10/07/2017
VEINTE BOLIVIANOS ES LO QUE NO HAY HOY EN DÍA…
Sabían que vivimos en una economía de la edad de la piedra, me refiero a tener solo veinte bolivianos diarios, que son aproximadamente tres dólares americanos al día para gastar en comida y transporte al día.
Familias que viven en las periferias, centrifugados de los espacios centrales urbanos paceños.
En una parodia a Bourdieu comprenderé que estas familias que están orilladas de los centros urbanos son los Homusperifericus de las ciudades.
Familias que viven en medio de deudas bancarias, deudas que obtuvieron por comprar una movilidad (minibús) o pagar un terreno en las mismas periferias para construir una casa, deudas que la modernidad consumista ofrece a los homusperifericus.
Familias que deben pasar por el abatimiento de variadas formas de violencia de relaciones de dominación económica que el estado no ha logrado regular a las empresas bancarias que establecen su poder económico político, elaboran y siguieren normas jurídicas y políticas económicas a favor de sí mismos, estas transnacionales bancarias invitan también a los estados democráticos a invertir ganancias de los recursos naturales donde se retiene la circulación de las riquezas en cuentas bancarias que el homusperifericus nunca verá.
Hasta aquí denotamos que hay una complejidad en las relaciones económicas familiares que se tejen con las formas de violencia que se vive cada día y que se concentra con certeza en la mujer y en los vulnerables, que se simboliza en veinte bolivianos que son un símbolo de subsistencia del día a día de las familias.
Los discursos políticos son solo ficciones de las comodidades urbanas y los homusperifericus están más cerca a los trabajos forzados detrás del volante por más de 12 horas de trabajo durante meses y tener que retornar el resto de los otros meses a volver a su comunidad y trabajar la tierra un intercambio de ciclos de producción económica a vender su fuerza de trabajo a la modernidad-estado.
La forma de vender sueños del consumismo se diseña en las publicidades muy bien blanqueadas con el maquillaje de los sueños invitando al homusperifericus a soñar y postergar sus realidades y adormecer su trabajo tan humano y así contribuir ser parte de una ficción de la libertad orientado al consumo.
Como se siente la pobreza, se siente en forma de porcentajes, en forma de emociones que las políticas públicas democráticas producirán, producirán emociones para el homusperifericus una sensación virtual de bien estar en el centro del consumo, sentimiento imaginado de igualdad consumista pero con muchas deudas.
Como se siente la pobreza para los gobiernos- estados es un sentimiento en papel, una poesía numérica escrita en informes técnicos de expertos que hicieron trabajo de campo y estadísticas calculando con software especializado cuanta pobreza hay en las periferias, al puro estilo positivista, convirtiendo la pobreza en un objeto de estudio y en porcentajes y de esta poesía económica el estado tomara decisiones y enviara expertos asesores en pobreza con sueldos estables a los ministerios a producir más poesía económica del objeto de la pobreza.
Mientras mañana con veinte bolivianos se tiene que comer y moverse para conseguir otros veinte bolivianos.
Los gobiernos democráticos sólo se sirvieron de los indignos de la palabra política, de los que no pueden hablar, de los que tienen hambre los días lunes y tienen que trabajar horas y horas esclavos del trabajo y del estrés, y son ciervos de las redes bancarias, estas familias solo comen deudas y violencias por veinte bolivianos.
El Estado no logra resolver problemas de familias que viven en las periferias, el estado solo ve cementos y porcentajes y extracción de los recursos naturales, son “Pequeños Reyes colonizadores” que se movilizan en autos lujosos, aviones y helicópteros que viven en una opulencia del estado, el homusperifericus solo anhela y proyecta sus sueños en estos políticos post modernos artistas de las palabras que producen sueños políticos simbolizados en el sufragio democrático.
La preocupación de los homusperifericus es el estrés diario de conseguir cada día para el pasaje y la comida y salvar el día y además las mujeres de no recibir golpes de la pareja masculina.
Vivimos en tiempos donde el escritorio y el asfalto no les han dejado ver a los políticos que a unos minutos de la Plaza Murillo -kilometro “0” hay caminos de tierra, a diez minutos del centro Alteño hay familias que tienen deudas, viven violencias económicas.
Indignados Sí, muchas familias, el hambre no perdona y la violencia tampoco.
(Johan Salinas : 09 Julio 2017)