Letras Del Mundo

Letras Del Mundo Revista
LETRAS DEL MUNDO
ENCUENTRO CON LA NARRATIVA LITERATURA

EL TIEMPO. Doce novedades bibliográficas que recomiendo para la FILBO 2026Por: Jorge Iván Parra LondoñoPublicado en: De ...
03/05/2026

EL TIEMPO. Doce novedades bibliográficas que recomiendo para la FILBO 2026
Por: Jorge Iván Parra Londoño
Publicado en: De libros y autores.
Entre los que está la Colombiana.Amparo Fortaleche Triana

PENULTIMA HORA, LASalman Rushdie

La penúltima hora

Random House

Cinco narraciones comportan el presente volumen; dos de ellas son, en realidad, novelas cortas: “La intérprete Kahani” nos trae remembranzas de Hijos de la media noche y hasta se diría que parece un capítulo desgajado de dicha novela. Con recursos retóricos, a guisa de realismo mágico, se muestra la caída del imperio de la familia Ferdaus, una estructura de apariencias que en el fondo no era sino un entramado de delitos que cae por la misma causa que cae todo imperio, tragar más de lo que puede digerir: “En el astillero Ferdaus, el destructor de última generación que estaban construyendo para la armada nacional explotó misteriosamente en su dique seco y quedó destrozado sin margen de reparación. En las acerías Ferdaus, los obreros se marcharon sin previo aviso e iniciaron una huelga indefinida. En los hoteles de la cadena Ferdaus, los encargados de las reservas vivieron una oleada de cancelaciones sin precedentes.”

“Finado” es una pieza magnífica de corte kafkiano (“Cuando despertó en la habitación que habitaba en el College, el miembro honorario S.M. Arthur estaba, mu**to, pero al principio eso no pareció cambiar nada”). Un bedel de un College de Inglaterra se persona después de fallecido para exigir reparación por el daño que la institución le infligió en vida. Como casi todas las composiciones de Rushdie (o Ibn Rushd o Averroes) en esta se dan cita lo fantástico, lo surrealista y el ya mencionado realismo mágico.

“En el sur” es un magnífico relato (en el que sobrevuela el Dasein y otras ideas de Heidegger: “Pero ahora todos sus amigos estaban mu**tos. Uno detrás de otro sus amigos habían acabado en el crematorio,”) sobre la vejez y el envejecimiento, que nos hace poner los pies donde toca.

“El viejo de la piazza” se basa en la idea de una sociedad distópica (que pronto dejará de serlo) absolutamente positiva (Chul Han dixit) en la que eso que los esteticistas españoles llamaban la alternativa del disenso, no tiene cabida.

“Oklahoma” es, ante todo, un palimpsesto y un juego de citas literarias (que incluye una mirada a las pinturas de Goya), pero que, finalmente, termina siendo un homenaje a Kafka.



Samuel Johnsonportada SOBRE SHAKESPEARE

Sobre Shakespeare

Ta**us

Conocido en el ámbito de la filología como el Dr. Johnson, este hijo de librero, nunca pudo terminar sus estudios formales en la Universidad de Oxford, pero terminó convertido en referente ineludible de la ciencia en el siglo XVIII y en icono de la lengua inglesa y se le suele mencionar como gestor de la gramática del inglés, aunque, para ser precisos, lo que elaboró fue un magnífico diccionario cargado de “usos, costumbres y definiciones de las palabras que conforman la lengua inglesa”, trabajo en el cual deja traslucir su interés y conocimiento sobre la obra de Shakespeare, pues tuvo en cuenta muchas palabras usadas por el dramaturgo isabelino. Así pues, Johnson no se podía sustraer a la idea de escribir su valoración sobre Shakespeare, la cual está contenida en el centenar de páginas del presente libro. Lo que hace el erudito inglés es explicar a qué se debe la universalidad de Shakespeare, esgrimiendo razones como estas:

“En los escritos de otros poetas, un personaje es demasiado a menudo un individuo; en los de Shakespeare es, casi siempre, una especie” […] sus obras contienen todo un sistema de prudencia pública y privada. Su verdadero poder no se revela en el esplendor de ningún pasaje en particular, sino en el desarrollo de la trama y el tenor de los diálogos.” “En Shakespeare no hay héroes: sus obras están pobladas exclusivamente por hombres que hablan y proceden de la misma manera que el lector imagina que lo haría en una situación similar; incluso cuando los acontecimientos son sobrenaturales, el diálogo se mantiene fiel a la vida real.”

