13/10/2020
“Cada persona debe vivir su vida como un modelo para otras” ~ Rosa Parks
En Estudio Jurídico Gil Quinterno & Asociados ⚖️ recordamos con alegría el nacimiento de Amalia María Quinterno (1923-2018).
Amalia, hija de María Artuz y Bartolomé Quinterno, nació el 13 de octubre de 1923, en la maternidad de Colasanto, Caseros, Tres de Febrero, Buenos Aires.
Al conocerse, sus padres eran viudos. Bartolomé tenía cinco hijos (Miguel, Eduardo, Domingo, Inés y Bartolo), y María tres hijos (Francisco, Oscar y Enrique). Amalia fue la única hija en común. Vivían todos juntos en la calle Giles (hoy Sabatini), entre Rauch y Brandsen (hoy Perdiguero).
Amalia estudió en la Escuela Nº 83, en las calles Silva (hoy Valentín Gómez) y Gral. Paz (hoy David Magdalena), y en la Escuela Nº 33, en la calle Lisandro Medina. Ella quería ser escribana, pero su padre le exigió aprender corte y confección. Luego, jugaría al básquet en el Club Institución Sarmiento, y trabajaría en Harrods y en la Caja de Previsión Social.
Amalia conoció a Arturo María Gil en un baile del Club J.J. Urquiza. Él la sacó a bailar y ella fue elegida Reina de la Primavera. Arturo fue su primer novio, y al cabo de cinco años se casaron en la parroquia Nuestra Señora de la Merced. Ellos mismos construyeron su hogar en la esquina de Juan Bautista Alberdi y Lisandro Medina. Tuvieron dos hijos: Mabel María y Adrián Arturo.
Amalia amaba Caseros con locura. Luchó fervientemente para que se construyera la Plaza de la Unidad Nacional, y también para cuidarla. Incluso, cuando sacaron el busto de Rosas para llevarlo a Santos Lugares, instó ante al intendente Di Cónsolo para trasladarlo nuevamente a Caseros.
Amante del deporte, Amalia formó parte de la Comisión Directiva del Club J.J. Urquiza.
Siempre fue muy enérgica, solidaria y trabajadora. Le encantaba reírse y hacer reír. En sus cumpleaños solo pedía alimentos para donar.
Con el tiempo se convirtió en abuela de Mariana, Luciano, Braulio y Lisandro, y bisabuela de Agustín, Santiago, Facundo e Ignacio.
Esa fue Amalia, a quien siempre recordaremos encabezando una reunión, canalizando un reclamo o animando una fiesta con toda su vitalidad.