29/12/2015
NATURALEZA Y ALCANCE DEL MÉTODO CIENTÍFICO
El estudio del método científico pertenece a la filosofía de las ciencias, que hace que converjan las conclusiones de varias disciplinas para explicar los problemas que salen al paso en esta importante sección de nuestros conocimientos que se designa con el término CIENCIAS EXPERIMENTALES.
Los problemas que estudia se distribuyen en cuatro grupos:
a) un primer grupo se refiere a la ciencia experimental considerada en sí misma, haciendo abstracción de sus relaciones con las otras ramas del saber. Esta primera parte de la filosofía de las ciencias es la que designamos METODOLOGÍA CIENTÍFICA.
b) Una segunda parte estudia las relaciones de la ciencia experimental con las otras ciencias. Se trata de establecer el lugar de la ciencia experimental en el conocimiento del saber.
c) Una tercera parte intentará determinar si el método científico se aplica con facilidad, rigor, y abundancia de resultados en todas las ciencias experimentales. Científicos y filósofos admiten que la física es la más “científica” de ellas.
d) En cuarto lugar, el filósofo de la ciencia puede considerar las conclusiones mismas de la ciencia experimental, juzgarlas, utilizarlas.
Llamamos metodología al cuerpo de doctrina formado por consideraciones tomadas de la lógica y del estudio del objeto de tal o cual ciencia.
Para los modernos, el término científico designa conocimientos discursivos no-filosóficos, como la física y la astronomía, o hechos controlados metódicamente, o bien, obras elaboradas de acuerdo con las reglas establecidas por dichas ciencias.
Estas parten de fenómenos medidos por ellas mismas, y tratan de establecer sus leyes y explicarlos mediante teorías.
Estas medidas, leyes y teorías van modificándose y precisándose conforme va aumentando la experiencia. Los científicos están de acuerdo en reconocer que los principios de sus saberes representan únicamente hipótesis o supuestos provisionales.
Entendemos el término CIENCIA en la expresión METODOLOGÍA CIENTÍFICA. Esta se propone exponer los procedimientos utilizados por las ciencias experimentales y determinar el valor y el alcance de sus principios y de sus conclusiones.
La teoría general del conocimiento se ocupa de determinar la naturaleza, el valor y los métodos del conocimiento humano; constituye una “CRÍTICA GENERAL” del saber. La metodología científica tiene por fin enseñar cómo deben recibirse o interpretarse los resultados obtenidos mediante el método experimental.
Por su parte, el físico busca un conocimiento especulativo, debe buscar en ese PODER PRÁCTICO cierta prueba de que sus imágenes y aproximaciones se acercan al mecanismo real de la naturaleza. El hecho de ver la verdad práctica no implica la posesión de la verdad especulativa. “Si se quiere, la física se apoya en una verdad práctica, pero no consiste en esa verdad”.
Vale destacar que ninguna teoría, por fructífera que sea, puede explicarlo todo, y siempre queda cierto número de hechos incomprensible o confusos, que nos advierten que, más allá de las conquistas nuevas, quedan todavía otras.
Las teorías vivirán lo que deban vivir; son muy parciales y provisionales cuando se está al comienzo de una nueva serie de investigaciones. Esas teorías serán más tarde sustituidas por otras que representen un estado más avanzado de la cuestión, y así sucesivamente.
El verdadero progreso consisten en cambiar de teoría para sacar de ella otras nuevas que vayan más lejos que las primeras, hasta que se encuentre una que se base en un número elevado de hechos. La cuestión no es condenar la antigua teoría en beneficio de la más reciente. Lo importante es haber abierto un nuevo camino.
Las teorías solo son hipótesis verificadas por un número más o menos considerable de hechos; las que son verificadas por el mayor número de hechos son las mejores; pero ni en este caso son definitivas ni se debe creer nunca en ellas de manera absoluta.
Sobre la “EVOLUCIÓN DE LAS TEORÍAS” diremos que las teorías científicas son también instrumentos de descubrimiento e imágenes del mundo, o sea, deberán evolucionar. Se modificarán para quedar sometidas a los hechos y suscitar nuevos descubrimientos.
Como señala Aristóteles, los físicos deben “edificar las teorías y las causas para explicar los hechos observados”, no violentando los hechos “para hacerles entrar en ciertas teorías y opiniones que les son propias”, ni esforzándose únicamente por “acomodarlos” a ellas.
Este autor enseña que “es preciso fiarse de las experiencias más que de las teorías, y de las teorías sólo en la medida en que se reconoce evidentemente que son conformes a la experiencia”.
Él nunca ha pretendido que sea posible hacer demostraciones rigurosas en cualquier materia. El único medio de explicar las cosas difíciles y oscuras consiste, frecuentemente, en imaginar una solución verosímil; sólo se exigirá que ésta no encierre consecuencias imposibles.
Encontramos en Aristóteles, ese ir y venir entre las suposiciones y los hechos, ese diálogo entre la teoría y la experiencia, que constituye la característica fundamental del método científico.
Complementando lo expuesto, dice Blas Pascal que el hombre es ignorante en la primera etapa de su vida, pero se va instruyendo sin cesar en su progreso, se aprovecha no sólo de su experiencia, también de sus predecesores, porque guarda siempre en su memoria los conocimientos que adquirió una vez, y los de los antiguos siempre están ante él en los libros que sobre los mismos le han dejado.
De ahí procede el que no sólo cada uno de los hombres avance de día en día en la ciencia, sino que todos los hombres juntos realizan un progreso continuo a medida que el universo envejece.
Toda la serie de los hombres, durante el curso de tantos siglos, debe ser considerada como un MISMO HOMBRE que subsiste siempre y está continuamente aprendiendo.
Los que llamamos antiguos eran, verdaderamente, nuevos en todas las cosas, y como nosotros hemos unido a sus conocimientos la experiencia de los siglos que les han seguido, es en nosotros donde se puede encontrar esa antigüedad que veneramos en aquéllos.
Ellos deben ser afirmados por las consecuencias que sacaron de los pocos principios que tenían, y deben ser excusados por aquellas en las que les faltó calidad en la experiencia más bien que fuerza en el razonamiento.
Bibliografía utilizada: EMILE SIMARD “Naturaleza y alcance del Método Científico”