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https://tradenews.com.ar/apertura-economica-argentina-importaciones-2025/ #:~:text=Si%20bien%20lo%20expuesto%20es%20un%2...
20/02/2026

https://tradenews.com.ar/apertura-economica-argentina-importaciones-2025/ #:~:text=Si%20bien%20lo%20expuesto%20es%20un%20resumen,+%20exportaciones%20/%20PBI%2D%20de%20un%2020%25

En este dossier, Alejandro Arroyo Welbers, analiza la nueva oportunidad histórica de la Argentina para recuperar competitividad productiva y logística en medio de un escenario geopolítico internacional con profundos cambios. Arroyo Welbers será uno de los panelistas de la Conferencia Comex duran...

18/12/2025

MILEI FINALIZA SEGUNDO AÑO DE MANDATO
18/12/25
El 2025 no fue un año sencillo para el gobierno libertario. Principió con datos económicos alentadores, pues desde mediados de 2024 la economía, luego de hundirse en una pronunciada caída producto del ajuste de las cuentas públicas, comenzó a crecer a tasas importantes; de todas maneras, terminó en rojo con un deterioro menor al que vaticinaban los operadores, pero deterioro al fin.
Fue así que hubo un arrastre estadístico para 2025 que presagiaba un incremento considerable del PBI a lo largo del año. Los datos del primer trimestre fueron más que auspiciosos; en términos interanuales la economía creció el 5,8 % (hay que tener en cuenta que se partía de una base muy baja debido a la recesión de 2024).
En el segundo trimestre de 2025, la economía argentina creció 6,3% interanual, pero se contrajo 0,1% respecto al trimestre anterior, marcando una pausa en la recuperación tras tres trimestres de alzas.
A medida que se acercaban las elecciones legislativas de PBA y los pronósticos daban al peronismo varios puntos de ventaja sobre LLA en intención de voto, se inició un período de inestabilidad económica con aumento de la cotización del dólar, de tasas de interés, aumento de los encajes bancarios, estancamiento de la actividad e incremento del riesgo país.
Luego del triunfo peronista en las elecciones bonaerenses y la inminencia de las legislativas nacionales, el desmadre se intensificó.
Esta secuencia es conocida por todos y no es necesario la traiga a colación; las enseñanzas, en mi criterio, no son pocas; primero, en Argentina las instituciones funcionan adecuadamente, porque cuando los aliados del oficialismo en el Congreso le retiraron su apoyo se sancionaron varias leyes en contra de la voluntad y el programa económico de déficit cero del Presidente Milei.
Segundo, hay una suerte de disociación del voto de la Provincia de Buenos Aires del resto de las provincias del interior; el primero conserva el sesgo peronista, en tanto que las provincias apoyan la gestión libertaria porque ha tomado decisiones que implican un saludable impulso al federalismo.
La ley Bases, con el RIGI, significó un espaldarazo para las provincias ricas en recursos mineros e hidrocarburos cuya propiedad les pertenece conforme art. 124 in fine de la Constitución Nacional: “Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”.
Los periodistas vaticinaban una deriva autoritaria del gobierno, evento que lejos estuvo de materializarse; adelantaban un Fujimorazo, vale decir, la posibilidad de que el Ejecutivo disuelva el Congreso o lo mantenga en el Freezer por tiempo indeterminado.
El periodismo que he apodado “republicano”, persiste en la idea que Milei es un tirano populista, que tarde o temprano, más bien cuando consolide poder, va a dinamitar la democracia argentina. Hasta el presente no ha dado pábulo a tales presunciones; por el contrario, cuando los vetos fueron neutralizados por el Congreso, que insistió con las mayorías calificadas, no adoptó ninguna medida que estuviese en pugna con el orden constitucional.
Me abstengo de poner las manos en el fuego, pero, como lo he descripto en cierta oportunidad, Milei me parece ultra liberal en lo económico y republicano en lo político.
La derrota de LLA en PBA el 14 de septiembre parece haber generado una metamorfosis en el temperamento, las actitudes, de Milei en relación a las demás fuerzas políticas, por de pronto, de las afines ideológicamente (que no estuvieron exentas de la ira y el mal trato del libertario).
Ha dejado de proferir insultos y frases escatológicas en detrimento de sus rivales y se dedica a explicar - en esto es un maestro - su plan económico y los objetivos de su administración.
El diez de diciembre el Congreso adquirió su nueva composición, que durará dos años, habiendo conseguido la primera minoría en diputados y triplicado sus representantes en el Senado.
