Dr Pira

Dr Pira Profesional en Derecho, especializado en Derecho de Movilidad y Derecho Administrativo con amplia experiencia en el sector público y privado.

✍️ EL DR PIRA | Artículo de opinión  #8👇 LEE EL ARTÍCULO COMPLETO EN EL PRIMER COMENTARIO.
29/08/2026

✍️ EL DR PIRA | Artículo de opinión #8
👇 LEE EL ARTÍCULO COMPLETO EN EL PRIMER COMENTARIO.

ANÁLISIS: FRENTE A LA EMERGENCIA, EL TOLIMA NO PUEDE DISTRAERSEArtículo de opinión  # 7 — William Pira Mano firme ✊ Cora...
27/08/2026

ANÁLISIS: FRENTE A LA EMERGENCIA, EL TOLIMA NO PUEDE DISTRAERSE

Artículo de opinión # 7 — William Pira
Mano firme ✊ Corazón grande ❤️

EL MOMENTO EXIGE ATENCIÓN, NO DISTRACCIONES

En momentos de emergencia, las prioridades deben estar claras.

Mientras diferentes municipios del Tolima enfrentan incendios forestales que amenazan ecosistemas, viviendas, cultivos y comunidades, la discusión pública debería concentrarse en una sola pregunta: ¿qué estamos haciendo para proteger a nuestra gente y controlar la emergencia?

En medio de esta situación, la gobernadora Adriana Magalí Matiz ha insistido en que no es momento de distraerse con controversias políticas, sino de permanecer en el territorio y acompañar a los municipios que necesitan apoyo.

Y, desde mi perspectiva, ese mensaje merece ser analizado más allá de las diferencias políticas.

Porque cuando una montaña está ardiendo, el territorio debe estar por encima del escritorio.

UN TOLIMA QUE NECESITA RESPUESTAS

La emergencia por incendios forestales ha puesto nuevamente sobre la mesa la vulnerabilidad de nuestro departamento frente a fenómenos que pueden crecer rápidamente.

Detrás de cada incendio hay mucho más que llamas:

Ecosistemas que pueden tardar décadas en recuperarse.

Familias que pueden perder sus viviendas.

Campesinos que pueden perder cultivos y fuentes de sustento.

Animales y biodiversidad en riesgo.

Bomberos y organismos de socorro trabajando bajo condiciones extremas.

Por eso, la respuesta institucional no puede limitarse a reaccionar cuando el fuego ya está fuera de control. El Tolima necesita prevención, capacidad de respuesta y coordinación permanente.

EL LIDERAZGO SE DEMUESTRA EN EL TERRITORIO

Una emergencia pone a prueba a cualquier administración.

Es precisamente en estos momentos cuando la ciudadanía espera que sus gobernantes estén presentes, coordinando, escuchando a los alcaldes y articulando a los organismos de socorro.

La gobernación, las alcaldías, los cuerpos de bomberos, la Defensa Civil, la Policía, las Fuerzas Militares y las comunidades tienen diferentes responsabilidades, pero un mismo propósito: proteger la vida y reducir los efectos de la emergencia.

Por eso considero acertado que, en medio de la crisis, la prioridad sea mantener la atención puesta sobre los municipios afectados.

La política puede esperar.

El fuego no.

EL TOLIMA NECESITA UNIDAD

También debemos entender que una emergencia no pertenece a un partido político.

No es de izquierda, de derecha ni de centro.

Es del Tolima.

Cuando un municipio necesita ayuda, lo importante no debería ser quién gobierna, sino cómo conseguimos que la ayuda llegue.

Por eso este momento debería servir también para fortalecer los mecanismos de prevención, mejorar la capacidad de los organismos de socorro y construir una verdadera estrategia departamental frente a los incendios forestales.

La crítica política es legítima y necesaria en democracia. Pero también debemos saber distinguir cuándo corresponde debatir y cuándo corresponde actuar.

-EL TOLIMA PRIMERO

Hoy el llamado debe ser sencillo: menos ruido y más coordinación; menos confrontación y más territorio.

La emergencia nos recuerda que gobernar no consiste solamente en administrar desde una oficina. También significa estar presentes cuando las comunidades enfrentan sus momentos más difíciles.

Que esta crisis sirva para unirnos, para aprender y para prepararnos mejor.

Porque cuando se trata de proteger nuestros bosques, nuestras montañas y, sobre todo, la vida de los tolimenses, el Tolima debe estar primero.