Pero hay dos razones de parte de Johnson que, para quien pergeña esta reseña son fundamentales, la primera, porque apunta a la vulnerabilidad de absolutamente todos los hombres (muy oportuna en esta época en que se creó como perverso y erróneo eufemismo el término vulnerables para referirse únicamente a los pobres); a una condición que nos iguala a todos: “Puede que su trama requiera de romanos o de reyes, pero él solo piensa en seres humanos […] Quería mostrar a un usurpador y asesino que no solo resultara odioso, sino despreciable, así que sumó la embriaguez a sus otras características sabiendo que, como el resto de los hombres, los reyes sucumben al vino y que este tiene en ellos los mismos efectos que en los demás”.

La segunda, porque, dado que obramos, ante todo movidos por pasiones que nunca cambian, sus personajes nunca pierden vigencia y siempre nos pondrán en frente un espejo en el que todos los individuos en todas las épocas nos vemos reflejados: “Como sus personajes responden a principios dictados por la más genuina pasión, y no a cuestiones circunstanciales, sus alegrías y enfados resultan comprensibles en todas las épocas y lugares; son naturales y, por tanto, imperecederos.”

Cabe señalar que Johnson también resaltó defectos en las obras del bardo isabelino, lo cual no le hace mella, pues uno de sus personajes dice que “hasta en el mejor de los paños cae la mancha”.



portada HERIDA DE LA PIEL DE LA DIOSA, LAWilliam Ospina

La herida en la piel de la diosa

Random House

Los ensayos recogidos en el presente volumen están por completo exentos de jerga académica y, más bien, se dirigen a un público lector nada especializado. En todos ellos la intención es crítica frente al estado de cosas, pero también deja entrever que hay manera de salir del atolladero. Ospina demuestra lo esencial que es conocer la Historia para interpretar los grandes dolores del presente; por ejemplo, en “La cruz y la medialuna” (clase magistral de Historia medieval) exhibe razones por las que muchos males y la división artificial Oriente/Occidente se originan desde la entrada del monoteísmo a la religión, porque el politeísmo no solía engendrar dogmas ni fanatismos (“Toda religión dogmática recurre al terror para garantizar su verdad: a la intimidación mediante la amenaza del in****no, de la condenación y la privación del deleite del rostro de Dios, y también al tormento y a la aniquilación física. “). Y, magistral también, aunque dolorosa, es la clase que nos da sobre la Conquista de Perú, llena de ejemplos (entre otros, el primer secuestro y todas las vilezas concomitantes de que se tenga noticia) de lo que los eticistas llaman “mal radical”. Este ensayo de Ospina nos suscita (dependiendo de la moral de cada quién, porque no faltan los orates que relativizan el mal) hacia Pizarro y los suyos una indignación retroactiva (“la indignación es el odio hacia alguien que ha hecho mal a otro” Spinoza dixit) y al mismo tiempo conmiseración (también definida por Spinoza como “una tristeza acompañada por la idea de un mal que le ha sucedido a otro a quien imaginamos semejante a nosotros”). Ahora las formas de las Conquistas son otras y así lo deja ver en “El renacer de la Conquista”. Una de ellas fue advertida hace siglos por Rousseau: el gran capital, la economía de libre mercado (condenada hoy por Pankaj Mishra y Javier Argüello, entre otros tantos pensadores) que cuando el Estado no interviene propicia, por ejemplo, “las violentas mafias de las drogas”; el resto lo hacen la publicidad y el consumo.

Aparte del tenor histórico de los ensayos y de los que hace en homenaje a personajes de la literatura, también los hay con enfoque muy pedagógico, porque explican la irrefragable necesidad de la lectura (nunca impuesta) y lo que, dígase lo que se diga, representan los libros, en una época en la que libros y lectores ya son una rareza: “Leer supone mucha más actividad creadora que ver teatro o que ver cine, porque exige mucho más de nuestra imaginación y de nuestra memoria.”

El ensayo que le da el título al libro da cuenta del costo humano (que casi nadie quiere ver) que conlleva todo eso que llamamos progreso (tantos productos de la razón instrumental que nos descrestan y enceguecen) y de las funestas consecuencias de carecer de una guía filosófica.