LLA conquistó el centro de la escena política y no tardó en enviar al Congreso el paquete de reformas laboral y penal; postergó el tratamiento de la previsional, pues está condicionada a la aprobación de la modernización laboral.
El oficialismo pretende que se dé media sanción en diputados, esta semana, al proyecto de presupuesto 2026, prioridad número uno, porque hace dos años que el parlamento se rige por un presupuesto anacrónico que es prorrogado por falta de consenso.
Me sorprende, en el buen sentido, el dinamismo del actual gobierno respecto de la ingeniería jurídica en la que se sustentan las reformas. Indudablemente, existe un asesoramiento jurídico cuyas caras visibles desconocemos.
Supongo, mucho tiene que ver en esto, la labor de Federico Sturzenegger, Ministro de Desregulación. En una entrevista por un canal de streaming reveló que es asistido por un equipo de abogados de la Universidad de San Andrés, cuyo cuerpo docente integra.
Federico es el padre la Ley Bases, siendo economista; no es su especialidad el derecho. Como explicó en el reportaje, el equipo de abogados le suministra el material legal argentino, que brilla por su densidad e hipertrofia, y aplica la motosierra.
Hay rumores sobre la remisión al parlamento de la Ley Bases II; probablemente se intente incluir algunas de las normas e instituciones previstas en la original que fueron rechazadas en el debate parlamentario.
Abordaría aspectos no tratados o rechazados en la primera versión, como la reforma de la justicia, el juicio por jurados, el Código Civil y temas de sucesiones y divorcios.
Como todos los argentinos, en mi caso, estoy sorprendido por la dinámica de la praxis política libertaria; se están materializando innovaciones importantes en todos los ámbitos.
Los beneficios de la política de cielos abiertos son palpables; el vertiginoso aumento de pasajeros de vuelos de cabotaje indujo a Aeropuertos Argentina 2000 a realizar obras de ampliación y modernización en la mayoría de los aeropuertos sujetos a concesión. Bien mirado, el fenómeno supone obras en marcha, creación de empleo, modernización.
Hace poco subí un artículo en mi Facebook en que un Premio Nobel de Economía refería al detrimento que sufren los países en desarrollo por falta de conectividad y no se refería exclusivamente al tema aviación civil, sino al acceso rápido a ciudades, hospitales, servicios esenciales. Da la sensación que su investigación tomó Argentina como caso testigo de deficiencias de conectividad.
El Aeropuerto de Presidencia Roque Sáenz Peña está esperando su cita con el progreso; hubo una oferta de una empresa brasileña para tomarlo como base de su actividad en Argentina, pero nada se supo después del proyecto.
Con el tiempo (cinco o diez años) se convertirá en el centro aéreo más importante de la Provincia del Chaco por su localización y área de influencia.
El gran desafío de Sáenz Peña es solucionar el problema de los efluentes cloacales. La ciudad está linda, bien cuidada, pero en diversos lugares salen a la superficie aguas servidas que generan una atmósfera irrespirable. Tuvimos un antecedente en que, por el tema cloacas, estuvo a un paso del colapso. Esperemos no toparnos con la misma piedra.

26/11/2025

¿DESPEGAMOS? ¿QUÉ ES “EL MERCADO”?
26/11/25
Es la pregunta clave; el gobierno y sus funcionarios exhiben un optimismo exagerado respecto del porvenir inmediato. En contraste, el ciudadano de a pie está lidiando con una situación por demás extraña al confort y la suficiencia de recursos.
Todos se preguntan, ¿Será que por fin el país iniciará una etapa de crecimiento económico, que con el tiempo se traducirá en una mejor calidad de vida?
A pesar de las señales auspiciosas, de la expectativa positiva que está generando el experimento libertario en Latinoamérica y el mundo, las dudas, las sospechas, no se disipan. Es duro, por demás complejo, el camino que deberá recorrer Argentina para recuperar credibilidad, reputación, en la comunidad internacional.
Sobre lo que a continuación expongo, estimo, hay consenso: lejos estamos de haber estabilizado la economía y hacer que funcione de manera independiente, sin el auxilio in extremis del Tesoro de EEUU, del FMI, o de algún subterfugio salvador que provenga de algún organismo de crédito internacional.
Se dice hasta el hartazgo que el programa económico tiene tres anclas que todos ya conocen: cambiaria, monetaria y fiscal, que nos garantizan estabilidad de las variables.