William Pira
Vision firme ✊ Corazón por la ciuda❤️
Ibagué, Tolima

ANÁLISIS: LA REFORMA PENSIONAL — ¿SOSTENIBILIDAD O HIPOTECA AL FUTURO? Artículo de Opinión  #6 - Por William PiraMano Fi...
27/08/2026

ANÁLISIS: LA REFORMA PENSIONAL — ¿SOSTENIBILIDAD O HIPOTECA AL FUTURO?

Artículo de Opinión #6 - Por William Pira
Mano Firme ✊️ Corazón Grande ❤️

UNA REFORMA QUE REDEFINE EL SISTEMA
La Reforma Pensional del gobierno de Gustavo Petro introduce cambios profundos que afectan la libertad de elección, el monto de las pensiones y la sostenibilidad financiera del sistema. Sus puntos más críticos son:

1. PÉRDIDA DE LIBERTAD DE ELECCIÓN

La reforma establece que todas las cotizaciones sobre ingresos de hasta 2,3 salarios mínimos legales mensuales deben ir obligatoriamente a Colpensiones, sin posibilidad de elegir otro fondo.

Esto afecta directamente a los jóvenes: el 90,3% de quienes cotizan hoy lo hacen por montos inferiores a 2,3 salarios mínimos, por lo que la gran mayoría pierde la libertad de elegir dónde ahorrar.

2. EL RIESGO DE PENSIONES POR DEBAJO DE LA LÍNEA DE POBREZA

Una persona que cotice toda su vida sobre el salario mínimo podría recibir una pensión aproximada de $301.722 mensuales, monto que está por debajo de la línea de pobreza. Para evitar esto, se requeriría cotizar 6 años más. En la práctica, esto significa trabajar más tiempo para recibir menos.

3. LA EXPROPIACIÓN DE LOS AHORROS — SIN HERENCIA

Si una persona gana hasta 2,3 salarios mínimos y antes del 1 de abril de 2027 no ha completado 900 semanas de cotización, al fallecer su ahorro pensional no se hereda a su familia, sino que pasa al Estado. Esto constituye, según el análisis, una apropiación directa de los ahorros de los trabajadores.

4. SOSTENIBILIDAD EN CUESTIÓN — EL DÉFICIT QUE CRECE

- Actualmente, la Nación transfiere a Colpensiones unos 26 billones de pesos anuales —equivalente a 4 reformas tributarias— para pagar las pensiones del régimen de prima media.
- Para el año 2063, cuando se agote el Fondo de Ahorro, el Estado tendría que girar 76 billones anuales, es decir, 50 billones adicionales cada año, lo que representaría un déficit cercano al 2,5% del PIB solo por este concepto.
- Este déficit, inevitablemente, se intentaría cubrir con más impuestos y nuevas reformas tributarias, que terminarían pagando las generaciones futuras.

5. EL ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL — MENOS COTIZANTES, MÁS PENSIONADOS

La pirámide poblacional cambia radicalmente:

- Hoy: 4 cotizantes por cada pensionado.
- 2050: 2,3 cotizantes por cada pensionado.
- 2070: Solo 1,3 cotizantes por cada pensionado.

En Colpensiones, se requieren 8 cotizantes para pagar una sola pensión, lo que hace insostenible la relación a largo plazo. A diferencia de los fondos privados —donde cada cotizante acumula su propio ahorro—, en el régimen de prima media los jóvenes de hoy pagan las pensiones de los mayores, y cada vez habrá menos jóvenes para sostener el sistema.


CONCLUSIÓN

Colombia sí necesita una reforma pensional, pero debe ser responsable, financieramente viable y sostenible. El debate no es si los adultos mayores merecen una vejez digna —todos lo queremos—, sino si se está construyendo un sistema que pueda cumplir lo prometido sin hipotecar el futuro de las generaciones venideras.

Una reforma no es buena si entrega beneficios hoy, pero anula las pensiones de quienes están empezando a cotizar y transfiere el costo a los jóvenes del mañana. La verdadera sostenibilidad exige decisiones que no comprometan el porvenir de los colombianos.

