01/11/2025
LLEGÓ LA INVITACIÓN (Andrés Malamud)
31/10/25
Estuve siguiendo por un canal de YouTube una entrevista que le hicieron a Andrés Malamud los periodistas Ernesto Tenembaum y María O. Donnel en una radio de Buenos Aires.
Consultaron al politólogo, qué impresiones le dejó la votación del pasado domingo 26 de octubre en que Milei salió victorioso y la influencia del gobierno norteamericano en el resultado.
Luego de responder preguntas respecto de las razones del éxito mileista,
la conversación derivó en una reflexión respecto de los motivos por los cuales un país abandona el atraso y pasa a ser desarrollado, a las raíces del desarrollo, refirió Malamud.
Es un tema muy en boga, no sólo entre politólogos o expertos en ciencia política, sino también entre economistas; tan es así, el Premio Nobel de economía 2024 fue otorgado a dos ingleses, Daron Acemoglu y James A. Robinson, profesores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, por su obra “Por Qué Fracasan los Países”, en que concluyen que la calidad de las instituciones es decisiva en orden a la conquista del desarrollo.
Una de sus reflexiones, que me llamó poderosamente la atención, fue cuando argumentó que al desarrollo se llega de tres maneras:
1.- Pioneros: Gran Bretaña, que inventa la máquina de v***r, la de tejer, cercos para campos y resto de los países de Europa, mimetizándose con la experiencia británica;
2.- Herederos: Australia, Nueva Zelandia y Canadá; no mencionó a EEUU, pero entiendo que entra en esta categoría;
3.- Invitados: nadie llega solo al desarrollo, salvo los pioneros (que patean escaleras). Te tienen que invitar, como Canadá Australia y Nueva Zelanda, que formaron parte del imperio británico, quedaron con la cultura inglesa, las instituciones del desarrollo. A Polonia, como rompió con el bloque comunista, la invitaron a la Unión Europea,
¿España desarrollada? Quien conoce España se da cuenta que es desarrollada porque está en la Unión Europea, si estuviera en América Latina no sería desarrollada. Uruguay, si estaría en Europa, sería desarrollado. Pero toda Europa fue reconstruida por el Plan Marshall y por la OTAN; ésta la protegía en el aspecto militar y el Marshall le dio dinero para la reconstrucción; Japón lo mismo. Corea Hong Kong, Taiwán, Singapur, fueron invitados, desarrollo por invitación. NOS LLEGÓ LA INVITACIÓN. (Si sos nacionalista, esto es indignante).
Lo expuesto es transcripción literal de las palabras de Malamud, pues procuro no desvirtuar con mi narración el pensamiento de un eximio analista político.
Desde ya, adelanto que no coincido con todas las observaciones de Malamud, en relación al factor decisivo que contribuye a la superación cualitativa de los pueblos y los lleva a un estado de gracia denominado “desarrollo”.
Confieso que lo más ilustrativo, esclarecedor, que he leído respecto del tópico fue la obra de Mariano Grondona, “Las Condiciones Culturales del Desarrollo Económico”, ed. Ariel Planeta, cuarta edición, año 1999. En la página 60, dice lo siguiente: “Cuando hablamos de desarrollo a secas, sin aditamentos, nos referimos a un fenómeno integral, que abarca las dimensiones económica, política y cultural de las naciones”.
En este libro, Mariano Grondona enseña que los teóricos de la ciencia política, al abordar el estudio del desarrollo o subdesarrollo de las naciones, dan prioridad a uno, alguno o todos los componentes de la trilogía apuntada precedentemente: economía, instituciones y cultura.
Se infiere de la lectura de la obra, que el autor considera preponderante al factor “cultural”, a diferencia de Daron Acemoglu y James A. Robinson que identifican al “institucional” como de mayor gravitación.
En el reportaje, Malamud discrepa con la tesis de los Premio Nobel 2024; manifiesta que no son las instituciones lo más importante en el tránsito al desarrollo y justifica su pensamiento con ejemplos:
“Vos mirás a Grecia y a Uruguay y decís, las instituciones uruguayas son de lo mejor que puede encontrarse en el mundo y las griegas son un desastre; o comparás las italianas con las costarricenses (éstas son mejores). Mirás el mapa y no hay país latinoamericano desarrollado, ni país de Europa Occidental subdesarrollado. Entonces, suponés que algo debe haber que no sean las instituciones. Puede ser la geografía y vas llegando a la conclusión que es la geografía combinada con el poder, la geopolítica”.
No estoy de acuerdo con algunas de las conclusiones de Malamud; por ejemplo, con el encuadramiento que hace de los diversos países en función de su grado de desarrollo.