Pero la cruda realidad es que el sector externo, la falta de dólares en las arcas del estado, motiva que “El Mercado” desconfíe del panorama idílico que describe y del cual se ufana la administración libertaria. Por el contrario, se producen nuevos ataques contra el peso o la cotización del dólar, como se quiera expresarlo.
Lo que los economistas denominan “Mercado” es un enigma; pudiera ser definido como una entidad abstracta, evanescente, que carece de encarnación material o corpórea.
Al margen de esta indefinición, ese ente fantasmagórico detenta poder determinante en cuanto a la custodia de la buena marcha de la economía. En buen romance, la política económica no se legitima si carece del aval del “Mercado”.
Tal es su poder endemoniado (verdadero árbitro del buen gobierno económico), que ha derrocado gobiernos, como el de Alfonsín, De la Rúa y estuvo a punto de hacerlo con Mauricio Macri, si no hubiese recibido un salvataje por intercesión de su amigo Donald Trump.
Lo que quedó claro en este país, por experiencia histórica, es que el “Mercado” simpatiza con el justicialismo, porque ningún gobierno de ese signo partidario sufrió un ataque suficientemente grave como para desestabilizarlo.
Curioso comportamiento el del “mercado”; sólo se torna beligerante, sedicioso, contra un gobierno, cualquiera fuera su ideología o doctrina, que no sea peronista, porque como dijo El General, peronista somos todos.
“El Mercado” tiene que sacarse la careta; en Argentina, milita en favor del peronismo, que no conoce su ira o afán desestabilizador como el Radicalismo, Juntos por el Cambio o La Libertad Avanza.
No creo que constituyan la matriz de ese mercado los múltiples ciudadanos anónimos que tratan de protegerse de la inflación comprando dólares, sino de bancos o grandes empresas cuya compra de divisas, dada su cantidad e importancia, puede gravitar en su cotización.
El sesgo pro justicialista que tiene el mercado argentino, se manifiesta en estos momentos, en su desconfianza contra un gobierno que está ejecutando un programa de estabilización de corte liberal, como el empleado en diversas partes del mundo, con excelentes resultados.
Estos muchachos (el mercado) adhirieron al golpe de estado blando organizado por el kirchnerismo, atacando el peso, sin otro propósito que no fuere dinamitar el gobierno libertario. ¿Por qué digo esto? Porque las cuentas públicas estaban en orden, con superávit fiscal, balanza comercial favorable, crecimiento económico, inflación en baja.
Retomando la idea inicial, en el sentido que lejos estamos de haber conseguido estabilidad, el sector externo es la espada de Damócles del programa libertario.
En un país cuya moneda perdió sus atributos por haber sido pulverizada por la inflación secular, la demanda de dólares para atesoramiento, como reserva de valor, es inagotable. Es la divisa de George Washington la que condiciona el nivel de los precios internos.
Las únicas alternativas para estabilizar los precios serían: 1.- Las exportaciones aumenten de los noventa mil millones de dólares anuales al doble (en pocos años); 2.- Durante, por lo menos, cuatro años tengamos una inflación que no supere el tres por ciento anual (como ocurrió en la época de la convertibilidad).
En estas condiciones, la población se animará a quedarse en pesos y no demandará dólares; por el contrario, se arriesgará a sacarlos de debajo del colchón y gastarlos.
La oposición y el periodismo, toman el hipotético crecimiento argentino a tasas chinas como una humorada; un delirio huérfano de fundamentos, divorciado de la “economía real”.
Los portales masivos no se cansan de apostar al fracaso de Javier Milei y dar buenas nuevas falsas: el apoyo inicial de la administración Trump ha concluido, o se ha restringido en forma considerable, el default está a la vuelta de la esquina.
Ni en el momento de mayor popularidad del gobierno dejan de vaticinar el desastre; quieren se transforme en profecía auto cumplida.
Hay síntomas que insinúan un arranque del aparato productivo argentino, como el aumento de las exportaciones, la mejora de las economías regionales, los récords de producción de petróleo batidos por Vaca Mu**ta, que permiten una balanza comercial superavitaria.
Como dicen los detractores, son especulaciones, pronósticos, no resultados concretos. El despegue de una economía, sobre todo de una devastada, no es inmediato, como lo demuestra la experiencia histórica.
Polonia, país que lleva, por lo menos, dos décadas de vigoroso crecimiento, recién alcanzó la media de los estándares europeos; lo propio Corea del Sur y los demás tigres asiáticos los cuales consumieron importante tiempo para sentar las bases del desarrollo.