William pira
Visión Firme✊️ Corazón❤️Por la ciudad

Crisis sin fronteras: por qué Ibagué no puede asumir el colapso social de otras capitalesArticulo de opinion  #5 por: Wi...
26/08/2026

Crisis sin fronteras: por qué Ibagué no puede asumir el colapso social de otras capitales

Articulo de opinion #5 por: William Pira
Visión Firme ✊️ Corazón Grande❤️

Ibagué enfrenta una realidad que ya no podemos seguir tratando como un asunto aislado ni exclusivamente local. Basta recorrer la carrera Tercera, los alrededores del estadio, la calle 60 o las plazas de mercado para encontrarnos con una problemática social que se hace cada vez más visible: la habitabilidad en calle.

Nuestra ciudad, reconocida con orgullo como la Ciudad Musical de Colombia, no puede acostumbrarse a que sus parques, andenes y espacios públicos se conviertan en escenarios permanentes de abandono, exclusión y falta de oportunidades.

Pero hablar de esta situación exige algo más que indignación. Exige mirar el problema con humanidad, responsabilidad y, sobre todo, con sentido de realidad.

Ibagué no puede cargar sola con una crisis nacional

Uno de los aspectos que más preocupa es el origen de una parte importante de la población habitante de calle caracterizada en Ibagué. De acuerdo con las cifras y reportes que han circulado desde la administración municipal y distintos sectores ciudadanos, una proporción considerable tendría procedencia de otras ciudades y municipios.

Si esta tendencia se confirma y continúa creciendo, debemos preguntarnos seriamente: ¿está Ibagué preparada para asumir sola una problemática que trasciende sus fronteras?

La respuesta, evidentemente, es no.

Ibagué tiene limitaciones presupuestales, sociales y de infraestructura que hacen imposible pretender que el municipio resuelva por sí mismo una crisis que tiene componentes nacionales. Nuestra ciudad también enfrenta desempleo, pobreza, dificultades en salud mental, consumo problemático de sustancias y otras necesidades sociales que demandan recursos y atención institucional.

Por eso resulta indispensable hablar de corresponsabilidad territorial.

Si existen casos en los que personas en situación de vulnerabilidad son trasladadas desde otras ciudades y abandonadas en las periferias de Ibagué, las autoridades competentes deben investigar y establecer responsabilidades. No podemos convertir una denuncia de esta naturaleza en una verdad automática, pero tampoco podemos ignorarla si existen testimonios, evidencias o reportes que ameriten investigación.

El habitante de calle no es el enemigo

Aquí debemos ser absolutamente claros.

El problema no es la persona que vive en la calle. El problema es el abandono.

No podemos construir una política pública desde el desprecio ni desde la criminalización de quien duerme en un andén porque no tiene un hogar. Detrás de muchas de estas historias existen rupturas familiares, enfermedades mentales, adicciones, desempleo, pobreza, violencia y ausencia de redes de apoyo.

Pero defender la dignidad de estas personas tampoco significa renunciar al derecho de los demás ciudadanos a disfrutar de espacios públicos seguros, limpios y ordenados.

Las dos cosas pueden y deben coexistir.

Ibagué tiene derecho a recuperar sus parques.

Los comerciantes tienen derecho a trabajar.

Las familias tienen derecho a caminar tranquilamente por la ciudad.

Los turistas tienen derecho a encontrar una ciudad acogedora.

Y las personas en condición de calle tienen derecho a recibir atención digna, oportunidades de recuperación y alternativas reales a permanecer indefinidamente en las calles.

No se trata de escoger entre humanidad y seguridad. Se trata de construir las dos.

¿Dónde está la corresponsabilidad nacional?

La solución tampoco puede consistir únicamente en operativos ocasionales, albergues temporales o retornos voluntarios.

Estas medidas pueden ser necesarias, pero son insuficientes si no existe una estrategia integral.

El Gobierno Nacional, las gobernaciones y las alcaldías deben construir una ruta conjunta que permita identificar el origen de las personas, restablecer vínculos familiares cuando sea posible, garantizar atención en salud física y mental, enfrentar las redes de microtráfico y ofrecer alternativas de rehabilitación y reintegración social.

Y si una persona desea regresar voluntariamente a su municipio de origen, el Estado debe facilitar ese proceso de manera digna y segura, siempre respetando sus derechos.

Ibagué no puede convertirse en el lugar donde otras ciudades descarguen sus problemas sociales.

Pero tampoco podemos responder cerrando las puertas a quienes necesitan ayuda.

Orden sí. Indiferencia, no.

La discusión debe superar dos extremos igualmente peligrosos.

