29/08/2026
En el Día del Abogado, recuerdo siempre cuando toca presenciar algo que duele: ver cómo la tarea de defender derechos de la niñez se distorsiona, cuando algunos abogados (a los que me niego a sentirme colegas) eligen argumentos falsos por un interés económico, para intentar defender lo indefendible, olvidando que nuestro verdadero deber es proteger el interés superior del niño.
Como abogados de familia, tenemos la responsabilidad de ser guardianes de la justicia, no de intereses que dañan a las familias.
Que este día nos recuerde a todos que nuestra profesión se honra defendiendo la verdad y el bien de los más vulnerables.
Al menos, así lo vivo yo.