29/08/2025
Cuando el dolor se vuelve propio, uno ya no puede ejercer igual.
Entendí que el derecho, si no está acompañado de humanidad, puede ser distante, incluso injusto.
Por eso, elegí transformar mi vivencia personal en misión y hacer de áquel una herramienta que abrace.
Hoy ejerzo desde un enfoque compasivo y humanizado, que no deja afuera la dimensión emocional, que reconoce el sufrimiento, y que trabaja para que, incluso en los momentos más difíciles, la ley esté al servicio de la dignidad humana.
Mi propósito es claro: que nadie atraviese un duelo sintiendo que está solo frente a un sistema.
Porque se puede hacer derecho con humanidad.
Y se debe.
Hoy celebro este día reafirmando mi compromiso.