Por un lado, quienes pretenden solucionar el problema simplemente "sacando" a las personas de determinados sectores para que la ciudad parezca más limpia.

Por otro, quienes consideran que cualquier intervención de las autoridades constituye discriminación.
Ninguno de esos caminos resuelve nada.Necesitamos una política de orden con humanidad.

Controles efectivos en los accesos de la ciudad cuando existan denuncias de traslados irregulares. Coordinación con otros municipios. Información precisa sobre la población habitante de calle. Fortalecimiento de los centros de atención. Prevención del consumo de sustancias. Atención de salud mental. Recuperación de espacios públicos. Y, especialmente, una estrategia nacional que establezca responsabilidades claras.
No podemos permitir que la discusión se convierta en una guerra entre ciudadanos y habitantes de calle. Eso sería injusto y, además, inútil.

La verdadera discusión es otra:

¿Quién está obligado a responder por una crisis social que supera la capacidad de un municipio?
Necesita que las ciudades de origen asuman su responsabilidad.

Necesita que las instituciones trabajen coordinadamente.Y necesita que nosotros, como ciudadanos, dejemos de mirar hacia otro lado.

La Ciudad Musical de Colombia no puede convertirse en el patio trasero de una crisis nacional. Pero tampoco puede perder su humanidad tratando de resolverla.

El reto es recuperar nuestros espacios públicos sin perder de vista a las personas que hoy viven en ellos.

Ibagué necesita orden, seguridad y autoridad. Pero también necesita solidaridad.

William Pira
Visión Firme ✊️ Corazón Grande❤️

EL LIBRO DE LA VERDAD: EVIDENCIA, INSTITUCIONES Y EL DEBER DE SEGUIR INVESTIGANDOArtículo de opinión  #4 — Por William P...
25/08/2026

EL LIBRO DE LA VERDAD: EVIDENCIA, INSTITUCIONES Y EL DEBER DE SEGUIR INVESTIGANDO

Artículo de opinión #4 — Por William Pira
Mano Firme ✊️ Corazón Grande ❤️

Hay documentos que nacen para generar una discusión política y hay otros que, independientemente de quién los presente, deberían servir para abrir una conversación mucho más profunda sobre el país.

El llamado “Libro de la Verdad”, un documento de 135 páginas presentado como diagnóstico de la administración anterior y entregado a los organismos de control, pertenece a esta segunda categoría.

Más allá de las posiciones políticas que pueda generar, lo verdaderamente importante es preguntarnos qué hacemos como sociedad cuando aparecen hallazgos, inconsistencias y situaciones que merecen ser esclarecidas.

Porque una cosa debe quedar clara desde el principio:

un informe no es una sentencia, pero tampoco debe convertirse en un documento que simplemente se archive y se olvide.

¿QUÉ ES Y QUÉ NO ES EL “LIBRO DE LA VERDAD”?

Uno de los aspectos que considero más importantes es el esfuerzo por documentar el estado en que se recibe una administración pública.

Durante mucho tiempo, en Colombia los cambios de gobierno estuvieron acompañados de discursos, acusaciones y señalamientos, pero no siempre de procesos de empalme suficientemente documentados que permitieran a la ciudadanía conocer con claridad qué se recibía y qué se entregaba.

En este caso se plantea un ejercicio basado en distintas fuentes de información, entre ellas sistemas de contratación pública, derechos de petición y antecedentes de organismos de control, con la participación de numerosas personas en el proceso de recopilación y revisión.

Eso, por sí solo, no convierte el documento en dueño de la verdad absoluta.

Y aquí quiero ser muy claro.

Un informe de esta naturaleza no reemplaza a la Fiscalía, a la Procuraduría, a la Contraloría ni a los jueces.

Su verdadero valor está en otra parte: poner información documentada sobre la mesa para que las instituciones competentes hagan su trabajo.

LA EVIDENCIA DEBE ESTAR POR ENCIMA DEL RUMOR

En política estamos acostumbrados a escuchar acusaciones de un lado y respuestas del otro.

El problema aparece cuando la discusión termina reducida a quién grita más fuerte.

Por eso considero importante que cualquier señalamiento sobre la administración pública pueda ser contrastado con documentos, fechas, contratos, cifras y fuentes verificables.

Una democracia seria necesita menos rumores y más evidencia.

Y un ciudadano responsable no debería pedir que se condene a alguien simplemente porque aparece mencionado en un informe.

