24/04/2026
En efecto, yo sí dije en la entrevista -y sostengo- que un presidente que TODOS los miércoles ataca al Poder Judicial e irrespeta la división de poderes con discursos agresivos e información falsa, difundiendo disparates de “puertas giratorias y alcahuetería contra los delincuentes” (a pesar de que según los números crudos y duros somos uno de países que más encarcelan en Latinoamérica), por supuesto que genera un clima de violencia que puede desembocar en ataques a jueces y a distintas autoridades -tal como sucedió en EU con el asalto al capitolio azuzado por Donald Trump que terminó con múltiples muertes-.
Y también dije -y sostengo- que ALGUNOS medios de comunicación (porque me consta que NO son todos, pero sí dos o tres en especial) tienen una importante cuota de responsabilidad en habilitar y fomentar este discurso populista y violento, al presentar las noticias de sentencias absolutorias o rechazos de medidas cautelares y liberaciones en tono negativo dirigido a generar frustración, como si se tratara de un fallo del Poder Judicial. Eso lleva al público a creer que el fin del proceso penal es condenar o encarcelar (partiendo de una presunción de culpabilidad), y que por ende cualquier cosa distinta a eso es un fracaso rotundo, cuando en realidad el ÚNICO objetivo del proceso penal es y debe ser siempre tutelar que se respeten las garantías fundamentales de todas las partes -imputado y víctima- al juzgar un hecho específico, sin que al proceso o al juez pueda o deba importarle cual sea el resultado final -condena o absolutoria-, ya que así lo exige el principio de imparcialidad.
Como he dicho varias veces, no se trata de no criticar las cosas del Poder Judicial que deben mejorar, que por supuesto son muchas; soy el primero en señalarlas y lo he hecho en diversos artículos -entre ellas siendo la principal la enorme mora judicial-. El problema es que tomar las vías de hecho y acudir a la violencia para expresar descontento hacia resoluciones judiciales (bajo premisas populistas incorrectas además), es la forma en que se pierde la independencia judicial, y con esta la democracia. A doña Amelia Rueda -a quien le tengo un gran respeto- no le gustó que yo mencionara la cuota de responsabilidad que tienen algunos medios (aunque claramente no estaba hablando de ella ni su programa, sino otros), pero lo cierto es que es innegable que la forma populista en que muchas veces se comunican las decisiones judiciales incide directamente en generar una indignación del público bajo premisas incorrectas (aquí no estoy descubriendo el agua tibia, el populismo abunda en el campo penal). Y eso sumado a los rastreros ataques del gobierno esta llevando a un odio desenfocado hacia los jueces y el Poder Judicial en general, que no solo es completamente infundado, sino sumamente peligroso, porque los jueces son la última barrera de defensa contra los abusos de poder.
Entonces sí, así como se exige al Poder Judicial ser abierto a la crítica -lo cual es deseable en toda democracia-, ciertos medios de comunicación también deben hacer introspección sobre la forma en que comunican las decisiones técnicas penales, y la enorme responsabilidad que hay en ello, por las reacciones que pueden generarse a partir de cómo se informe. Ya es hora de que tengamos esta discusión.
El penalista Gerardo Huertas, opositor a Chaves, señaló em Nuestra Voz que la forma en que se comunican los casos judiciales puede generar desinformación y alimentar reacciones violentas.