Harper Leeportada TIERRA DEL DULCE PORVENIR, LA

La tierra del dulce porvenir

Lumen

Creadora del abogado más admirado de Estados Unidos, la escritora de South Alabama, aparte de Matar a un ruiseñor y Ve por un centinela, nos dejó dieciséis textos, de los cuales, la mitad son cuentos y la otra mitad, escritos varios, una especie de miscelánea, que constituyen toda una primicia, al menos en español. En “Los prismáticos” la narradora recuerda su primer día de escuela, que ya conocía, porque durante años estuvo chismoseando con unos prismáticos; “Las tijeras dentadas” es un cuento de temática ética ética: el utilitarismo que ejerce un pastor metodista sobre los niños a quienes explota en su iglesia; En “Pienso a espuertas” una mujer narra cómo una amiga de Nueva York le hace la vida insufrible cargándola su ristra de traumas y remordimientos; “Espectadores y espectáculo” tiene por tema la mirada crítica del público en una sala de cine, sobre todo en lo que atañe a la relación título – contenido; ¿Así es la industria del entretenimiento? Es una pequeña joya de narrativa urbana, que muestra cómo es pasar un día de puro transeúnte e Nueva York; “El no va más” trata sobre cómo los blancos que emplean negros en el Sur se creen sus dueños; es un cuento que contiene en forma embrionaria Matar un ruiseñor.

Complementan el libro el cuento “La tierra del dulce porvenir”; retratos de Truman Capote y Gregory Peck, y un hermoso ensayo sobre el amor, del cual se hace imperioso citar los siguientes apartes:

“Una cosa identifica el amor y lo distingue de emociones afines: amar no admite egoísmo. […] Los obstáculos más comunes para el amor son la codicia, la envidia, el orgullo, y otros cuatro impulsos que se conocen como pecados.”

“El amor purifica. El sufrimiento jamás purificó a nadie; el sufrimiento tan solo acentúa los impulsos que llevamos dentro. Cualquier acto de amor, sin embargo, por insignificante que sea, calma la opresión de la angustia, nos da un atisbo del mañana y aligera el yugo de nuestros temores. El amor, a diferencia de la virtud, no trae consigo su propia recompensa. La recompensa del amor es la paz interior, y la paz interior es el fin del anhelo humano.”

No podemos sustraernos a la idea de que, a la larga, la novela que le dio la fama a Nelle Harper Lee, “la niña de Alabama” (que cumple cien años de nacida mientras escribo esta reseña) fue compuesta, ante todo, como un acto de amor.



portada El mal en el pensamiento modernoSusan Neiman

El mal en el pensamiento moderno

Una historia alternativa de la filosofía

Debate

Desde que Hannah Arendt creara su concepto de la banalidad del mal (cuya presencia, nos dice Neiman, nos hace a todos vulnerables) varios son los filósofos que han intentado explicar la presencia del mal, tanto en la filogénesis como en la Historia (queden mencionados, entre otros, Élisabeth Roudinesco y Rüdiger Safranski). En el presente y extenso volumen, la filósofa estadounidense aborda el tema, no desde la cronología, sino enfocando a diversos pensadores en distintos momentos de la Historia: Leibniz, Rousseau, Kant, Sade, Nietzsche, Freud y otros. Obviamente le dedica páginas a Auschwitz y tiene el acierto de incluir el 11-S.

El mal, según Neiman, no algo uniforme, sino que tiene modalidades: el mal moral, el mal natural y el mal metafísico; fue Rousseau quien trató por primera vez el mal como un problema filosófico y quien le dio fuelle a la llamada Providencia, que disminuye el papel de Dios en el mundo. Fue el ginebrino quién con mucha sindéresis responsabilizó al Hombre del mal moral, pero arguyendo que lo podemos combatir porque Dios nos dio los recursos para ello. Así mismo dio a entender (a propósito del terremoto de Lisboa, que puso a todo el mundo a dudar del poder y de la bondad de Dios, porque ahí no cabía la excusa del libre albedrío), que lo mejor era que los hombres nos preocupáramos por los males que ocasionamos, porque es lo que realmente está en nuestras manos.

