13/02/2026
CUANDO LA JUSTICIA NACE SORDA, NO LA COMPONE NI EL DIABLO (CHACARERA DEL EXPEDIENTE PARA LA VIOLENCIA INTITUCIONAL DEL RIO V)
Hay hechos que no desaparecen porque un expediente se cierre.
Desaparecen —o no— según la voluntad de la memoria colectiva.
El 9 de febrero de 2016, en Villa Sauze, ocurrió un hecho gravísimo. No fue un exceso menor ni un conflicto aislado: fue el punto de partida de una cadena de decisiones políticas que marcaron al partido de Rivadavia durante más de un año y medio de inundaciones, pérdidas materiales y atropellos institucionales.
Ese día, el gobierno de La Pampa cruzó con máquinas y fuerzas de seguridad a la Provincia de Buenos Aires para ejecutar una obra hídrica sin autorización, sin convenio interprovincial y en absoluta clandestinidad. No se trató de una desprolijidad administrativa: fue una decisión política tomada deliberadamente por fuera de la ley.
La retroexcavadora pampeana avanzó para romper el camino del Meridiano V y liberar el paso del agua del río Quinto. Los vecinos de Villa Sauze y Sansinena lo comprendieron de inmediato: esa obra implicaba más agua, menos defensas y pueblos enteros en riesgo. Por eso se interpusieron. Pusieron sus vehículos, sus cuerpos y su miedo frente a las máquinas.
La respuesta del Estado pampeano fue la represión.
Balas de goma, gases lacrimógenos y violencia física. Dieciocho personas heridas, algunas con quebraduras. Una niña de siete años lastimada. Todo ocurrió en territorio bonaerense, frente a una ermita, ante vecinos y periodistas. Todo fue documentado.
Ese hecho no quedó aislado. Fue el comienzo de un año y medio de inundaciones que sufrió el partido de Rivadavia, agravadas por decisiones unilaterales, obras inconsultas y nuevos atropellos del gobierno pampeano de aquel entonces. El agua avanzó, los daños se multiplicaron y la sensación de indefensión se volvió cotidiana.
Frente a ese escenario, decidimos denunciar. No por especulación política. No por protagonismo personal. Denunciamos porque dejar pasar es aceptar que vuelva a pasar.
También sufrimos agresiones. Políticas, institucionales y personales. Pero estábamos convencidos de que era la única forma de defender a nuestro Distrito frente al atropello de los más poderosos. Cuando las instituciones fallan, callarse no es prudencia: es complicidad. Como la de algunos agentes locales que en su momento gritaron fuerte y montaron su obra de teatro, pero que a la primera oportunidad aprovecharon para recibir concesiones del gobierno pampeano en beneficio propio.
La causa llegó a la Justicia Federal por decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Y, sin embargo, diez años después, el sobreseimiento del entonces gobernador Carlos Verna no se dictó porque los hechos no existieran, ni porque no hubiera heridos o responsabilidades.
Se dictó por inacción judicial.
No hubo una absolución fundada en la verdad. Hubo un cierre basado exclusivamente en el paso del tiempo. Dicho en criollo: no se declaró a nadie inocente ni culpable; se dejó que el reloj resolviera lo que la Justicia no quiso enfrentar. Los hechos quedaron impunes y las víctimas, sin justicia.
Y cuando la Justicia no actúa a tiempo, también hace política. Decide que un hecho gravísimo no merece ser juzgado. Decide que la impunidad es una opción aceptable. Decide, en definitiva, que el poder siempre puede esperar.
Esta es la verdadera vieja política. No la de los discursos altisonantes, sino la más peligrosa: la que opera todos los días mediante arreglos espurios, siempre en perjuicio del pueblo. La que convierte la violencia institucional en una anécdota y permite que, una vez más, se llenen los bolsillos los mismos de siempre.
Decido publicar hoy porque la historia reciente demuestra que todo esto fue real.
Real para los vecinos heridos.
Real para los pueblos inundados.
Real para quienes estuvimos, dimos la cara y denunciamos.
Menos para la Justicia y para una parte de la política, que elige como siempre no ver.
Como dice la chacarera del expediente — la de Gustavo "Cuchi" Leguizamón—:
“cuando la justicia nace sorda, no la compone ni el diablo”.
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🚨 Sobreseyeron a Carlos Verna en la causa por la represión en Villa Sauze
La justicia federal decidió sobreseer al ex gobernador de La Pampa, Carlos Verna, en la causa por los hechos del 9 de febrero de 2016 en el límite con Buenos Aires, sobre la ruta nacional 188, relacionados con la disputa por el curso del río Quinto.
La investigación apuntaba a lesiones y agresiones sufridas por vecinos bonaerenses durante el intento de abrir una brecha para el paso del agua desde La Pampa hacia Buenos Aires. Entre los involucrados estaban funcionarios bajo el mando de Verna, como el ex ministro de Seguridad y el ex jefe de la Policía provincial.
El abogado de Verna, José Mario Aguerrido, argumentó falta de acción penal por “insubsistencia” y violación a la garantía de juzgamiento en plazo razonable, pedido que fue aceptado por el juez federal de Junín, Pedro Plou, quien dictó el sobreseimiento.
Los hechos ocurrieron cuando la policía pampeana intentó desplazar una retroexcavadora de Vialidad que abrió un corte de unos 15 metros en la ruta para permitir el paso del agua, lo que generó la resistencia de vecinos bonaerenses frente a la ermita de una virgen ubicada del lado de Buenos Aires. La represión dejó 18 heridos por balas de goma y gases lacrimógenos, incluyendo niños y una persona con fractura.
Este episodio generó un fuerte conflicto político en La Pampa, con cuestionamientos al accionar policial y pedidos de informes en la Cámara de Diputados.
📸 La imagen que acompaña fue tomada por Noticias en El Face, alrededor de la 01:00, en el camino Meridiano Quinto, desde el estribo de un camión que transportaba una de las máquinas: policías bonaerenses de espaldas y pampeanos de frente.
Fuente: Noticias en El Face