24/06/2025
En el proceso penal chileno, la valoración de la prueba está regida por el principio de libertad probatoria en su obtención, pero limitada por la exigencia de licitud y la correcta cadena de custodia. En este contexto, cabe preguntarse: ¿pueden incorporarse pruebas generadas por inteligencia artificial en juicio oral?
Las tecnologías de IA, como los sistemas de reconocimiento facial, análisis predictivo o reconstrucciones digitales, pueden generar evidencias relevantes. Sin embargo, su incorporación procesal exige que se cumpla, en primer lugar, con los estándares de autenticidad e integridad propios de la cadena de custodia digital. Esto implica que desde su generación hasta su ofrecimiento en juicio, la prueba debe ser conservada sin alteraciones, con trazabilidad verificable y metadatos preservados.
En segundo lugar, la prueba debe haber sido obtenida respetando derechos fundamentales. Si el algoritmo se basa en datos obtenidos sin autorización judicial, por ejemplo, mediante interceptaciones ilegales, la prueba será ilícita y, por tanto, inadmisible.
Adicionalmente, debe considerarse la transparencia del sistema de IA utilizado. Una prueba producida por un algoritmo opaco o no auditado puede afectar el derecho a la defensa, al impedir controvertir su fiabilidad técnica. Esto es especialmente delicado cuando la IA realiza inferencias automatizadas sin supervisión humana directa.