Neiman, la reconocida estudiosa del fenómeno Wok hace en este sesudo libro un análisis de La Teodicea de Leibniz, señalando que en ella se habla más de la libertad divina que de la humana, enfoque que cambió con Pope, pues se pasó “de la naturaleza y las responsabilidades de Dios a las nuestras” y el problema del mal se desplazó del ámbito metafísico y teológico hacia el de la ética y la psicología: “Pope nos encamina a entendernos a nosotros mismos, a nuestras pasiones y posibilidades, pues solamente estas tienen injerencia en cualquier problema del mal en el que podamos aspirar a influir.” ¡Claro!, frente al mal metafísico no podemos hacer mucho; frente al natural nada, pero frente al moral, algo se puede.



María Negroniportada Colección permanente

Colección permanente

Random House



En este ameno libro de la escritora argentina cuyos escritos siempre rezuman originalidad, el lector encontrará cincuenta y tres mini textos de diversos géneros: poesía (y poética), reportaje, entrevista apócrifa, confesiones personales, filosofemas, psicoanálisis y crítica literaria. De alguna manera ese estilo basado en interpelaciones nos recuerda las famosas “Morellianas” de Rayuela, además, porque el “Querido maestro” con el que Negroni interactúa todo el tiempo, bien podría asociarse a la figura del Morelli de Cortázar.

El libro es el resultado de los estudios literarios de la autora y de todas sus lecturas; sin un acervo literario significativo no se podría gestar el mundo referencial de esta bien llamada “Colección”, de la que se pueden extraer premisas y conceptos como estos:

“La poesía es un alma inaugurando una forma.”

“El estilo no es más que la huella de lo que se es en lo que se hace.”

“La literatura nunca ha sido un modo eficaz de agitación.”

“En un poema las palabras torpemente buscan decir lo que dicen sin decirlo y no decir diciéndolo.”

“El deseo resiste, agazapado en los sótanos de la psique, oponiendo su pasión por lo indecible a cualquier proyecto racional.”

“Los reconocimientos siempre llegan tarde, cuando el autor ya no los necesita, o no está en condiciones de apreciarlos, por añoso o por escéptico.”

En la polifonía textual o casa de citas que es el libro de Negroni, comparecen con su voz y su testimonio, autores como: Vicente Huidobro, Emily Dickinson, Juan Gelman, Paul Valéry, Hilda Doolittle, Macedonio Fernández, Robert Walser, Thomas Mann y la infaltable Alejandra Pizarnik.



portada POESIA COMPLETA (BORGES)Jorge Luis Borges

Poesía completa

Alfaguara

La obra poética del genial argentino, que se presenta en esta nueva y bella edición, consta de trece poemarios escritos entre 1923 y 1985, lo que significa más de medio siglo de dedicación a este, tal vez el género con el que Borges se sentía más identificado. Su primera incursión poética Fervor de Buenos Aires testimonia el asombro y la alegría del, a la sazón, joven porteño por el reencuentro con la ciudad que había dejado hacía una década para irse con su familia a Europa; ante sus ojos aparecen de nuevo las calles y barrios de su infancia, la Recoleta, el Sur, la Plaza San Martín, arrabales, jardines e interiores. Los versos finales de “Arrabal” resumen todo: “Esta ciudad que yo creí mi pasado / es mi porvenir, mi presente; / los años que he vivido en Europa son ilusorios, / yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires.”

Un año después en Luna de enfrente, a pesar del cambio de tono, sigue el homenaje a su ciudad y la felicidad de su reencuentro, hecho manifiesto en “Versos de catorce”: “A mi ciudad de patios cóncavos como cántaros / y de calles que surcan las leguas de un vuelo, / a mi ciudad de esquinas con aureola de ocaso / y arrabales azules, hechos de firmamento.” Y el homenaje persiste todavía en Cuaderno San Martín (1929); no es sino acudir al pareado final del poema que inicia tal poemario para ratificar su emoción: “A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires: / la juzgo tan eterna como el agua y el aire.”

En El hacedor (1960), el tenor de su poesía se torna más intimista, como quiera que ya está ciego. Por ello, de entrada, los diez cuartetos endecasílabos, perfectamente rimados y acentuados uniformemente del que bien puede ser su mejor poema, el “de los dones”, manifiestan lo contradictorio y paradójico de ser ciego y bibliotecario. Paradoja en la que incluye a Groussac, por el destino (o anatema) compartido. Y ese tema de la ceguera lo retoma en “Blind Pew”, el soneto que dedica al tenebroso personaje de Stevenson (el escritor preferido de su infancia). Pero, quede dicho al pasar, que a quien no haya leído La isla del tesoro, le costará muchísimo entender el poema.

