste, a su vez, se lo comunic
ó a los Superiores Lasallistas de la Habana, Cuba y así llegó la petición hasta el Superior General de los Hermanos en Roma. El 23 de julio de 1935, llegaron a Santiago dos Hermanos, que también eran hermanos de sangre: Nicet Jean (conocido como Hno. Juan) y Nicet de Jesús (conocido como Hno. Se hospedaron en el hotel Gobaira, situado en la esquina de las calles El Sol entre San Luis y Mella, que más tarde ocuparía el Royal Bank of Canada y hoy el Banco León. Deambularon calles y más calles buscando un local para alojar el nuevo colegio y que sirviera al mismo tiempo de casa para los primeros Hermanos. El 28 de agosto del mismo año encontraron una casa de dos pisos en la calle Duarte Nº 31 entre las calles El Sol y Beller, donde hoy se halla la mercería “La Rossy”. El dueño de esa casa era un ciudadano venezolano, Don Mauricio Berizbeitia, a quien alquilaron el inmueble por la suma de RD $30.00 mensuales. El contrato se firmó ante el abogado Dr. Federico Álvarez. De inmediato comenzaron los arreglos, adaptaciones y limpieza de la casa, deteriorada por llevar dos años deshabitada. Durante los 18 días que duraron los trabajos, los Hermanos se alojaron en el Hospicio San Vicente de Paúl, donde las religiosas Mercedarias los trataron con muchas atenciones y no quisieron cobrarles ni un centavo. Los Hnos. comían con el entonces Capellán del Hospicio, el Presbítero Octavio Antonio Beras, futuro Arzobispo y primer Cardenal dominicano, quien había influenciado ante el Sr. Mauricio, por ser su director espiritual, para el contrato de alquiler de la casa de la calle Duarte. La amistad entre los Hermanos y el futuro Cardenal duró hasta el final de sus días. Poco tiempo después, en una conversación con Don Mauricio, en la cual los Hnos. le explicaron la finalidad de la fundación, éste les dijo: “Si ustedes dan una hora diaria de clases gratuitas a 30 niños pobres, no les cobraré el alquiler convenido”. El 9 de septiembre de 1935 tuvo lugar la apertura de las clases en el nuevo colegio, con una asistencia ese día de 21 alumnos, pero al final del año escolar eran ya 84, de ellos 10 no eran católicos. Hay que aclarar que el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (De La Salle), fue fundado con la finalidad de educar a varones y todavía correrían varios años antes de que los colegios De La Salle se convirtieran en mixtos.