16/12/2019
𝐌𝐈𝐒𝐈𝐕𝐀 𝐃𝐄 𝐁𝐎𝐋𝐈𝐕𝐀𝐑 𝐀 𝐒𝐀𝐍𝐓𝐀𝐍𝐃𝐄𝐑.
¿𝐒𝐄𝐑Á 𝐄𝐋 𝐈𝐍𝐈𝐂𝐈𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐁𝐔𝐑𝐎𝐂𝐑𝐀𝐂𝐈𝐀?
𝘈 𝘚. 𝘌. 𝘌𝘓 𝘎𝘌𝘕𝘌𝘙𝘈𝘓 𝘍. 𝘋𝘌 𝘗. 𝘚𝘈𝘕𝘛𝘈𝘕𝘋𝘌𝘙
Mi querido general:
No puede Vd. Imaginarse, mi querido general, los días de disgusto que me han dado los informes que he recibido de Colombia sobre el estado del interior, y si es verdad todo lo que se me ha dicho hay para morirse. Aunque no creo todo lo que se me ha informado, si veo que el estado de nuestras rentas no alcanza a llenar el numerario que se necesita para pagar la inmensidad de nuestros empleados, no hay pueblo, por pequeño que sea, que no tenga un juez de derecho y otros empleados absolutamente inútiles; no hay ciudad, por insignificante que sea, que no tenga un corte de justicia y mil otros tribunales que devoran las pocas rentas del Estado. Por esto es que nuestra hacienda está tan trabajosa, porque en lugar de aumentarle sus entradas, se aumenten sus salidas con la innumerabilidad de empleados que se mantienen de ella. Es, pues, preciso, mi querido general, que Vd. vea modo de remediar este mal, porque si no nos perdemos a la larga. Acuérdese Vd. Que una de las principales causas que motivaron la revolución de Francia fue el mal estado de su hacienda, y que lo mismo podría suceder en Colombia, si no se toman medidas con tiempo. Yo soy de opinión que no sólo no se deben nombrar más empleados, sino que es indispensable anular una infinidad que, lejos de hacer bien, embarazan la administración y absorben las pocas rentas del Estado; que no se disminuyan los derechos de aduana tan sólo por darle gusto a los extranjeros, antes al contrario deben aumentarse: aquí se paga el 30% y por esto es que estamos mejor que Uds. En fin, mi querido general, repito, que si no hace una reforma completa en todo el sistema de nuestra hacienda, nos vamos a arruinar y la república morirá de consunción. Lo mismo digo con respecto a nuestra administración de justicia tan complicada, ya que nadie se entiende en la innumerabilidad de nuestras leyes; que estas los abruman. En cierto modo convengo con ellos; porque no es el número de leyes las que hacen el bien, sino qué produce la ley misma.
Dado en Quito, a 15 de marzo de 1828.
𝑭𝒊𝒓𝒎𝒂 𝒅𝒆 𝑺𝒊𝒎ó𝒏 𝑩𝒐𝒍í𝒗𝒂𝒓
Compilado por: Rodolfo Antonio Diaz Aponte
Tomado de: Bolívar ante el Derecho, Volumen II, Universidad Santo Tomas, Bogotá 1983.