26/02/2026
LOS JUECES FUERA DE SUS SENTENCIAS.
Conocer cómo piensa un juez importa tanto como conocer sus sentencias.
No sólo aplica la ley, decide sobre libertades individuales, el destino de personas, pymes y contribuyen al funcionamiento real de la actividad económica.
En el debate sobre la reforma laboral y el traspaso del fuero nacional del trabajo a la justicia porteña quedó expuesta una cuestión más profunda que una simple discusión institucional.
El mundo del trabajo cambió, pero se continúa defendiendo un régimen excepcional diseñado hace más de cincuenta años (1974) para una realidad económica que ya no existe (2026).
Cuando una ley deja de reflejar la realidad productiva, circunstancias y contextos, deja de proteger. Porque destruye incentivos, desalienta la contratación, expulsa a las personas del empleo formal y, tarde o temprano, conduce a una pobreza estructural difícil de revertir en cortos plazos.
La verdadera desigualdad no es reformar el sistema. Es sostener un modelo jurídico que sólo funciona para quienes aún permanecen dentro de él, mientras cada día cientos más de personas quedan definitivamente afuera por las decisiones judiciales basadas en leyes generales del pasado.
El Derecho no puede vivir en un mundo normativo paralelo.
El derecho es interacción humana, es dinámico. Si la realidad cambia, la norma general puede que ya no sea contemplativa de ella.
Defender derechos no es conservar estructuras obsoletas de injusticias.
Es garantizar libertad de contratar, libertad de trabajar, igualdad ante la ley para quien trabaja y para quien da trabajo, y seguridad jurídica en las relaciones humanas, en la vida real.
María Elena López es vicepresidenta de la Asociación de Magistrados y jueza del Trabajo; afirmó que es necesaria una modificación legal, pero que “no debería jamás responder a los intereses de un solo sector” y que el Gobierno busca dar un mensaje “disciplinador” a los jueces