10/03/2026
A dos días de la celebración del día internacional de la mujer, solo puedo decir que es lamentable y vergonzoso.
El 8 de marzo debería ser un día para reflexionar sobre derechos, igualdad y oportunidades para las mujeres. Pero también hay algo que debe decirse con claridad: ninguna causa se fortalece cuando se justifican actos delictivos en su nombre, ni persecuciones contra mujeres que están sobresaliendo y liderando. No era eso lo que queríamos?
Romper propiedad pública o privada, vandalizar edificios o dañar comercios no es “lucha social”. Es simplemente delito. Y cuando se intenta justificar bajo el argumento de que “la causa lo permite”, lo único que se logra es debilitar el verdadero mensaje que muchas mujeres sí intentan defender.
La igualdad, la dignidad y el respeto que se reclaman para las mujeres también deben reflejarse en la forma en que se protesta. Cuando la violencia reemplaza al diálogo, al pensamiento y a los argumentos, lo que se genera no es avance, sino rechazo social hacia una causa que merece ser tomada en serio.
Si de verdad queremos hablar de rebelión, entonces rebelémonos de verdad.
Rebelémonos estudiando.
Rebelémonos pensando críticamente.
Rebelémonos cuestionando ideas, incluso las propias.
Rebelémonos preparándonos, educándonos, volviéndonos profesionales, líderes, juezas, científicas, empresarias, doctoras, magistradas, presidentes, maestras…
La rebelión más poderosa no es la que destruye paredes… es la que construye mentes.
Y una sociedad cambia mucho más cuando las mujeres conquistan espacios con conocimiento, criterio y preparación.
Porque la justicia, la libertad y la igualdad no se imponen con violencia… se sostienen con inteligencia y pensamiento crítico.
Es decepcionante ver estos personajes por las calles en supuesta “representación” de muchas mujeres. Déjenme decirles que NO, no todas las mujeres somos así, y muchas de nosotras, lo que sentimos es VERGÜENZA de ver este tipo de actos. No representan mayorías, representan minorías.
La analista Lucía Arias cuestionó el discurso de algunas manifestaciones del 8M en Costa Rica, señalando lo que considera una contradicción entre las consignas contra el “patriarcado” y la realidad política del país, donde varias mujeres ocupan o ocuparán puestos clave de poder.
Arias destacó que Laura Fernández llegará al Ejecutivo, Yara Jiménez presidirá la Asamblea Legislativa, Eugenia Zamora encabeza el Tribunal Supremo de Elecciones y el Congreso tendrá una mayoría femenina histórica del 52.6%. Según afirmó, el movimiento “nunca fue sobre empoderar mujeres, sino sobre imponer una agenda marxista”.