22/07/2026
"EL TEMOR Y EL PÁNICO QUE SE APODERA DE LOS SOLICITANTES DE VISA"
No encuentro explicación al temor que albergan los solicitantes de visa americana de cara a su entrevista consular.
Pero hay mil historias que contar.
Le cuento la de una joven.
En medio de la entrevista, presa de un pánico inexplicable, repetía por dentro:
"Devuélvame mi pasaporte. Devuélvame mi pasaporte".
No entraré en muchos detalles. Solo dejaré pistas:
Joven distinguida. Casi 5'8" de estatura. 145 libras.
Carrera de Psicología suspendida a mitad.
Un periplo en España por razones que duele recordar.
Apartamento propio. Su carro 🚗.
Soltera. Y con un negocio demostrable de préstamos.
Este último punto, aunque no es del agrado de los oficiales por lo informal y por no estar sustentado, no tenía tanto peso en su contra.
El problema no fue el perfil. El problema fue el miedo.
Días antes, cada vez que le recordaba dónde estaban sus mayores fortalezas y debilidades, me respondía:
"Sr. Tatis, usted está jugando con mi inteligencia".
Y es que no hay cosa que más moleste, que cuando el miedo se apodera, la gente empieza a recibir una retahíla de orientaciones.
Del que fue al consulado. Y del que no conoce ni la dirección de la Embajada.
Una le dijo: "Tú eres muy joven para tener apartamento".
Otra: "Con préstamos es difícil que te den visa".
El día de la entrevista se tomó una pastilla para los nervios.
Hizo el efecto contrario.
Las preguntas fueron simples:
¿A qué país ha viajado?
¿Por qué abandonó la universidad?
Y por último: ¿Puede explicarme eso de los préstamos?
Ahí se apoderó el pánico.
"Tierra trágame", pensó.
Y por dentro seguía: "Devuélvame mi pasaporte".
El oficial fue condescendiente.
La joven era elegante, con méritos suficientes, con intención manifiesta de viajar y regresar.
Tenía todo para que se la aprobaran.
Pero ese temor inexplicable la traicionó.
Nosotros, en la asesoría, siempre decimos: "Nadie sale herido, ni mutilado de ahí".
Pero también, en nuestro interior, sabemos una verdad incómoda:
Sin ese temor, sin ese miedo, la asesoría migratoria no tendría éxito, ni emoción, ni sentido.
Porque al final, la visa no se gana solo con papeles.
Se gana con seguridad.
Y el miedo... el miedo te desnuda frente a un oficial.
Soluciones Políticas y Sociales - Asesoría Migratoria
Preparamos el perfil. Pero sobre todo, preparamos los nervios.