Por estos lares no se valoran siquiera los pasos iniciales: corrección de anomalías, desregulación, disolución de organismos estatales inútiles, equilibrio de cuentas del estado, cesación de conflictos en la vía púbica, apertura de la economía, combate a la corrupción.
Respecto de este tema, corrupción, el gobierno actual, a diferencia del precedente, ante cualquier evidencia o sospecha de corruptela ha obligado a sus cuadros a renunciar y no creo que se oponga, llegado el caso, al desafuero, como acostumbró en forma invariable el peronismo.
En la edición de hoy, 26 de noviembre 2025, Infobae titula “La economía sufrió menos de lo esperado en los meses preelectorales y el año finalizaría con un crecimiento del 4,5%” y los pronósticos para el año que viene son auspiciosos porque se estima un crecimiento cercano al cinco por ciento.
Es tal la parálisis del aparato productivo durante los últimos quince años, que cualquier tasa de incremento del PBI, aunque fuere a tasas chinas, nos parecerá insuficiente.

20/11/2025

CICLOTIMIA Y RENACIMIENTO FEDERAL
20/11/25
El triunfo de Milei en las elecciones de mitad de término tuvo la virtualidad de calmar, encauzar, la vida social y política luego de los nubarrones que la precedieron. En nota anterior expresé que Javier Milei fue objeto de un ataque furibundo, coordinado (entre peronismo y periodismo), orientado a su destitución del cargo de Presidente de la Nación.
A mediados de noviembre, en que estas líneas se escriben, vivimos un fenómeno inverso: la economía estabilizó sus variables, cesó el acoso peronista, por arte de magia se disipó la sensación que el gobierno estaba terminado por falta de apoyo popular, el optimismo ganó a parte de la población y operadores económicos.
Quienes adhieren al gobierno pasaron de la depresión a la euforia; sin embargo, el país sigue siendo el mismo, mediocre como siempre; con las mismas miserias, carencias, divisiones ideológicas de toda la vida. Tampoco creo, no obstante el esfuerzo del oficialismo para combatirla, la corrupción haya sido erradicada, ni siquiera restringida a un grado tolerable.
Las miserias argentas siguen incólumes; la afición a la vida fácil garantizada por el populismo no ha desaparecido; las carencias materiales y morales de la población continúan y han devenido endémicas; el envilecimiento de la calidad educativa persiste; el principal partido de oposición no parece pertenecer a nuestro país, pues sólo tiene por programa atacar al gobierno, obstaculizar por los medios que fuere la gestión gubernamental, aunque esta tesitura suponga un inconmensurable daño a los intereses del país.
De ser los peores, pasamos a ser los mejores; esta oscilación permanente entre optimismo y desolación tiene por contrapartida la afirmación del Presidente que, años más o menos, seremos la primera potencia del planeta. Un delirio que da vergüenza traer a colación, a pesar de haber salido de boca del Presidente.
Como motivación, la arenga puede ser eficaz; pero tomarla en serio, me parece un despropósito.
La Libertad Avanza espera, con la conformación del Congreso posterior al 10 de diciembre, implementar una serie de reformas estructurales (si cabe la expresión) en materia laboral, tributaria, previsional.
Inclusive, hay rumores del lanzamiento de una Ley Bases Dos. Intuyo, pretenderá incluir las reformas que contemplaba el proyecto originario, cercenadas en el debate parlamentario.
Se advierte, en el ánimo de Milei y sus principales colaboradores, un espíritu conciliador, que estuvo ausente hasta la derrota del oficialismo en las legislativas de la PBA. En mi criterio, este evento implicó un punto de inflexión en la praxis política libertaria.
Comprendió el oficialismo que la soberbia y desprecio de las demás fuerzas políticas fue una conducta rechazada por la sociedad; que es imposible llevar a cabo un plan de gobierno en soledad, sin el consenso de la mayor parte del espectro partidario.
Fuere una imposición de la realidad o una genuina y saludable mutación en el estilo de gestión política, existen ahora razonables posibilidades de que los proyectos legislativos se plasmen en leyes. No va a ser fácil conciliar intereses con las provincias, que tienen su propia agenda, no siempre coincidente en objetivos y necesidades con las del gobierno federal.
El federalismo adquirió un vigor inusitado desde que asumió Milei. Por un lado, no todas las iniciativas legislativas surgieron del Poder Ejecutivo, sino que el bloque kirchnerista, con aliados circunstanciales, propició la sanción de leyes que fueron a contramano de los deseos del oficialismo.