Desde el inicio de los años sesenta y en los siguientes veinticinco años (es decir, hasta Los conjurados, su último poemario, compuesto el año anterior a su muerte), la poesía de Borges se caracteriza por una suerte de erudición (que lo aleja de muchos lectores); por su tenor filosófico (que lo acerca a escritores y pensadores) y por un universalismo que lo convierte quizá en el poeta latinoamericano más citado en el mundo.



Amparo Fortaleché Trianaportada El in****no de ser mujer: Historias de vida

El in****no de ser mujer

Historias de vida

Fondo de autores huilenses

El presente trabajo de la escritora huilense entra a enriquecer un género, literario si se quiere, (aunque son evidentes sus vasos comunicantes con la crónica y el periodismo) que en Colombia no abunda, pero que tiene antecedentes. Por poner dos ejemplos, uno, ya lejano, en la obra de Arturo Alape, Ciudad Bolívar la hoguera de las ilusiones, y otro, más reciente, en el libro Las mujeres en la guerra, de Patricia Lara. Ahora bien, ese género que reúne a un tiempo la crónica, el reportaje y la literatura (que se le suele denominar “de no ficción”) ganó mucho prestigio desde que su mayor referente a nivel mundial, Svetlana Aleksiévich, autora de, por ejemplo, La guerra no tiene rostro de mujer, obtuvo el Premio Nobel. De modo que es en este contexto que mejor se puede apreciar el presente trabajo narrativo de Fortaleché, porque del contexto histórico ya se sabe demasiado, es, desgraciadamente, parte constitutiva de la realidad colombiana (aunque el libro también ofrece testimonios del otro lado del mundo) y lo peor es que se nos volvió paisaje.

El libro es una especie de coro de mujeres, cuyas voces también se pueden individualizar (por ejemplo, la de Magaly, o las de Kelly y Georgia) y cada voz es, como en Las troyanas, de Eurípides, el vehículo de una tragedia. Cada voz obra por metonimia, es decir, representa a muchas mujeres (“La tragedia de la violencia sexual que sufrió Eulalia es la misma que ha vivido una enorme cantidad de mujeres del Proceso de Justicia y Paz”). El libro, doloroso, lo es por partida doble, porque el drama que describe es doble, pues la violencia infligida a las mujeres ocurre tanto fuera como dentro de la familia (“Vivimos aisladas, con los recuerdos de dos guerras, la de la casa y la social, entonces la muerte acecha a mi paso.”). Y es que uno de los imaginarios que el libro ayuda a derrumbar, es el de la familia; hay tanta violencia intrafamiliar, que la misma familia es el primer actor de violencia en una sociedad resquebrajada por completo desde el punto de vista moral: “Tienes que decirme quién es el padre, me preguntaba la tía Eugenia, abofeteándome. No puedes hacernos esto, debemos saber quién es el padre, mosquita mu**ta. Habla pr******ta, me decía la tía Clara.”

El libro de Fortaleche es valiente; no es fácil espetarle la verdad a una sociedad hipócrita y complaciente que peligrosamente ya está propalando la especie (tan normalizada en países como Egipto, y auspiciada por las religiones llamadas “del libro”: la judeocristiana y la islámica) de que “ellos no son culpables de que las mujeres anden provocándolos.”; (“luego de dos horas fue sacada del baño con seguridad y acompañamiento del director, quien dijo que por la forma como iba vestida incitó a los hombres a la violación.”) El libro debería ser leído, sobre todo, por tanto majadero que cree que el mal es relativo, que la moral es relativa y que si hay conductas que son aceptadas y normalizadas, entonces es que son aceptables; que lo que el orden jurídico no castiga, no puede ser rechazado por la moral. Es, ante todo, un libro propicio para entender, que así como hay valores absolutos, también hay disvalores igualmente absolutos y que mientras esto no quede claro, no hay posibilidad de que una sociedad sea éticamente viable.