Pero tampoco debería aceptar que una información que merece ser investigada sea ignorada simplemente porque resulta políticamente incómoda.

Ni condenas anticipadas ni silencios convenientes.

Lo que necesitamos es investigación.

TRES RAZONES PARA TOMARLO EN SERIO

Hay, a mi juicio, tres razones por las cuales este tipo de ejercicio puede ser importante para Colombia.

Primero: permite establecer una línea de base.

Si sabemos en qué condiciones se recibe el Estado, dentro de unos años podremos comparar resultados y determinar qué se hizo bien, qué se hizo mal y qué quedó pendiente.

Segundo: puede servir como insumo para los organismos de control.

Un documento de diagnóstico no reemplaza una investigación, pero puede ayudar a identificar asuntos que requieren una revisión más profunda.

Tercero: fortalece la pedagogía ciudadana.

Los recursos públicos pertenecen a todos los colombianos. Por eso, tenemos derecho a conocer cómo se administraron, qué decisiones se tomaron y qué consecuencias tuvieron.

Y aquí está una de las grandes lecciones:

la transparencia no debería depender de quién gobierna.

Debe ser una obligación permanente del Estado.

EL LÍMITE QUE NO PODEMOS CRUZAR: NO ES UNA SENTENCIA

También debemos ser responsables con nuestras palabras.

Si un documento señala una posible irregularidad, eso no significa automáticamente que exista un delito.

Una baja ejecución presupuestal puede ser una señal que merece explicación.

Una inconsistencia contractual puede requerir una investigación.

Una decisión administrativa cuestionable puede tener consecuencias políticas o disciplinarias.

Pero determinar si existió un delito y quién es responsable corresponde a las autoridades competentes, dentro del debido proceso y con las pruebas correspondientes.

Por eso, presentar el “Libro de la Verdad” como una sentencia definitiva sería un error.

Pero decir que no tiene ninguna importancia porque todavía no existe una sentencia también sería un error.

El punto está precisamente en el medio: investigar.

EL VERDADERO EXAMEN COMIENZA AHORA

Si existen decenas de casos que requieren seguimiento, la pregunta que debemos hacernos como ciudadanos es sencilla:

¿Qué va a pasar con ellos?

Porque Colombia ya conoce demasiados casos que comienzan con grandes titulares y terminan perdidos entre expedientes, trámites, burocracia y años de espera.

Hemos visto investigaciones que no avanzan.

Procesos que prescriben.

Denuncias que pierden fuerza con el paso del tiempo.

Y ciudadanos que terminan preguntándose si realmente vale la pena denunciar.

Por eso, el verdadero examen del “Libro de la Verdad” no está en su presentación.

Está en lo que suceda después.

Si la información entregada contiene elementos que ameritan investigación, las instituciones tienen la responsabilidad de actuar.

La evidencia debe conducir a la investigación y la investigación debe conducir a la verdad.

CUANDO LAS DECISIONES PÚBLICAS AFECTAN LA VIDA DE LOS COLOMBIANOS

Algunos de los asuntos señalados trascienden las discusiones políticas y pueden tener implicaciones sobre servicios esenciales y la capacidad del Estado para responder adecuadamente a las necesidades de los ciudadanos.

Cuando hablamos de energía, infraestructura, seguridad, salud o recursos públicos, no estamos hablando simplemente de balances contables.

Estamos hablando de la vida cotidiana de millones de colombianos.

Una mala decisión administrativa puede terminar afectando un servicio.

Una deficiente planeación puede generar pérdidas enormes.

Y una eventual conducta irregular, si llegara a comprobarse, puede terminar afectando directamente los recursos que deberían estar destinados al bienestar de la gente.

Por eso necesitamos instituciones fuertes.

Instituciones que investiguen sin importar quién sea el señalado.

Instituciones que no actúen por presión política.

Instituciones que no tengan miedo de investigar al poderoso ni de reconocer cuando una acusación no tiene fundamento.

EL ESTADO DEBE APRENDER A RENDIR CUENTAS

Para mí, la enseñanza más importante de todo este episodio debería ser institucional.

No deberíamos necesitar esperar a que cambie un gobierno para saber cómo se encuentra el Estado.

Debería existir una cultura permanente de documentación, transparencia, seguimiento y rendición de cuentas.

Que cada gobierno entregue información clara.

Que cada administración pueda ser evaluada con indicadores.

Que cada peso público pueda ser rastreado.

Y que cada posible irregularidad tenga una respuesta institucional.

