11/06/2022
El Bullying o el Acoso Escolar
En el pasado mes de mayo se celebró el Día Internacional contra el Bullying o el Acoso Escolar, con el objetivo de concienciar sobre el riesgo del acoso escolar y el bullying en los niños y jóvenes a nivel mundial, así como buscar los mecanismos para evitar este mal, que hoy, se ha convertido en un terrible peligro para la población infantil y juvenil.
En un informe publicado por la Unicef en el 2019 se muestra el alcance del abuso físico, sexual y emocional que sufren niños y niñas de todo el mundo, y revela datos como el que algo más de 1 de cada 3 estudiantes de entre 13 y 15 años en todo el mundo sufren actos de acoso escolar; o que casi una tercera parte de los estudiantes de 11 a 15 años de Europa y América del Norte dijeron que habían intimidado a otros.
Si bien es cierto el bullying, conocido también como acoso escolar, es un mal que siempre ha existido no es menos cierto que este problema se ha agravado en los últimos años en especial por el llamado ciberacoso, generando graves consecuencias para la vida tanto del acosado como de su familia. Es evidente que un niño o adolescente sometido a agresiones verbales o físicas muestra un bajo rendimiento escolar, baja autoestima, depresión e incluso, en determinados casos, el deseo de atentar contra su vida.
Debemos entender que el bullying o el acoso no es "cosas de niños", ni creer que esto los hará más fuerte. Como sociedad, no podemos ser indiferentes ante una problemática que afecta y miles de niños y jóvenes en todo el mundo y más allá de las palabras o buenas intenciones se necesitan acciones concretas desde el hogar y las escuelas para que este flagelo acabe definitivamente.
Con la puesta en práctica de la ley 10030 que establece la educación permanente de la declaración Universal de Derechos Humanos en nuestro sistema educativo tenemos una herramienta educativa sin precedentes para lograr una sociedad más pacífica, tolerante y libre de acoso.
NO DISCRIMINES: Artículo 2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, s**o, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.