08/10/2025
“Pizca de azúcar, pimienta y sal”
Es la última hora del día.
La quietud de la noche parece susurrar que mañana me espera un nuevo desafío: audiencias, palabras, gestos que intentarán construir puentes donde otros vieron muros.
Agitarse será, una vez más, parte de sentirse vivo, en esa vorágine donde el tic tac del reloj acompasa el ritmo del alma.
A veces me descubro poniéndole rimas a las mediaciones, como si en cada encuentro buscara la melodía de un entendimiento posible. Tal vez sea ese dejo de romanticismo que los años dejaron grabado en mi ser, una forma de resistirle a la frialdad del trámite, recordando que detrás de cada expediente late una historia humana.
No sé si hago bien en escribir estas estrofas, pero siento la necesidad de decirlo:
detrás de la investidura de este incipiente anciano profesional, hay un corazón que aún late con ganas de ayudar, con gratitud por seguir siendo parte del intento.
Agradecido a Dios, por dejarme ser —así, como soy—, con mi pizca de azúcar, pimienta y sal.