Porque al final del día, los recursos públicos no son de los políticos. Son de los ciudadanos.

CONCLUSIÓN: LA VERDAD NECESITA INSTITUCIONES

No considero que el “Libro de la Verdad” deba convertirse en una herramienta para alimentar el enfrentamiento político.

Considero que debe convertirse en una oportunidad para exigir algo mucho más importante: que las instituciones hagan su trabajo.

Este documento no es una sentencia contra nadie.

Es, en el mejor de los casos, un punto de partida.

Ahora corresponde a las autoridades competentes investigar, contrastar las pruebas, establecer responsabilidades cuando corresponda y garantizar el debido proceso.

Y si después de investigar se demuestra que no existió responsabilidad, también debemos tener la madurez para reconocerlo.

Porque la justicia no puede funcionar con intereses partidistas.

No puede haber justicia para los amigos y persecución para los adversarios.

Debe existir una sola regla.

La ley.

Como ciudadano, como abogado y como alguien que aspira a servir desde lo público, creo que ese es el país que debemos construir: uno donde la información sea pública, la evidencia sea respetada, las instituciones sean independientes y la verdad no dependa de quién gobierne.

Que ningún escándalo termine simplemente en titulares.

Que ningún ciudadano tenga que resignarse a pensar que todo se queda en nada.

Y que cuando existan dudas sobre el manejo de los recursos públicos, la respuesta del Estado sea una sola:

investigar hasta llegar a la verdad.

William Pira
Visión firme✊️, corazón por la ciudad❤️.

🇱🇹Ibagué, Tolima 🇨🇴

EL MOMENTO DE LA UNIÓNArtículo de opinión  #4 — Por William Pira Estamos viviendo momentos difíciles en nuestro departam...
24/08/2026

EL MOMENTO DE LA UNIÓN

Artículo de opinión #4 — Por William Pira
Estamos viviendo momentos difíciles en nuestro departamento. Los ánimos están exaltados y es comprensible: atravesamos una emergencia que nos afecta a todos y, frente a ella, cada persona intenta ayudar desde donde puede.

Nuestros campesinos están en el territorio, trabajando con sus propias manos y enfrentando las dificultades. Nuestros estudiantes han salido a recolectar víveres, a llevar ayudas y a poner su tiempo al servicio de quienes lo necesitan. Muchas familias, organizaciones y ciudadanos también están aportando desde sus posibilidades.

Todo ese esfuerzo merece respeto, reconocimiento y, sobre todo, acompañamiento.

Pero en medio de una emergencia también considero justo reconocer a quienes tienen la responsabilidad institucional de actuar.

La gobernadora del Tolima ha recorrido diferentes municipios y ha estado en territorio atendiendo la situación y acompañando las acciones para enfrentar los incendios. La alcaldesa de Ibagué, por su parte, ha promovido la recolección de ayudas y ha buscado hacerlas llegar a los municipios afectados.

¿Todo es perfecto? Por supuesto que no.

Siempre habrá cosas por mejorar, decisiones que revisar y acciones que exigir. Esa es precisamente la función de una ciudadanía vigilante y responsable.

Pero una cosa es exigir resultados y otra muy distinta es desconocer el trabajo que se está haciendo en medio de una emergencia.

Cuando el fuego avanza, las diferencias deben esperar

Lo ocurrido en Coello nos deja una reflexión que considero importante.

En medio de la emergencia llegaron estudiantes de la Universidad del Tolima acompañados por representantes del Pacto Histórico en el departamento. Allí se presentaron cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades y de los organismos encargados de atender la situación.

Las comunidades presentes respondieron.

Y, más allá de quién tenga la razón en cada discusión política, hubo un mensaje que considero profundamente valioso: este no era el momento para dividir. Era el momento para ayudar.

Quienes están viviendo directamente la emergencia —los campesinos, las familias, los voluntarios y todas las personas que están enfrentando las consecuencias del fuego— saben algo que desde la distancia a veces olvidamos:

cuando el fuego avanza, no pregunta por quién votamos.

No pregunta si somos de izquierda o de derecha.

No pregunta qué partido apoyamos.

No pregunta quién gobierna.

El fuego simplemente avanza.

Y por eso, frente a una emergencia, nuestra respuesta también debe ser una sola: trabajar juntos para detenerlo.

Ya llegará el momento de la política

Habrá tiempo para las elecciones.

Habrá tiempo para debatir.

