25/09/2017
Una vez más la sociedad tira por la ventana un juez para sustituirlo por otro sin mayores razones que una supuesta lentitud para la toma de decisiones sobre la investigación sobre el paradero de Santiago Maldonado. Me refiero al Juez Otranto y el nuevo Dr. Lleral.- La Cámara que removiera a Otranto, en su decisión dejó a salvo la honorabilidad del Juez al que estaban despidiendo.- Ello no es más que una muestra que la función que desempeñó el Dr. Otranto estaba adecuada a derecho.- Y una vez más la sociedad argentina critica con ojos lejanos la situación que el magistrado vivió.- Hay que estar en el medio geográfico en que se desempeña el cargo para saber cuáles son las cortapisas con las que trabaja el juez.- Llega al mismo cargo otro juez, transferido desde su asiento en la ciudad de Rawson.- ¿Qué nos hace creer que no tendrá los mismos condicionamientos que Otranto?.- Por suerte conocí los dobleces de la sociedad esquelina cuando pretendí armar una representación turística de esa ciudad en Buenos Aires.- Y les aseguro que no es fácil llevar a cabo cambios o propuestas.- Hay personas que en dicho entramado social pisan muy fuerte, tan fuerte como para torcer, sin decirlo o hacerlo explícitamente la conducta de cualquier ciudadano.- Por tanto no coloco grandes esperanzas en la labor del nuevo magistrado.- Lo único que tiene a favor es que viene de otra ciudad y algunas circunstancias no le pegarán de frente.- Espero de todo corazón que se ubique a Santiago Maldonado.- Y que sea con vida, si es posible a esta altura de los acontecimientos, ya que a más de uno le conviene un Santiago mu**to antes que vivo.- Una falla más del sistema judicial argentino.- Dr. Héctor E. Barberis