20/10/2023
Como trabajo para niños y fui maestro, pienso ¿qué les diría frente a este despliegue de desconcierto?
Que si oyen generalizaciones como: que TODO está mal, que NADA en este país funciona… tomen distancia.
Que cada sociedad tiene reglas e instituciones para no empezar de cero cada vez, y que no se decida por la ventaja o la fuerza. La democracia no depende de los justicieros con motosierra, ni de los que agitan miedos, sino de mucha gente que estudia y labura sin estridencias.
No me siento con derecho a decir a quién votaré; pero en estas circunstancias, sí de decir que no votaré por el candidato Milei.
Fui alumno y docente en escuelas públicas, trabajé y me curé en hospitales públicos. Sin el estado no hay menos corrupción o menos gasto, sino más terreno de nadie y privilegios.
En la esencia de la democracia está que origen no es destino. Los chicos tienen derecho a un estado con instituciones y reglas que los cuiden, a escuchar argumentos en tonos que den tiempo a formar su propia voz, y a la alegría, que es la mayor gratificación de la vida, como dice Savater.
Mr. Rogers, un señor de la tv pública de EEUU contaba: “Cuando era niño y escuchaba sobre algo aterrador, alguien que se lastimaba gravemente o algo así, les preguntaba a mis padres o abuelos y generalmente me preguntaban cómo me sentía por eso. Mi madre intentaba averiguar quién estaba ayudando a la persona herida. ‘Busca siempre a las personas que están ayudando, siempre encontrarás a alguien que esté tratando de ayudar’. Así que incluso hoy, cuando leo el periódico y veo las noticias en la televisión, busco a las personas que están tratando de ayudar“.
Fernando Ulloa me dijo una vez: “todo padre tiene derecho a que su hijo lo supere”. A eso tienen derecho, a ser mejores que nosotros, a no heredar la crispación, y a buscar quién está ayudando.
Luis Pescetti
Con devota nostalgia por Quino, Fontanarrosa, Tato Bores y la María Elena Walsh de su carta de desventuras en el país del jardín de infantes.