Habrá tiempo para cuestionar a los gobiernos, presentar propuestas, señalar errores y pedirle cuentas a quienes tienen responsabilidades públicas.

Y, por supuesto, llegará el momento en que los ciudadanos tendrán la palabra en las urnas.

Pero ese momento no es hoy.

Hoy el Tolima está enfrentando una emergencia.

Hoy necesitamos agua, alimentos, herramientas, solidaridad, prevención, acompañamiento y trabajo coordinado.

Hoy no necesitamos convertir cada dificultad en una batalla política.

Y esto también se lo digo a quienes piensan diferente a mí: sus ideas merecen respeto.

Así como quienes ocupan responsabilidades públicas merecen que evaluemos su gestión con seriedad, quienes están ayudando desde la ciudadanía también merecen reconocimiento.

No necesitamos pensar igual para trabajar juntos.

La unidad no significa estar de acuerdo en todo

Para mí, la unidad no significa que desaparezcan nuestras diferencias.

Significa entender que existen momentos en los que hay algo mucho más importante que nuestras diferencias.

Hoy ese algo es el Tolima.

Son nuestros campesinos.

Son nuestras familias.

Son nuestros animales.

Son nuestros bosques.

Son nuestros municipios.

Es nuestra gente.

Por eso creo que debemos recuperar algo que muchas veces se pierde en medio de la discusión política: la capacidad de reconocer el esfuerzo del otro, incluso cuando pensamos diferente.

Podemos criticar sin destruir.

Podemos exigir sin dividir.

Podemos pensar distinto y, aun así, extender la mano.

Mano firme y corazón grande

Siempre he creído en una frase que para mí representa una manera de entender el servicio a la comunidad:

Mano firme para trabajar sin descanso.
Corazón grande para entender que todos podemos aportar.

Hoy necesitamos precisamente eso.

Que cada institución cumpla con su responsabilidad.

Que los organismos de emergencia hagan su trabajo.

Que los gobiernos respondan.

Que la ciudadanía ayude.

Que los estudiantes sigan aportando.

Que nuestros campesinos sepan que no están solos.

Y que quienes hacemos política, o aspiramos algún día a tener responsabilidades públicas, entendamos que hay momentos para la confrontación democrática y hay momentos para la solidaridad.

Este es el momento de la solidaridad.

La política tendrá su momento.

La emergencia lo tiene ahora.

Hoy, lo primero es el Tolima.

Hoy, lo primero es nuestra gente.

Hoy, lo primero es unirnos.

William Pira
Ibagué, Tolima🇱🇹
Visión Firme✊️Corazón por la ciudad❤️

El Hospital Materno Infantil de Ibagué: necesidad ciudadana y reto de legalidadArtículo de opinión  #2 — Por William Pir...
24/08/2026

El Hospital Materno Infantil de Ibagué: necesidad ciudadana y reto de legalidad

Artículo de opinión #2 — Por William Pira 🖋️ Mano Firme ✊️ Corazón Grande ❤️

Ibagué necesita con urgencia un Hospital Materno Infantil. Sobre eso, creo que existe un amplio consenso ciudadano. La atención especializada de nuestras madres, niñas y niños no debería convertirse en una disputa de colores políticos, porque cuando hablamos de salud hablamos, ante todo, de vida, dignidad y bienestar.
Sin embargo, precisamente porque la obra es tan importante, debemos procurar que cada paso que se dé para hacerla realidad esté respaldado por la ley y por la seguridad jurídica necesaria para garantizar que la inversión pueda llegar a buen término.
Una necesidad que está por encima de los colores políticos
Durante los últimos días, el Concejo Municipal de Ibagué debatió el Proyecto de Acuerdo relacionado con la autorización para disponer de un lote destinado al desarrollo del proyecto del Hospital Materno Infantil.
El resultado fue de 12 votos en contra y 7 a favor, por lo que la iniciativa fue archivada.
Quiero dejar algo muy claro: archivar este proyecto no significa estar en contra del Hospital Materno Infantil.
Por el contrario, considero que todos debemos trabajar para encontrar el camino correcto que permita que esta obra se convierta en una realidad. En mis 15 años de Gestion social , mi trábajo comunitario ha estado ligado a una convicción sencilla: en materia de salud no existen derechas ni izquierdas, ni colores políticos. Existe la necesidad de proteger a las personas.
Esa misma visión quiero llevar a las discusiones públicas que vengan.

