29/08/2011
Hoy 29 de agosto, se conmemora en la Argentina, el día del abogado. Este es un día, en el cuál nosotros, como profesionales del derecho debemos utilizar para reflexionar y replantear nuestras labores.
Cuando me recibí, un colega amigo y mentor en la profesión, me dijo que en la sociedad de hoy, la actual; “hay muchos abogados, pero pocos profesionales del derecho”. Esto es una gran verdad, y creo que se debe a que ya no se toma a la abogacía como una verdadera profesión. Se ha desprestigiado con el paso del tiempo; ha sido victima de colegas deshonestos que no han aportado nada (ni lo harán, creo yo) a la sociedad argentina. Por lo tanto, es esta sociedad la que mira con recelo y desconfianza la labor del abogado, pero es la del abogado mal habido y no, la verdadera, la que ejerce el denominado profesional del derecho. Ahora bien, como ser un verdadero profesional del derecho. Las directivas a seguir son simples:
Un verdadero profesional del derecho es aquel que no es hipócrita, que es sincero, que no emplea la falsedad para quedar bien con sus clientes y colegas.
Es aquel por el cuál, su palabra es digna de valer. Es leal, fiel con su cliente, con su colega, y más aún, con el juez, que no conoce los hechos planteados judicialmente.
No es el que tiene más juicios, sino aquel que tiene pocos, ya que demuestra su capacidad de resolver conflictos, llegar a una justa composición de intereses, sin la necesidad de atestar los Tribunales de expedientes vacios de contenido.
Un verdadero profesional del derecho es aquel que sufre y le queda un sabor amargo y angustioso, cuando pierde un litigio, en donde los intereses que se defendían eran justos; sufre porque no puede garantizar la justicia. Para ello, nos da la vocación Dios y la vida, para tratar de colaborar, de luchar por un mundo más justo, aunque esto puede sonar utópico en la realidad, nunca es imposible.
Un verdadero profesional del derecho, es aquel que camina los fríos pasillos de Tribunales, soportando largas colas y horas de espera, para otorgar seguimiento, ver los expedientes de sus clientes, tratando, luego, de elaborar una nueva estrategia jurídica que le permita observar al juez, la razón, que nunca es otorgada de movida.
Un verdadero profesional del derecho, es aquel que pelea por los intereses de sus clientes, soporta, en ocasiones, los malos tratos de empleados judiciales incordiosos, que se olvidan de que un abogado merece el respeto y consideración que debe guardársele a sus superiores, los magistrados.
Un verdadero profesional del derecho, es aquel que sigue adelante con su trabajo, pese a sus problemas personales y de salud, sin pedir licencia alguna. Muchas veces, se olvidan que el abogado, es también una persona.
Es aquel que se queda hasta tarde en su estudio u hogar, contestando una demanda, confeccionando un recurso, que siempre vence en las 4 primeras horas, resignando, en consecuencia, los intereses y necesidades de su familia por un momento. Todo ello, a fin de que las pretensiones de sus clientes no queden desprotegidos.
Es aquel, que no dilata un expediente judicial, presentando escritos superfluos y sin sentidos, en base, a que sabe que no defiende una causa justa. Reconoce su derrota y la injusticia de la pretensión que defiende.
Es aquel, que no se llena de rencor, ni miente; quien olvida sus victorias, siendo humilde; y reconoce sus errores y derrotas, no cayendo, así, en la soberbia y el orgullo.
Es aquel que es altruista, deja el dinero y lo material de lado, y se concentra en solucionar el problema, sin pedir nada a cambio. Cobra solamente lo que cuesta su trabajo. Trabajo que no es valorado, en ocasiones, por sus mismos clientes. Teniendo que, dolorosamente, efectuar ejecuciones de honorarios.
Es aquel que ejerce el derecho, como fin de lograr la justicia. Sin embargo, cuando la realidad supera al derecho, el profesional del derecho está allí para garantizar la justicia y la equidad.
Esto es en mi humilde criterio, un profesional del derecho. Por ultimo, quiero culminar con las palabras de San Ivo, patrono de la abogacía, quien afirmaba en su decálogo: “El abogado debe pedir ayuda a Dios en sus trabajos, pues Dios es el primer protector de la Justicia” (…).
LES DESEO A TODOS LOS COLEGAS, UN MUY FELIZ DIA!!!!!
Dr. Andres Dalto.