Lo que nos convoca
Nuestro territorio en común, la Escuela de Letras, con sus debates propios y específicos, nos plantea necesidades particulares; sin embargo, la manera de responder a ellas no supone bajo ningún término una clausura corporativa, sino más bien una apertura hacia las relaciones con la sociedad de la que formamos parte. Esto es así porque consideramos que las reivindicaciones propi
as de nuestro claustro no sólo se orientan a garantizar la efectivización de derechos conquistados por y para los que ya están, sino que se orientan también, y fundamentalmente, a garantizar las condiciones necesarias para la inclusión y permanencia tanto de los que no entran como de los que no las encuentran garantizadas aún. La asamblea se instituye como un órgano de democracia participativa, como un escenario de discusión política, cuyo propósito inicial es la problematización de la realidad cotidiana y circundante a través de la construcción colectiva y horizontal de pensamiento crítico. La militancia estudiantil, sin embargo, excede las meras instancias asamblearias, en tanto entendemos que nuestra participación como sujetos políticos ha de ser activa, crítica y autónoma. Con esto queremos decir que una asamblea, que tiene como objetivo ampliar el horizonte de intervención estudiantil, encuentra su razón de ser sólo en la continuidad de sus proyectos e intereses más allá del momento de reunión asamblearia. Sin lugar a dudas, en un espacio asambleario la construcción de consenso es posible y deseable, pero no es condición necesaria de su existencia ni de su legítima continuidad; de ahí que su naturaleza se caracterice por ser una constante puesta en discusión, asumiendo siempre la dimensión polémica de la realidad universitaria y extrauniversitaria. De ninguna manera esto implica que se invisibilicen, atenuen o soslayen las diferentes lecturas de la vida política de nuestro territorio, sino, todo lo contrario, que se asuman como tales, se especifiquen y se conjuguen -no sin tensión- en una voluntad democrática mayoritaria que nos permita tomar decisiones. En la medida en que ciertas políticas universitarias han exitosamente invisibilizado y obliterado un conjunto diverso de voces, la asamblea pretende presentarse como un órgano polémico que pondere por sobre todas las cosas tanto la capacidad de intervención propia del estudiante dentro de la escena política universitaria como la potencia de la multiplicidad de pensamientos, de ideas y de posicionamientos que allí surgen.