15/04/2026
EL MENSAJE QUE NOS DEJA EL CASO DE ANGEL.
Creo que a partir de la muerte de Angel, un niño de 4 años en Comodoro Rivadavia, y considerando el caso de Lucio, hay algo que ya no se puede seguir maquillando.
Cuando la Justicia, los equipos técnicos y las instituciones deciden sobre la vida de un niño desde el prejuicio, la corrección ideológica o el automatismo burocrático, más que proteger a ese menor, le pueden infringir un daño.
A veces ese daño termina en una tumba. Otras veces el chico sigue vivo, pero crece mutilado de cosas esenciales: vínculo, figura, límite, resguardo, estabilidad, verdad. Y eso también destruye una vida.
En el ámbito jurídico argentino, se habla y escribe mucho sobre el “interés superior del niño”.
Pero no son pocas las veces (y hasta se podría decir que son las más) que se lo enmarca o encasilla en formularios, consignas, teorías de moda, lecturas militantes y decisiones tomadas con el resultado puesto de antemano. No se observa al niño real. No se escucha lo que muestra. No se mide el riesgo concreto. Se sigue un libreto. Libreto que muchas veces es escrito por profesionales que hablan por libros escritos por otros profesionales que también hablaron a partir de libros de otros. O sea, ese guión que se sigue a rajatabla, está hecho por gente que tiene cero trabajo de campo y por ende, cero experiencia real.
Y cuando la ideología tiene mayor peso que los hechos, o directamente los tapa, el desastre ya no es un accidente, sino una consecuencia previsible.
Todo profesional que interviene en un expediente judicial en el que su protagonista es un niño (psicólogo, psicopedagogo, funcionario, policía, secretario o juez), debería quedar automáticamente descalificado para decidir sobre la vida del menor, sí tiene una mirada previamente sesgada.
Un niño no puede quedar a merced de fanatismos, favoritismos ni militancias encubiertas de criterio técnico.
La protección de la infancia solo exige objetividad feroz, valentía institucional y hechos. No relato. No dogma.
Porque el Estado comete un abuso cuando se equivoca con un adulto. Pero también puede arruinarle la vida a un niño cuando se equivoca con él, a partir de lo que dice gente que nunca trató con menores pero que cree saber todo sobre ellos, y que encima se mueve por una ideología o por ser políticamente correcto con esta.
Gracias.