01/01/2026
Hoy, 31 de diciembre, cierro el 2025 con el corazón lleno y, al mismo tiempo, con sentimientos encontrados.
Ha sido un año brutal, de esos que no pasan desapercibidos: sacuden, duelen, incomodan y transforman.
Despedí personas muy queridas, y se les extraña siempre. Vi a mi hijo crecer tanto que ya es más grande que yo, y eso me maravilla. Tuve el respaldo de una gran familia: no me faltó comida ningún día, tengo un hogar donde no paso frío, ropa para cambiarme , tuve trabajo todos todos los días y la bendición inmensa de que mis seres queridos estén con salud. Solo eso ya es muchísimo.
Crecí profundamente, en lo personal y en lo profesional. Curso la Maestría en Derecho de Familia, en la Universidad de La Rioja, en España, un sueño hecho realidad. Me formé, me equivoqué, aprendí y avancé rodeado de grandes colegas, profesionales y amigos que hoy son parte esencial de mi camino.
Nada de esto habría sido posible sin mi esposa, siempre firme a mi lado. Vivimos momentos duros, pero nos hicieron más fuertes; supimos resistir y salir adelante.
Aprendí que la incomodidad no es un castigo, sino una señal: la vida diciéndote que ya no cabes en lo que antes parecía suficiente. En medio del miedo, Dios nos sostuvo, nos abrazó y abrió puertas. Hoy valoro cada respiración, cada sonrisa y cada abrazo, porque la vida es frágil, pero el amor de Dios y de la familia lo sostiene todo.
Que venga el 2026, que se venga con todo. Y digo estamos porque no camino solo. Camino con mi esposa, mi hijo, mi familia y con amigos, colegas y socios que se volvieron refugio y motor. Junto a mi socio, amigo y hermano, el licenciado Yarif Wabe Castro, construimos una mancuerna sólida, viviendo nuestra profesión con pasión en cada audiencia, cada caso y cada lucha por personas reales. Nada llena más que ver el alivio de un cliente y escuchar un “gracias, licenciados” desde el corazón. Venimos con proyectos grandes, sueños compartidos y una ambición gigante, siempre de la mano de Dios.
Hoy agradezco todo lo vivido.
Sigo caminando con más madurez , pero cada día de más hambre y con el corazón lleno de fe.
Gracias, 2025.
Estamos listos para lo que viene.