Carlos Felice

Carlos Felice Abogado. Especialista en Sistemas de Salud. Secretario General de UTTA y Presidente de OSPAT

A veces la vida no deja enseñanzas. Deja silencios.Nos hemos acostumbrado a escuchar que todo dolor tiene un propósito, ...
17/06/2026

A veces la vida no deja enseñanzas. Deja silencios.

Nos hemos acostumbrado a escuchar que todo dolor tiene un propósito, que toda pérdida encierra una lección. Sin embargo, existen fracturas que no vienen a transformarnos ni a volvernos mejores. Simplemente ocurren. Y nos obligan a convivir con aquello que ya no puede repararse.

En esta nueva columna reflexiono sobre el destino, el error y la dignidad de quienes aprenden a permanecer de pie sin necesidad de encontrar respuestas tranquilizadoras. Sobre la valentía de aceptar los límites de nuestra voluntad y la honestidad de mirar de frente aquello que se perdió para siempre.

Porque quizá la verdadera fortaleza no consista en superar cada herida, sino en habitarla sin negar su existencia.

La dignidad de la ceniza: destino, error y la soledad de la fractura.

Carlos Felice Fioravanti

¿Qué ocurre con los amores que terminan, pero nunca se van?Durante mucho tiempo intentamos medir los vínculos con catego...
16/06/2026

¿Qué ocurre con los amores que terminan, pero nunca se van?

Durante mucho tiempo intentamos medir los vínculos con categorías demasiado simples: éxito o fracaso, permanencia o ruptura, victoria o derrota. Sin embargo, algunas de las experiencias afectivas más importantes de nuestra vida desafían esa lógica.

Hay amores que concluyen en el tiempo, pero continúan habitando la memoria. No como una herida abierta, sino como una huella que sigue ordenando silenciosamente lo que somos. Quizás la madurez afectiva consista precisamente en aceptar esa paradoja: comprender que no todo lo que termina está mu**to.

En este nuevo ensayo reflexiono sobre la memoria, la belleza, la ausencia y esa extraña forma de permanencia que algunos amores encuentran cuando abandonan la vida cotidiana para convertirse en parte de nuestra historia interior.

Los invito a deslizar y leer el texto completo.

Carlos Felice Fioravanti

Vivimos rodeados de herramientas que prometen guardar cada instante. Fotografiamos, archivamos, registramos y compartimo...
13/06/2026

Vivimos rodeados de herramientas que prometen guardar cada instante. Fotografiamos, archivamos, registramos y compartimos. Sin embargo, cuanto más fácil parece conservarlo todo, más difícil se vuelve recordar aquello que realmente importa.

Siempre me ha fascinado la relación entre el tiempo y la memoria. No porque el pasado sea un refugio, sino porque es el material con el que construimos quiénes somos. Los recuerdos no permanecen inmóviles; cambian con nosotros, adquieren nuevos significados y nos ayudan a comprender experiencias que, en su momento, apenas alcanzábamos a vivir.

Quizás por eso escribir, contar historias o simplemente detenernos a recordar siga siendo un acto profundamente humano. Una forma de rescatar algo valioso antes de que el ruido de lo inmediato lo arrastre hacia el olvido.

Comparto esta reflexión sobre la memoria, el tiempo y esa pequeña rebeldía que representan las palabras frente a lo efímero.

Los invito a leerla y a contarme: ¿qué recuerdo de su vida volverían a visitar hoy con otros ojos?

Carlos Felice Fioravanti

Vivimos rodeados de mensajes. Palabras, silencios, gestos, ausencias, miradas. Creemos que comunicamos únicamente cuando...
11/06/2026

Vivimos rodeados de mensajes. Palabras, silencios, gestos, ausencias, miradas. Creemos que comunicamos únicamente cuando hablamos, pero quizás las conversaciones más profundas suceden precisamente cuando nadie pronuncia una sola palabra.

Paul Watzlawick comprendió algo que sigue siendo revolucionario: no existimos aislados. Somos parte de una trama de vínculos donde cada interacción deja una huella y donde nuestra realidad se construye, en gran medida, junto a los demás.

Tal vez por eso resulte tan importante preguntarnos qué mundo estamos ayudando a crear cada vez que nos relacionamos con otro ser humano. Porque detrás de cada conflicto, de cada desencuentro y también de cada encuentro, hay una forma de interpretar la realidad. Y si esa interpretación puede construirse, también puede transformarse.

Los invito a reflexionar sobre una de las ideas más poderosas de la Escuela de Palo Alto: la posibilidad de cambiar nuestra vida cambiando la manera en que observamos aquello que creemos inmutable.

Carlos Felice Fioravanti

Si la revolución de otras épocas se anunciaba con ruido, la de nuestro tiempo ocurre en silencio. No toma las calles: oc...
08/06/2026

Si la revolución de otras épocas se anunciaba con ruido, la de nuestro tiempo ocurre en silencio. No toma las calles: ocupa nuestra atención. No derriba gobiernos: redefine la forma en que pensamos, sentimos y habitamos el mundo.

Vivimos conectados como nunca antes, pero también más dispersos, agotados y observados. Cada clic, cada pausa y cada emoción parecen formar parte de una maquinaria que transforma la experiencia humana en datos. En ese contexto, el cansancio ya no es físico; es una fatiga más profunda, una que alcanza el sentido mismo de nuestra existencia.