portada LLUVIA DE FRAILES EN LA SELVAEvelio Rosero

Lluvia de frailes en la selva

Alfaguara

En la más reciente novela del autor de La carroza de Bolívar se puede advertir un palimpsesto (se define como una obra debajo de la cual se percibe la presencia de otra), en este caso doble, ya que bajo la superficie encontramos huellas de La vorágine y debajo, nada menos que de La odisea. Los protagonistas son trece frailes de las cuatro comunidades (agustinos, franciscanos, dominicos y jesuitas) y un puñado caricaturesco de monjas “misioneras de las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia”, más un par de guías traicioneros. ¿Qué tienen que ir a hacer a la selva? Lo que han hecho históricamente sin que nadie los haya llamado, evangelizar, en este caso, su objetivo es la tribu de los Uao. Como se fueron a buscar lo que no se les había perdido, pues por el camino, es decir la trocha, es decir, el río, es decir, la maraña, lo van encontrando; pero lo peor fue la traición de la que fueron objeto por parte del ejército, que ostenta una rara modalidad de los llamados falsos positivos. Al igual que en la afamada novela de José Eustacio Rivera, en la de Rosero se hace evidente el protagonismo de la selva, el paisaje y la naturaleza, que le dan al autor la oportunidad de emplearse a fondo en las descripciones:

“Micos oscuros y grises se balanceaban en las ramas de los árboles gigantes que, como un techo verde, ocultaban la luz del día y ensombrecían el camino del agua. El aire se llenaba allí de colibríes, de guacamayos azules y escarlatas, de sombras multiformes que ondulaban en las ramas, pero en minutos desaparecía la techumbre de hojas y de nuevo la ma**za luz se apoderaba del río, transparentando sus aguas.”

Y es esa misma selva el más peligroso antagonista de la intrépida expedición (“A menudo resbalaban en el lodo espeso de la jungla y los acometían las avispas de aguijón gigante, las moscas y abejas atormentadoras”), como si cobrara la intromisión de los humanos, ejemplo bien triste de ello es el episodio en el que una anaconda se lleva a una de las monjas al fondo de la espesura.

Varios son los méritos de Rosero en esta extensa novela: Haber encontrado el lenguaje que se requería para desarrollar tan singular trama; haber demostrado que Kant tenía razón en eso de nuestra inclinación natural al mal; haber aportado pruebas (que ya sobran) de las atrocidades del hombre blanco por mor de la codicia y de lo que en Bioética se conoce como especismo, y, finalmente, haber reflotado para la literatura colombiana un género ya olvidado, la Novela de la Selva.



Jon Fosseportada VAIM

Vaim

Random House

Se diría que con solo afirmar que las 166 páginas sin un solo punto (ni siquiera el punto final) contienen una obra maestra, es suficiente, elocuente y con eso basta. Sin embargo, cabe resaltar que Fosse, el célebre premio Nobel noruego, mediante el monólogo interior sostenido de Jatgeir y el narrador de turno (que incluye diálogos, imaginaciones, pensamientos y sueños) explora como nadie la soledad y desamparo de la vejez (“toda mi vida he vivido en la casa en la que me crie, y ahora que vivo allí solo, no hay nadie que vea ni se fije en si me hace falta un botón,”).

La novela es un rompecabezas de tres piezas, cada una con un narrador diferente que focaliza a los otros dos. A eso, en términos de teoría literaria, se le llama polifonía, pero con el ingrediente adicional de los silencios, presentes siempre en los diálogos (muchas veces intrascendentes y cargados de repeticiones) entre los personajes y en el lenguaje interior de quien narra (“y de nuevo se hace un silencio y pienso que algo hay que decir”; “y se hace un largo silencio y luego Eline pregunta dónde tengo la aguja y el carrete de hilo negro”).

Todos los elementos distintivos de la narrativa del autor de Trilogía y Septología están presentes en ésta, su más reciente traducción al español: la austeridad del lenguaje y la escasez de personajes, que actúan casi siempre en espacios cerrados (lo cual da un ambiente teatral); la proximidad de la muerte, las situaciones ambiguas, los recuerdos tergiversados, los barcos pesqueros, los muelles, el clima frío; pescadores solitarios y viejos marinos.