En el renacimiento federal hay un evento fundamental: la reforma de la constitución de 1994, que estableció en el art. 124 in fine lo siguiente: “Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”.
En función del dominio de sus recursos naturales, la Ley Bases, con su Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), posibilita que la explotación constituya una fuente importante de dinero vía regalías para aquéllas que cuentan con recursos naturales.
Concretamente, El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aplica a proyectos de sectores estratégicos como minería, energía, forestoindustria, tecnología, siderurgia, infraestructura y turismo.
Para poder ofrecer los beneficios del RIGI a los inversores extranjeros, es menester, por imperativo constitucional, que cada provincia adhiera al sistema. Esa adhesión no debe, necesariamente, ser absoluta e incondicional, ya que cada una de ellas podrá hacer reservas o estipulaciones específicas, lo que es por derecho procedente, habida cuenta que los recursos son provinciales y los actos jurídicos administrativos vinculados a la concesión o explotación son de exclusiva competencia local.
Es así que las multinacionales que invierten en Argentina deben negociar directamente con los gobernadores, fenómeno que da una dimensión del carácter federal de nuestro sistema de gobierno.
Por supuesto, exigirán a los mandatarios provinciales la adhesión al RIGI, que condensa en su articulado beneficios impositivos, estabilidad y respeto de contratos, garantías de justicia imparcial.
Por estas y otras cuestiones, que no corresponde aquí identificar, estimo que existe un renacimiento del espíritu federal, derivación de las políticas llevadas a cabo por el gobierno libertario, condensadas en la Ley Bases 27.742.

11/11/2025

INTERROGANTES
10/11/25
Un tema que debiera ser abordado por los analistas políticos, por su transcendencia, es el concerniente al daño inconmensurable causado a la nación por la inestabilidad, no sólo económica, sino también política, que precedió a las elecciones legislativas bonaerenses del 7 de septiembre y nacionales del 26 de octubre.
Existen responsables directos de este descalabro; la pregunta es la siguiente: ¿Habrá sujetos susceptibles de ser identificados como causantes, aunque no les corresponda una condena criminal? Pues, sin hesitación, los hay desde el punto de vista moral y político.
El quiebre de la alianza parlamentaria que había forjado el oficialismo en el Congreso Nacional con fuerzas afines -PRO, radicalismo no alfonsinista y partidos provinciales- fue uno de los factores que generó zozobra.
Estas fuerzas votaron en conjunto con el peronismo varias leyes que, según la versión oficial, ponían en riesgo el equilibrio de las cuentas públicas.
Algunos proyectos tuvieron iniciativa en alguna cámara del Congreso, lo que rebela un fenómeno inédito en décadas, porque el Congreso sólo debatía proyectos impulsados por el Poder Ejecutivo (no recuerdo ningún ejemplo de ley relevante que se hubiere originado en el parlamento mientras gobernó el peronismo o Juntos por el Cambio).
Los rebeldes también contribuyeron con su voto a neutralizar los vetos presidenciales, de modo que la debilidad política del Presidente se profundizó en forma exponencial.
Si reparamos, con dos tercios de los votos en Cámara de Diputados, los aliados circunstanciales pudieran haberle promovido juicio político (art. 53 CN), la suerte del gobierno era impredecible y este estado de incertidumbre y desconcierto se difuminó al ámbito económico.
El divorcio del oficialismo con fuerzas afines puede concebirse como mala praxis atribuible a la inexperiencia de LLA. Lo cierto, se desató un vendaval contra el gobierno desde el Congreso como desde los medios de alcance masivo, cuya connivencia con el peronismo para destituir a Milei fue evidente.
EL CONATO DE GOLPE INSTITUCIONAL CONTRA JAVIER MILEI FUE MANIFIESTO Y DEL MISMO PARTICIPARON, EN GRADO EQUIVALENTE, PERONISMO (fuerza partidaria golpista por antonomasia) y PERIODISMO.
La beligerancia de los medios gráficos, el ensañamiento contra el gobierno libertario, comenzó con el caso LIBRA, continuó con los audios de Spagnuolo y el ataque de Juan Grabois contra José Luis Espert.
En el caso de la acusación de sobornos a laboratorios medicinales por parte de la hermana del presidente, Karina Milei, el periodismo consideró los audios en forma inmediata, sin ponderación alguna, plena prueba de los delitos.
Ni siquiera respecto de la corrupción de la familia Kirchner el periodismo, en su oportunidad, fue tan contundente en su percepción de un presunto hecho de corrupción como lo fue tratándose de la figura de Javier Milei.
