24/02/2021
Ferruccio y Enzo son el claro ejemplo del valor que tiene la EXPERIENCIA DEL CLIENTE a la hora de adquirir y hacer uso de un producto o servicio.
Gracias a la fortuna que le suministró el éxito con los tractores para realizar las faenas agrícolas, Ferruccio compró cuatro vehículos Ferrari. Como tenía suficientes conocimientos en el tema, pudo identificar las fallas mecánicas en el sistema de embrague de su Ferrari 250 GT.
En una reunión con Enzo Ferrari, le espetó que sus coches no tenían suficiente calidad. A lo que Enzo respondió que un fabricante de tractores no podía entender la complejidad de un coche deportivo.
Para hacer frente a tal acusación, Ferruccio Lamborghini decidió construir vehículos más potentes, fiables y duraderos que su competidor. Así fue, que en 1963, tras cuatro meses de trabajo intenso, presentó el Lamborghini 350 GTV, con la marca del toro el su capó.
Según la leyenda urbana creada a partir de esta rivalidad, algunos sostienen que la postura pendenciera del toro de Lamborghini, pretende representar una embestida al caballo de Ferrari.
No hay testigo más importante que aquellas personas que están del otro lado del mostrador o la pantalla. Nunca subestimes la opinión de un cliente, ya que no se sabe de dónde puede surgir tu competencia. Además, son una excelente herramienta para poder mejorar y crecer.