En este nuevo artículo reflexiono sobre la economía de la atención, la pérdida de interioridad y la posibilidad de una resistencia silenciosa: recuperar espacios donde el algoritmo no pueda entrar, donde nuestros deseos vuelvan a pertenecernos y donde el alma encuentre refugio.

Los invito a leerlo y a preguntarse cuánto de lo que hoy llamamos libertad sigue siendo verdaderamente nuestro.

Carlos Felice Fioravanti

En un mundo donde todo parece exigir una explicación, Primal nos devuelve a una verdad más antigua que las palabras. La ...
05/06/2026

En un mundo donde todo parece exigir una explicación, Primal nos devuelve a una verdad más antigua que las palabras. La supervivencia, el dolor, la pérdida y el amor aparecen desnudos, sin discursos que los justifiquen ni conceptos que los suavicen.

Entre colmillos, fuego y sangre, Spear y Fang descubren algo que trasciende la historia, la especie y el tiempo: la capacidad de reconocer el sufrimiento ajeno y convertirlo en un vínculo. Allí donde el universo permanece indiferente, proteger al otro se transforma en un acto de rebelión.

Deslicen para recorrer una obra que no habla de la prehistoria, sino de aquello que sigue habitando en nosotros. De la fragilidad, de la lealtad y de esa dignidad silenciosa que persiste incluso cuando todo parece perdido.

Carlos Felice Fioravanti

Hay historias que nos recuerdan algo que solemos olvidar entre la urgencia, los planes y la obsesión por controlar el ma...
03/06/2026

Hay historias que nos recuerdan algo que solemos olvidar entre la urgencia, los planes y la obsesión por controlar el mañana: el valor de una vida no siempre se mide por su duración.

A veces basta un instante para contener una eternidad. A veces un gesto, una decisión o una promesa tienen más peso que años enteros transcurridos en automático.

Esta es una de esas historias.

Una historia sobre el amor cuando el tiempo parece insuficiente, sobre la dignidad frente a la fragilidad humana y sobre la capacidad que tenemos de elegir quiénes queremos ser incluso en los momentos más difíciles.

Los invito a deslizar, leer sin apuro y dejarse conmover por una historia real que nos enfrenta con algunas de las preguntas más profundas de nuestra existencia.

Carlos Felice Fioravanti

La tecnología nos prometió conocimiento, conexión y presencia permanente. Sin embargo, en medio de una época que puede v...
02/06/2026

La tecnología nos prometió conocimiento, conexión y presencia permanente. Sin embargo, en medio de una época que puede verlo todo, almacenarlo todo y juzgarlo todo, surge una pregunta incómoda: ¿qué lugar queda para aquello que no puede convertirse en dato?

En este nuevo ensayo reflexiono sobre cómo la cultura digital ha heredado atributos que durante siglos pertenecieron al ámbito de lo sagrado. La omnipresencia, la vigilancia constante y la memoria infinita ya no parecen atributos divinos, sino características de los algoritmos que organizan nuestra vida cotidiana.

Pero existe una diferencia fundamental. Mientras la lógica digital tiende hacia la abstracción, la tradición espiritual insistió siempre en la presencia, en el encuentro entre personas reales, en la fragilidad del cuerpo y en el valor irreductible de cada individuo.

Quizás la pregunta más importante de nuestro tiempo no sea qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué estamos dispuestos a olvidar sobre nosotros mismos mientras la construimos.

Los invito a leer y reflexionar.

Carlos Felice Fioravanti

Transitamos una época que nos enseñó a producir, competir y aparentar fortaleza, pero que olvidó algo esencial: la capac...
28/05/2026

Transitamos una época que nos enseñó a producir, competir y aparentar fortaleza, pero que olvidó algo esencial: la capacidad de conectar profundamente con otros seres humanos.

Mientras todo parece cada vez más rápido, más descartable y más superficial, la verdadera fortaleza quizás ya no radique en la autosuficiencia, sino en conservar intacta la sensibilidad. En seguir teniendo la valentía de escuchar, acompañar y quedarse cuando el mundo entero parece entrenado para irse.

La aptitud social no es simpatía vacía ni habilidad para agradar. Es la capacidad de construir refugios humanos en medio del ruido. Es sostener vínculos genuinos en tiempos donde muchas personas son tratadas como objetos reemplazables.

Porque al final, no son los logros los que nos salvan del vacío, sino los afectos. Nadie recuerda quién parecía más exitoso en una red social. Lo que permanece es quién estuvo presente, quién abrazó, quién hizo sentir al otro menos solo cuando más lo necesitaba.

Quizás por eso hoy la empatía se volvió un acto de resistencia. Y quizás también por eso las personas verdaderamente buenas resultan tan inolvidables: porque en un mundo guiado por la utilidad, todavía eligen cuidar incluso cuando no obtienen nada a cambio.

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Carlos Felice Fioravanti

Hay historias que no envejecen porque siguen hablando de nosotros.Frank Hayes ganó una carrera después de mu**to.Y lo má...
27/05/2026

Hay historias que no envejecen porque siguen hablando de nosotros.

Frank Hayes ganó una carrera después de mu**to.
Y lo más inquietante no fue la tragedia… sino cuánto tardó el mundo en notarlo.

Quizá por eso esta historia sigue viva más de un siglo después: porque todavía existen personas que sonríen cansadas, trabajan cansadas, aman cansadas… y continúan avanzando aunque algo dentro ya se haya detenido.

Desliza y lee el artículo completo.

Carlos Felice Fioravanti

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