Estaba condenado desde la difusión de las escuchas o audios, que tienen la peculiaridad de no acreditar, desde su valoración procesal, absolutamente nada, ya que fueron obtenidos por maniobras de espionaje ilegales; para tener virtualidad probatoria debieron ser ordenadas las escuchas por un juez de la nación.
La efervescencia del ataque mediático llegó a su cenit en los días previos a la elección en PBA, en cuyo resultado tuvo directa influencia; la figura presidencial fue mancillada, vituperada, sin contemplaciones. No recuerdo que un gobierno, concretamente un presidente, hubieres sido maltratado como lo fue Javier Milei y esto es menester subrayarlo.
El crecimiento del PBI en el primer trimestre del año era de siete por ciento aproximadamente; la inflación estaba controlada, también el precio del dólar; las exportaciones en aumento; en fin, la economía marchaba en forma auspiciosa.
Cuando se desencadenaron los hechos arriba descriptos, los nubarrones arreciaron, la desconfianza fue in crescendo, la prédica de los candidatos peronistas a bancas en la legislatura de Buenos aires y el Congreso Nacional, constituyeron un cóctel que ameritó el desmadre de las variables.
El propósito de estas líneas es investigar si hubo responsables de estos hechos que se tradujeron en un daño considerable a la macroeconomía, a los intereses de la nación.
En esta adjudicación de culpa, parte en primer término el periodismo, vale decir, los diarios de mayor prestigio como Clarín, La Nación, Infobae, Iprofesional, La Prensa, etc.
Fueron los que comenzaron a poner en tela de juicio que Javier Milei concluyera su mandato; aunque no lo decían en forma explícita, de las columnas de prensa fluía el mensaje subliminal que el gobierno estaba terminado, que había que buscar una salida institucional al fracaso.
Si señor, unieron su afán conspirativo al que secularmente emplea el peronismo cuando está en el llano; la operación fue ejecutada, no fue en grado de tentativa, mera expresión de deseos. Las consignas golpistas estaban a la orden del día y se propalaban por los diarios y canales de TV.
La beligerancia proverbial del peronismo es complementada por un periodismo, siempre y a todo evento, condescendiente con los gobiernos justicialistas y conspirador contra los que no lo son. Convengamos, la dinastía justicialista no se hubiere consolidado si estos botarates no fueren funcionales a sus intereses, como acontece en la circunstancia histórica por la que discurrimos en estos momentos. Son unos delirantes mala leche.
Es difícil cuantificar el daño que a la marcha de la economía y la tranquilidad social produjeron estos hechos; el descontrol de la cotización del dólar, que en otro país no generaría contratiempo alguno, en Argentina, en función de nuestra historia, ocasionó pánico y una dolarización masiva de particulares y empresas.
La asistencia in extremis del Tesoro norteamericano, comprando pesos y sofocando el rally alcista del dólar, permitió al oficialismo llegar indemne hasta el 26 de octubre, pero a un costo significativo.
Las tasas bancarias de dispararon, la actividad económica entró en pausa, los proyectos de inversión fueron suspendidos (había que desensillar hasta que aclare), la inflación tuvo cierto rebrote, los medios de prensa extranjeros se hicieron eco de los pronósticos agoreros de los argentinos vaticinando el fracaso del experimento libertario.
Y el peronismo, en orden a la atribución de culpas, se lleva los laureles. Siempre conspirando, militando el disturbio callejero, con sindicalistas que nada tienen de tales, pero se calzaron la camiseta del partido y manifiestan en sus reuniones privadas que es imperativo destituir al presidente.
Candidatos a legisladores provinciales y nacionales que propugnan el repudio de la deuda externa (caso Taiana), que jamás esgrimieron idea alguna que fueren a implementar una vez que asuman su banca.
Portadores de ideas trasnochadas, ultramontanas, enemigos de la modernización, del libre comercio, de la apertura de nuestro mercado, impugnadores de todos los proyectos legislativos impulsados por el oficialismo y aliados tendientes a combatir la corrupción en el manejo de la cosa pública, golpistas, nacionalistas a ultranza.
Se entiende por qué una remota posibilidad que el peronismo se haga del poder genera espanto en los operadores económicos y potenciales inversores internacionales.
La gente, el pueblo, con su voto, parece haber tomado conciencia del efecto deletéreo de gobiernos justicialistas, aunque habrá que esperar a las presidenciales del 2027 para verificar si existe un salto cualitativo en la conciencia popular o se trata de un temperamento pasajero, efímero.

