06/11/2025
La Justicia: Imparcialidad y Verdad, Claves del Estado de Derecho
Tras la liberación de la expresidenta Jeanine Áñez, diversas figuras políticas y empresariales del país han expresado su satisfacción y apoyo a esta decisión judicial. Los excandidatos presidenciales Jorge “Tuto” Quiroga, Samuel Doria Medina y Manfred Reyes Villa, al igual que el gobernador cruceño Luis Fernando Camacho y el empresario Marcelo Claure, compartieron sus mensajes en redes sociales, felicitando a la Justicia por su actuación.
Sin embargo, más allá de los gestos públicos y las opiniones, es fundamental recordar que la justicia debe guiarse únicamente por la verdad y el respeto al debido proceso, sin estar sujeta a presiones políticas, económicas o sociales. El Órgano judicial debe ser independiente, imparcial y transparente, actuando con base en la ley y no en conveniencias coyunturales.
Durante la gestión de la expresidenta Áñez ocurrieron hechos lamentables que aún requieren respuestas. Las muertes registradas en Senkata (El Alto) y en Huayllani (Cochabamba) son heridas abiertas en la memoria colectiva del país. Hasta hoy, esos sucesos no han sido plenamente esclarecidos, y las víctimas, así como sus familias, merecen justicia. La sociedad tiene derecho a conocer la verdad, y la justicia tiene la obligación de investigar estos hechos sin privilegios ni protecciones para nadie.
Asimismo, no solo deben investigarse los hechos ocurridos durante un gobierno en particular, sino también aquellos de gestiones anteriores o posteriores donde existieron vulneraciones a los derechos humanos. La justicia debe actuar con la misma firmeza frente a todos los responsables, sin mirar el color político, el cargo ni la influencia de los involucrados. La ley debe aplicarse con la misma vara, porque la justicia no puede ser selectiva.
La imparcialidad judicial es el cimiento del Estado de Derecho. No puede haber verdadera democracia si los tribunales responden a intereses partidarios. El ciudadano común debe confiar en que sus derechos serán protegidos con independencia, y que los jueces actuarán conforme a la Constitución y no bajo presión.
Por eso, más allá de nombres y circunstancias, debemos insistir en que la justicia no se vende, no se alquila y no se arrodilla ante el poder. Su único compromiso debe ser con la verdad y la equidad. Solo así podremos construir una Bolivia más justa, donde cada decisión judicial contribuya a sanar heridas, restablecer la confianza en las instituciones y fortalecer nuestra democracia.
La justicia debe ser para todos, sin excepción. Que mire únicamente la verdad, y que actúe sin miedo, sin odio y sin favoritismo.
Lic. Franklin León