04/10/2026
🎃 EN HALLOWEEN, CUIDADO CON LOS DISFRACES… TAMBIÉN EN EL TRABAJO
Aprovechando que estamos en el mes de Halloween y que recientemente entró en vigencia el tema de acoso laboral, esta imagen sirve para hablar de algo muy importante: la prueba.
El acoso laboral muchas veces ocurre en silencio, en la oscuridad, cuando las cámaras no ven y cuando no hay otras personas presentes. Además, quien acosa puede mostrar una cara frente al resto del equipo y otra completamente distinta frente a la persona que está siendo afectada. Esos “disfraces” existen y son más comunes de lo que pensamos.
Por eso, probar el acoso no necesariamente dependerá de una fotografía, un video o de alguien que haya presenciado directamente cada hecho. La prueba debe analizarse TODA.
Pueden ser relevantes los audios, conversaciones de WhatsApp, correos electrónicos, chats internos, órdenes, instrucciones, cambios injustificados, diferencias de trato, modificaciones repentinas en las condiciones de trabajo e incluso la identificación de patrones de comportamiento respecto de una persona en comparación con otras.
También pueden tener importancia los dictámenes psicológicos, especialmente para determinar afectaciones y su relación temporal con los hechos denunciados, así como, por supuesto, la prueba testimonial.
Y aquí probablemente veremos cobrar relevancia principios como el in dubio pro operario y la protección de la víctima, particularmente cuando, después de valorar integralmente la prueba, permanezcan dudas razonables. Esto no significa que toda denuncia deba presumirse cierta ni que desaparezca la necesidad de probar los hechos.
El problema de los testigos es evidente: muchas conductas ocurren precisamente donde nadie las ve y, además, existe temor de denunciar por las posibles consecuencias laborales.
Por eso, las empresas deberían contar con procedimientos claros para prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar el acoso laboral.
Porque algunos disfraces no se usan solamente en Halloween.
Nota: La imagen aplica para todo...