LLEGÓ LA INVITACIÓN (Andrés Malamud)31/10/25Estuve siguiendo por un canal de YouTube una entrevista que le hicieron a An...
01/11/2025

LLEGÓ LA INVITACIÓN (Andrés Malamud)
31/10/25
Estuve siguiendo por un canal de YouTube una entrevista que le hicieron a Andrés Malamud los periodistas Ernesto Tenembaum y María O. Donnel en una radio de Buenos Aires.
Consultaron al politólogo, qué impresiones le dejó la votación del pasado domingo 26 de octubre en que Milei salió victorioso y la influencia del gobierno norteamericano en el resultado.
Luego de responder preguntas respecto de las razones del éxito mileista,
la conversación derivó en una reflexión respecto de los motivos por los cuales un país abandona el atraso y pasa a ser desarrollado, a las raíces del desarrollo, refirió Malamud.
Es un tema muy en boga, no sólo entre politólogos o expertos en ciencia política, sino también entre economistas; tan es así, el Premio Nobel de economía 2024 fue otorgado a dos ingleses, Daron Acemoglu y James A. Robinson, profesores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, por su obra “Por Qué Fracasan los Países”, en que concluyen que la calidad de las instituciones es decisiva en orden a la conquista del desarrollo.
Una de sus reflexiones, que me llamó poderosamente la atención, fue cuando argumentó que al desarrollo se llega de tres maneras:
1.- Pioneros: Gran Bretaña, que inventa la máquina de v***r, la de tejer, cercos para campos y resto de los países de Europa, mimetizándose con la experiencia británica;
2.- Herederos: Australia, Nueva Zelandia y Canadá; no mencionó a EEUU, pero entiendo que entra en esta categoría;
3.- Invitados: nadie llega solo al desarrollo, salvo los pioneros (que patean escaleras). Te tienen que invitar, como Canadá Australia y Nueva Zelanda, que formaron parte del imperio británico, quedaron con la cultura inglesa, las instituciones del desarrollo. A Polonia, como rompió con el bloque comunista, la invitaron a la Unión Europea,
¿España desarrollada? Quien conoce España se da cuenta que es desarrollada porque está en la Unión Europea, si estuviera en América Latina no sería desarrollada. Uruguay, si estaría en Europa, sería desarrollado. Pero toda Europa fue reconstruida por el Plan Marshall y por la OTAN; ésta la protegía en el aspecto militar y el Marshall le dio dinero para la reconstrucción; Japón lo mismo. Corea Hong Kong, Taiwán, Singapur, fueron invitados, desarrollo por invitación. NOS LLEGÓ LA INVITACIÓN. (Si sos nacionalista, esto es indignante).
Lo expuesto es transcripción literal de las palabras de Malamud, pues procuro no desvirtuar con mi narración el pensamiento de un eximio analista político.
Desde ya, adelanto que no coincido con todas las observaciones de Malamud, en relación al factor decisivo que contribuye a la superación cualitativa de los pueblos y los lleva a un estado de gracia denominado “desarrollo”.
Confieso que lo más ilustrativo, esclarecedor, que he leído respecto del tópico fue la obra de Mariano Grondona, “Las Condiciones Culturales del Desarrollo Económico”, ed. Ariel Planeta, cuarta edición, año 1999. En la página 60, dice lo siguiente: “Cuando hablamos de desarrollo a secas, sin aditamentos, nos referimos a un fenómeno integral, que abarca las dimensiones económica, política y cultural de las naciones”.
En este libro, Mariano Grondona enseña que los teóricos de la ciencia política, al abordar el estudio del desarrollo o subdesarrollo de las naciones, dan prioridad a uno, alguno o todos los componentes de la trilogía apuntada precedentemente: economía, instituciones y cultura.
Se infiere de la lectura de la obra, que el autor considera preponderante al factor “cultural”, a diferencia de Daron Acemoglu y James A. Robinson que identifican al “institucional” como de mayor gravitación.
En el reportaje, Malamud discrepa con la tesis de los Premio Nobel 2024; manifiesta que no son las instituciones lo más importante en el tránsito al desarrollo y justifica su pensamiento con ejemplos:
“Vos mirás a Grecia y a Uruguay y decís, las instituciones uruguayas son de lo mejor que puede encontrarse en el mundo y las griegas son un desastre; o comparás las italianas con las costarricenses (éstas son mejores). Mirás el mapa y no hay país latinoamericano desarrollado, ni país de Europa Occidental subdesarrollado. Entonces, suponés que algo debe haber que no sean las instituciones. Puede ser la geografía y vas llegando a la conclusión que es la geografía combinada con el poder, la geopolítica”.