portada El dios de las pequeñas cosasArundhati Roy

El dios de las pequeñas cosas

Alfaguara

Nacida en Shillong (India) en 1959, esta escritora conforma junto con Jhumpa Lahiri y Kiran Desai, la trilogía de escritoras de su país con mayor presencia en el ámbito de la novelística actual. La presente novela, con la que ganó el Premio Booker, ofrece un retablo, un documental realista, maravilloso y triste a la vez de una sociedad llena de contrastes, a través de una familia de Ayemenem, familia en la que hay de todo, como suele pasar en los micro mundos: locos, enfermos, desquiciados, santurrones, abusivos, famélicos, arribistas, fanáticos, despiadados, explotadores, et caétera. El árbol genealógico de la familia es todo un desafío para el lector, es un indiscernible enredo en el que los exóticos nombres de los personajes (que pueden ser tanto masculinos como femeninos) pueden generar confusión. Mammachi es la matriarca ciega (una especie de Úrsula Iguarán) que mueve los hilos; todo lo sabe, todo lo presiente, todo lo intuye. De ella, hace la narradora un retrato magistral acudiendo a su uso reiterado del símil, la adjetivación y la sinestesia:

“Tenía un cutis fino y pálido, arrugado como la película de nata que se forma en la leche al enfriarse y salpicado de minúsculos lunares rojos. Era preciosa. Anciana, majestuosa, fuera de lo común. Una Madre Viuda y Ciega con un violín. […] Detrás de las puntiagudas gafas oscuras, tenía los ojos, ya inservibles, pero podía ver cómo la música abandonaba su violín y se elevaba igual que humo hacia la tarde. Por dentro, su cabeza era como una habitación con cortinas oscuras corridas en un día luminoso.”

Sus nietos gemelos, Rahel y Estha, siempre enfrentados, terminan siendo los grandes protagonistas de la novela; pero es una novela en la que cada personaje arrastra una historia de pesares y en la que la casa materna (también “actante” del relato, según la teoría literaria) es el escenario de intrigas, pasiones y violencia. La novela, muy centrada en lo social deja también su testimonio de la lucha de clases (por lo cual ya hay atisbos de comunismo: (“a pesar de los primeros amagos de descontento en las instalaciones de Conservas y Encurtidos Paraíso, Chacko, que ensayaba la revolución, continuó aquel juego particular de llamar a los demás ¡Camarada! ¡Camarada!) y el clasismo galopante es un ingrediente infaltable. De ello (y de los prejuicios sociales y el odio gratuito de un miembro de una clase hacia alguien de otra) sobran ejemplos a lo largo de la narración:

“Mammachi nunca había visto a Margaret Kochamma, pero de todos modos la odiaba. La hija de un tendero era la denominación con que Margaret Kochamma estaba etiquetada en la cabeza de Mammachi. Así estaba organizado su mundo.”; “un país en el que la melena larga y aceitosa era privilegio de las mujeres decentes. “En la iglesia se negaron a enterrar a Ammu. Por varias razones. Así que Chacko alquiló una furgoneta para transportar el cuerpo al crematorio eléctrico, el de los pobres. A los ricos los incineraban en una pira de madera.”

La novela, densa y extensa toma sus insumos, tanto de la realidad cruda y dura (a la que la imaginación tiene poco por añadir), como de la visión política y la conciencia literaria de Roy.



J.M. Coetzeeportada Vida y Época de Michael k

Vida y época de Michael K

Debolsillo

Nueva Edición de esta alucinante novela muy a tono con la posmodernidad: no hay promesas ni utopías ni paraísos ni porvenires; parece una lección de budismo, pues todo es leve y la vida parece más transitoria de lo que es; se trata de una especie de umbral entre el ser y el no ser. Michael K es un ser ahistórico, anodino y fuera del tiempo; su vida, si así se le puede llamar, es una ilusión (entendida desde Schopenhauer) o una proyección de su mente: cada vez menos cuerpo y menos necesidad de cuerpo; el hambre ya no le hace mella, es solamente una sensación de la que no se puede prescindir, pues es paradójicamente la única forma de percibirse y de saberse vivo o, al menos, listo para la muerte. Desde que nace, K sólo conoce desventura y miseria; pocas veces en la literatura se ha poetizado la miseria humana como lo hace el premio Nobel de 2003.

Coetzee reescribe la mejor tragedia griega, la que nunca se escribió; reescribe los míticos pasajes de la tierra prometida y del descenso al Hades. La condena es permanente, y los dioses, o se largaron todos o simplemente no les interesa un individuo como K. Hay una guerra en Sudáfrica y el fenómeno del desplazamiento es frenético: “No había trabajo, tampoco había alojamiento. Si ellos se sumaban a ese mar de hambrientos, pensaba K, ¿qué oportunidad podían tener su madre y él? ¡Durante cuánto tiempo podría empujarla por las calles en su carretilla, mendigando comida?”