La necesidad no puede estar separada de la legalidad
El debate dejó sobre la mesa una preocupación jurídica fundamental relacionada con la naturaleza del terreno propuesto.
De acuerdo con los argumentos expuestos durante la discusión, el lote tendría la condición de espacio público, correspondiente a una cesión Tipo A, y no sería un bien fiscal del municipio.
Y aquí debemos detenernos.
Una obra tan importante como el Hospital Materno Infantil no puede construirse sobre una base jurídica que posteriormente pueda ser cuestionada. Los bienes de uso público tienen un régimen jurídico especial y no pueden manejarse como si fueran bienes particulares.
Por eso, antes que apresurarnos por mostrar resultados, debemos asegurarnos de que el procedimiento sea sólido.
Porque ¿de qué serviría aprobar hoy un proyecto que mañana pueda terminar enfrentando nulidades, demandas o dificultades jurídicas que retrasen la construcción y pongan en riesgo recursos públicos?
La ciudad necesita el hospital, pero también necesita que el hospital nazca bien.
No es cerrar la puerta: es buscar la puerta correcta
Por eso considero que lo ocurrido debe convertirse en una oportunidad para corregir y avanzar.
La Administración Municipal debería revisar integralmente el proyecto, solucionar las dificultades técnicas y jurídicas identificadas y buscar una alternativa que permita presentarlo nuevamente con todas las garantías necesarias.
Si el terreno propuesto no es jurídicamente viable, busquemos otro que sí lo sea.
Si el procedimiento necesita modificaciones, hagámoslas.
Si se requiere mayor claridad técnica, aportémosla.
Lo que no podemos hacer es permitir que una discusión política termine alejándonos del verdadero objetivo: construir una infraestructura que responda a las necesidades de nuestras madres y nuestros niños.
Y mucho menos podemos permitir que la ciudad pierda tiempo valioso por no haber hecho las cosas correctamente desde el principio.

Una inversión que merece responsabilidad
Se ha hablado de una inversión nacional cercana a $63.000 millones de pesos para este proyecto. Una cifra de semejante magnitud exige responsabilidad, planeación y seguridad jurídica.
No podemos mirar únicamente la posibilidad de recibir una inversión importante. También debemos preguntarnos cómo garantizar que los recursos puedan ejecutarse correctamente y que la obra tenga continuidad.
El desarrollo de Ibagué no puede depender de improvisaciones.
Necesitamos proyectos ambiciosos, sí, pero también proyectos técnicamente bien estructurados, jurídicamente sólidos y pensados para permanecer en el tiempo.
🕊️ La política útil es la que encuentra soluciones
Esta situación también nos deja una enseñanza para quienes aspiramos a participar en el futuro en las decisiones públicas de nuestra ciudad.
Nunca he sido candidato. Pero cuando llegue el momento de presentar propuestas y asumir responsabilidades políticas, este será un tema que tendré muy presente: defender aquello que nuestra gente necesita, pero hacerlo siempre dentro de la ley y procurando que cada propuesta sea viable y sostenible.
No quiero una política basada en enfrentar ibaguereños contra ibaguereños.
Quiero una política capaz de sentarse a la mesa, escuchar los argumentos, reconocer cuando algo debe corregirse y encontrar soluciones.
Porque defender el Hospital Materno Infantil no significa aprobar cualquier procedimiento.
Defenderlo significa trabajar para que se haga realidad y para que se haga bien.

Ibagué merece su Hospital Materno Infantil
El mensaje final debe ser claro:
Ibagué merece con urgencia su Hospital Materno Infantil.
Pero también merece instituciones responsables, decisiones transparentes y proyectos que respeten plenamente el ordenamiento jurídico.
La salud no tiene color político.
La vida no tiene partido.
Y el bienestar de nuestras madres y nuestros niños debe estar por encima de cualquier diferencia.
Lo ocurrido estos días no tiene por qué significar el final de esta iniciativa. Puede ser, por el contrario, el momento para corregir, fortalecer el proyecto y volver a presentarlo con mayor solidez.
Porque la política útil no es la que simplemente dice “sí” o “no”.
La política útil es la que encuentra el camino para hacer posible lo que la ciudad necesita.
Ibagué necesita este hospital.
Hagámoslo posible. Hagámoslo legal. Hagámoslo bien.

William Pira
Visión firme✊️, corazón❤️ por Ibague🇱🇹

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