No estoy de acuerdo con algunas de las conclusiones de Malamud; por ejemplo, con el encuadramiento que hace de los diversos países en función de su grado de desarrollo.
No creo que Uruguay en Europa hubiere sido desarrollado y España, si estuviera en Latinoamérica, sería subdesarrollado. España tiene más historia, una cultura más importante, desde todo punto de vista, que Uruguay; que no está a la altura de Alemania, Inglaterra, Francia, correcto, es harina de otro costal, pero no me animaría a calificarlo de subdesarrollado.
Quien conoce Israel (personalmente, tuve la fortuna de conocerlo) también se persuade que no es desarrollado social y económicamente. Sin embargo, es catalogado de tal, por la importancia geopolítica que posee para EEUU y por los lazos estrechos que tienen ambas naciones.
En una palabra, Israel debiera ser el argumento más sólido para aquéllos que, como Malamud, consideran a la geografía y la geopolítica los elementos determinantes en orden al desarrollo.
Oportunamente, publiqué en Diario Chaco un artículo en que ensayé una crítica de “Por Qué Fracasan los Países” de Daron Acemoglu y James A. Robinson, cuyo enlace les dejo a continuación: https://www.diariochaco.com/662998-por-que-fracasan-los-paises
Como irónicamente deslizó Andrés Malamud en el reportaje transcripto, son economistas que opinan sobre política, que no es su especialidad.
He criticado la obra de Acemoglu Robinson sintetizando mi opinión de la siguiente manera: “En resumidas cuentas, haciendo un juicio de valor del libro que les valió el Nobel de Economía, la mirada de los autores de la problemática del progreso es economicista, parcial, carente de fundamentos científicos, chauvinista, sesgada”.
No me parece acertada la admonición de Andrés “nadie llega solo al desarrollo”; existen experiencias de desarrollo autónomo y me parece que Argentina es testimonio, prueba de ello.
Luego de la sanción de la Constitución en 1853, en la década de 1890, tuvo indicadores que a la sazón eran de país desarrollado, aunque Malamud lo niegue.
Se podrá argumentar que el progreso argentino obedeció a que Inglaterra en ese período dio a Argentina un tratamiento similar al que dispensaba a las naciones que formaron parte de la Comunidad Británica de Naciones.
Paul Johnson, historiador inglés, dice, refiriéndose a nuestro país, lo siguiente:
“Durante la Segunda Guerra Mundial disfrutó de una prosperidad desconocida en el hemisferio sur, fuera de Australia, y los salarios alcanzaron los niveles de Europa occidental. Acumuló reservas, que entonces merecían el calificativo de principescas, de 1.500 millones de dólares, y saldos en libras esterlinas, es decir, más de lo que Gran Bretaña, el gran asociado económico de Argentina, había podido invertir en este país durante más de setenta años” (“Tiempos Modernos”, editorial Javier Vergara Editor, páginas 619/620).
Era el mismo país, ubicado en los confines de la tierra; pese al aislamiento geográfico, estar distante de los países centrales, Argentina hasta la década de 1940 estaba, en desarrollo y calidad de vida, entre los diez mejores del planeta. La desventaja de la geografía no impidió el progreso formidable de Argentina.
La decadencia que sobrevino tiene causas culturales; Paul Johnson dice que Argentina cayó presa del militarismo y la política. De modo que, en esta temática, es complicado saber quién tiene la verdad, si alguien la tuviera.
En mi criterio, irrelevante, pues no tengo ni los conocimientos, ni la preparación en teoría política que tiene Andrés Malamud, me inclino por las enseñanzas del Dr. Mariano Grondona, porque estimo que el aspecto cultural, la atmósfera de valores, la religión, están en la genética e idiosincrasia de un pueblo y constituye el sustrato sobre el cual puede concretarse el sueño del desarrollo.
Siempre las reflexiones de Malamud son ilustrativas y originales; ve cosas que el común de los mortales no advertimos, de modo que no estoy sino agradecido por sus enseñanzas.
Cuando sentenció que Argentina fue “invitada al desarrollo”, los periodistas inquirieron ¿A qué tipo de desarrollo? Cuestionando o sospechando de la rectitud de intenciones de la potencia que formula la invitación, EEUU. Respondió: la voluntad está, depende de nosotros, los argentinos, si aprovechamos en forma positiva, el auxilio, la cooperación, la empresa a la que nos invita la superpotencia.

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