Para todos hay sólo dos destinos posibles: un campamento o la muerte, siendo, desde luego, más benigno lo segundo que lo primero. La desesperanza es total, K quiere conservar las cenizas de su madre, pero ni a eso tiene derecho y la única manera de estar medio vivo es olvidándose de la humanidad, de la suya, y convertirse en bestia proyectándose en lo que sea…una cabra, una calabaza, un insecto, una gota de agua, una larva o una semilla. Es obvio que Michael va a morir, pero su muerte, tan necesaria, deberá ocurrir fuera del relato; el réquiem ya está compuesto y no hay caso escribir un párrafo más.

Esta cruda y dura novela del genio surafricano confirma una premisa de Erasmo de Róterdam: siempre será preferible una paz imperfecta a una guerra perfecta.

Compartir post
Etiquetas
recomendados de Jorge Iván Parra FILBO 2026

Guardar

Reportar error
Imprimir
Perfil
Foto del autor: Jorge Iván Parra Londoño
Jorge Iván Parra Londoño
De libros y autores
Exprofesor del Gimnasio Moderno y de la Universidad Santo Tomás; profesor de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Asesor pedagógico, conferencista e investigador académico; articulista y columnista de El Tiempo y comentarista de libros en Lecturas dominicales desde 2003. Autor de Cien remedios para la soledad, Crónica contra el olvido, y La narrativa literaria actual en España y Colombia. Correo: [email protected]

Sigue a este bloguero en sus redes sociales:
Más posts de este blog
Cultura
21 de Abril de 2026
Doce novedades bibliográficas que recomiendo para la FILBO 2026
Salman Rushdie La penúltima hora Random House Cinco narraciones comportan el presente volumen; dos de ellas son, en realidad, novelas cortas: “La intérprete Kahani” nos trae remembranzas de Hijos de la media noche y hasta se diría que parece un capítulo desgajado de dicha novela. Con recursos retóricos, a guisa de realismo mágico, se muestra […]

Cultura
16 de Abril de 2026
El hijo del hombre, la gran singladura de Constaín, desde los griegos hasta el cristianismo
Parafraseando a Cortázar se podría afirmar que “A su manera este libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros.” Hasta ahí. Pero ya más en plan juego o parodia, El primer libro consta de siete capítulos, cada uno, en realidad, un libro de Historia, que prepara el terreno para el segundo que consta […]

Cultura
31 de Marzo de 2026
Lo que nos dejó Lobo Antunes, un titán de la Novela portuguesa
La novelística portuguesa ha dado verdaderos genios (Garret, De Queiros, Torga, Saramago) y uno de ellos, António Lobo Antunes, falleció este mes a los 83 años dejando un extraordinario legado del cual vale la pena comentar algunas novelas que en conjunto conforman una...

Cultura
05 de Enero de 2026
Libros para acercarse a seis grandes figuras de fuera del país...
Nada Janne Teller Seix Barral En esta breve novela (muy propicia para analizar desde la filosofía) que fue prohibida en varios países, lo que comenzó con una reflexión y actitud de nihilista que condujo al joven Pierre Anthon, hijo de un hippie, a abandonar la escuela...

Ver más
Lo más leído en Blogs
CAPÍTULO CCXC. El DESARME, la ÚNICA forma...
El Fortín del Caballero: la armadura del rock...
TALAVANTE NO PODRÁ HACER EL PASEÍLLO EN...
Comentarios
0
Ingresa aquí para que puedas comentar este post
Inicio
COPYRIGHT © 2026 EL TIEMPO Casa Editorial

Prohibida su reproducción parcial o total, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.
ELTIEMPO.com todas las noticias principales de Colombia y el Mundo.

Dirección

Bogotá

Horario de Apertura

Lunes 9am - 5pm
Martes 9am - 5pm
Miércoles 9am - 5pm
Jueves 9am - 5pm
Viernes 9am - 5pm
Sábado 9am - 2pm

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Letras Del Mundo publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Empresa

Enviar un mensaje a Letras Del Mundo:

Compartir