No creo que Uruguay en Europa hubiere sido desarrollado y España, si estuviera en Latinoamérica, sería subdesarrollado. España tiene más historia, una cultura más importante, desde todo punto de vista, que Uruguay; que no está a la altura de Alemania, Inglaterra, Francia, correcto, es harina de otro costal, pero no me animaría a calificarlo de subdesarrollado.
Quien conoce Israel (personalmente, tuve la fortuna de conocerlo) también se persuade que no es desarrollado social y económicamente. Sin embargo, es catalogado de tal, por la importancia geopolítica que posee para EEUU y por los lazos estrechos que tienen ambas naciones.
En una palabra, Israel debiera ser el argumento más sólido para aquéllos que, como Malamud, consideran a la geografía y la geopolítica los elementos determinantes en orden al desarrollo.
Oportunamente, publiqué en Diario Chaco un artículo en que ensayé una crítica de “Por Qué Fracasan los Países” de Daron Acemoglu y James A. Robinson, cuyo enlace les dejo a continuación: https://www.diariochaco.com/662998-por-que-fracasan-los-paises
Como irónicamente deslizó Andrés Malamud en el reportaje transcripto, son economistas que opinan sobre política, que no es su especialidad.
He criticado la obra de Acemoglu Robinson sintetizando mi opinión de la siguiente manera: “En resumidas cuentas, haciendo un juicio de valor del libro que les valió el Nobel de Economía, la mirada de los autores de la problemática del progreso es economicista, parcial, carente de fundamentos científicos, chauvinista, sesgada”.
No me parece acertada la admonición de Andrés “nadie llega solo al desarrollo”; existen experiencias de desarrollo autónomo y me parece que Argentina es testimonio, prueba de ello.
Luego de la sanción de la Constitución en 1853, en la década de 1890, tuvo indicadores que a la sazón eran de país desarrollado, aunque Malamud lo niegue.
Se podrá argumentar que el progreso argentino obedeció a que Inglaterra en ese período dio a Argentina un tratamiento similar al que dispensaba a las naciones que formaron parte de la Comunidad Británica de Naciones.
Paul Johnson, historiador inglés, dice, refiriéndose a nuestro país, lo siguiente:
“Durante la Segunda Guerra Mundial disfrutó de una prosperidad desconocida en el hemisferio sur, fuera de Australia, y los salarios alcanzaron los niveles de Europa occidental. Acumuló reservas, que entonces merecían el calificativo de principescas, de 1.500 millones de dólares, y saldos en libras esterlinas, es decir, más de lo que Gran Bretaña, el gran asociado económico de Argentina, había podido invertir en este país durante más de setenta años” (“Tiempos Modernos”, editorial Javier Vergara Editor, páginas 619/620).
Era el mismo país, ubicado en los confines de la tierra; pese al aislamiento geográfico, estar distante de los países centrales, Argentina hasta la década de 1940 estaba, en desarrollo y calidad de vida, entre los diez mejores del planeta. La desventaja de la geografía no impidió el progreso formidable de Argentina.
La decadencia que sobrevino tiene causas culturales; Paul Johnson dice que Argentina cayó presa del militarismo y la política. De modo que, en esta temática, es complicado saber quién tiene la verdad, si alguien la tuviera.
En mi criterio, irrelevante, pues no tengo ni los conocimientos, ni la preparación en teoría política que tiene Andrés Malamud, me inclino por las enseñanzas del Dr. Mariano Grondona, porque estimo que el aspecto cultural, la atmósfera de valores, la religión, están en la genética e idiosincrasia de un pueblo y constituye el sustrato sobre el cual puede concretarse el sueño del desarrollo.
Siempre las reflexiones de Malamud son ilustrativas y originales; ve cosas que el común de los mortales no advertimos, de modo que no estoy sino agradecido por sus enseñanzas.
Cuando sentenció que Argentina fue “invitada al desarrollo”, los periodistas inquirieron ¿A qué tipo de desarrollo? Cuestionando o sospechando de la rectitud de intenciones de la potencia que formula la invitación, EEUU. Respondió: la voluntad está, depende de nosotros, los argentinos, si aprovechamos en forma positiva, el auxilio, la cooperación, la empresa a la que nos invita la superpotencia.
InicioOpinionesLuis Rodríguez Martínez AbogadoPor qué fracasan los países22/10/2024 - 19:34 hs Actualizado 22/10/2024 20:06 hs 45Cuánto nos cuesta a los argentinos concebir al país sin anomalías, como si de uno normal se tratare. Quien hoy lo preside vino con ideas que no son originales, porq...