27/01/2021
Nuestro comportamiento (y el de nuestros hijos y estudiantes) depende en buena parte del
desarrollo de nuestro cerebro y viceversa. Es decir, en cada acto que realizamos interviene una
parte de nuestro cerebro encargada de ello, por ejemplo, para respirar interviene el tronco del
encéfalo y para tomar una decisión interviene otra. Cuando pensamos, analizamos y decidimos
tranquilamente interviene el lóbulo prefrontal, pero cuando estamos furiosos y reaccionamos de
tal forma que después nos arrepentimos, trabajan como en equipo el tronco del encéfalo y el
sistema límbico. Mientras más veces actuamos de una cierta forma, más desarrollamos esa parte
del cerebro. Qué tal si aprendemos a conocer nuestras emociones y la forma como nos hacen
reaccionar, de modo que activemos el lóbulo prefrontal y actuemos con nuestros hijos y
estudiantes de la manera más acertada, más amorosa y respetuosa al mismo tiempo. Es decir,
seamos Profesionales para educarlos.
¿Les ha pasado que ante un susto o una situación angustiosa reaccionan de una cierta forma y
después se preguntan por qué no actuaron de otra? Pues es porque el sistema límbico está
activado y ha bloqueado el lóbulo pre frontal que es el que trabaja cuando estamos tranquilos. Las
personas que practican artes marciales tienen gran desarrollo del lóbulo prefrontal pues logran
mantener la capacidad de pensar razonablemente y así mismo reaccionar. No necesitamos
practicar artes marciales para convertirnos en personas racionales con reacciones acertadas. Solo
necesitamos aprender a controlar nuestras reacciones ante diferentes emociones y así
desarrollaremos más nuestro lóbulo prefrontal que, a su vez, nos va a ayudar a actuar mejor