03/02/2022
Realmente no puedo creer que hoy en día sigan sucediendo estas cosas.
Sres respeto y dignidad ante todo!!
Les dejo aquí una historia de un chico abogado que contó su experiencia en una entrevista de trabajo y concuerdo 100% el mensaje que deja.
hágase valer!!!
Trabajemos juntos para que esto no suceda más.
21-10-2021
A dos semanas de la peor entrevista de mi vida, decidí compartir mi experiencia:
Hace aproximadamente un mes, me llegó un mail de una consultora con una propuesta para entrar en un “importante” estudio jurídico. La entrevista era virtual, y me aclaraba que una parte de la misma sería en inglés.
Llegado el día de la entrevista, me conecto por zoom con un consultor de RRHH. En principio, ofrecían 70 mil pesos de sueldo, crecimiento, y “excelentes condiciones de contratación”. Efectivamente, la mitad de la entrevista fue en inglés dado que, al parecer, el estudio tiene múltiples clientes en el extranjero. La particularidad de esta entrevista es que, al final de la misma, me tomaron un cuestionario de 20 preguntas sobre derecho en general.
Debo decir que las preguntas no eran complicadas, eran a un nivel de interés general y con opciones. Algo similar a “Los 8 Escalones”. De todas formas, nunca había oído de esto.
Finalizada la entrevista -con buenas sensaciones- desde la consultora me prometieron que me iba a llamar para un segundo encuentro, esta vez, en el estudio.
Y así fue, a los dos días me llamaron para concurra a las oficinas del estudio, ubicadas en pleno microcentro porteño, en función de entrevistarme. Es acá cuando empieza todo.
Cuando entro a las oficinas -muy modernas- me atiende una recepcionista que me dice que en breves me atendería una persona llamada “M”. A los 15 minutos aparece M y, de forma muy amable, me hace pasar a la sala de reuniones.
En principio, era una entrevista normal. De repente surgieron preguntas como “¿A qué se dedica tu mamá?” “¿Cuál es tu relación con tu papá?” “¿Cuál es tu promedio del secundario (!!!!!!)?” “¿Cómo trabajas bajo presión?”. Se sumaron otras preguntas que carecían de relevancia, pero que ahora no recuerdo. El panorama me pareció extraño, M era cada vez más antipática, sobre todo cuando le dije mi pretensión salarial que fue la misma que me había dicho el consultor en su momento.
Hasta ese momento habían pasado aproximadamente 30 minutos de la entrevista y ya me sentía algo incómodo, cuando de repente M saca un compendio de hojas abrochadas y expresa: “Bueno, te voy a tomar un examen. Leelo y decime en cuanto tiempo lo podes responder.”
Cuando hojeo el cuestionario, eran aproximadamente 60 preguntas: 40 multiple choice y 20 a desarrollar. Las preguntas eran sobre derecho y compresión lectora. Al terminar de hojearlo, le respondo: “Calculo que en 45 minutos lo puedo resolver.” Sabía que no, ni en las primeras materias facultad llegue a resolver un examen de la mitad de preguntas en el doble de tiempo. M, muy molesta, me indica: “Te doy 35 minutos.” Acto seguido saca el celular, pone un cronómetro, y lo apoya arriba de la mesa.
Comienzo a responder el examen, entendiendo (o intentando convencerme) que era una excelente oportunidad que no podía desaprovechar. Las preguntas eran de todo tipo y de diferentes ramas del derecho. Algunas pedían redactar modelos de carta documento, otras preguntaban plazos. Por supuesto que en 35 minutos no termine de resolver todas. Termina el tiempo y de manera muy desganada, M me dice: “Y bueno, vamos a resolverlas oralmente.”
Durante otros 40 minutos estuvimos charlando acerca de las preguntas, algunas no las sabía y ella me iba indicando las respuestas con su característica antipatía. Hasta el momento no me había hablado de las condiciones de contratación y ya íbamos aprox 1 hora y media.
Terminadas las preguntas, decidió comentarme acerca del trabajo: “Mira, el piso es 50 mil pesos y con monotributo pero la verdad que el sueldo todavía no lo definí, tengo que ver.” Traducción: dos mangos en negro.
Luego me empezó a contar lo que hacían y, honestamente, dejé de escucharla. Lo peor, es que antes de irme, finalizó diciéndome que me iban a llamar para una tercera entrevista que iba a ser en inglés con el abogado encargado del estudio. A esta altura, parecía una cámara oculta.
La crisis laboral en este país, y sobre todo en mi rubro, lleva a la precariedad total desde el momento de la entrevista. En fin, quería hacer un poco de catarsis. No se dejen basurear, somos todos personas y que queramos dar lo mejor de nosotros en cada oportunidad que tengamos no significa que se tengan aprovechar de eso.
Aclaración en relación a los comentarios: por una cuestión de respeto no voy a dar el nombre del lugar. Si alguien pasó por una experiencia similar y quiere saber, que me escriba al privado!