01/05/2025
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Un caso de plagio ha sacudido el ámbito editorial y jurídico de la provincia de Buenos Aires. La Editorial García Alonso anunció que el libro "Honorarios de Abogados Provincia de Buenos Aires", firmado por Andrés Ariel Gelsomino, contiene contenido plagiado, lo que desató una serie de medidas legales, administrativas y editoriales. Gelsomino, empleado del Registro Civil en O’Brien, Bragado, y recientemente considerado en una terna para juez laboral, enfrenta ahora un expediente disciplinario en el Colegio de Abogados de Mercedes, acciones legales de la editorial y posibles sanciones como servidor público. El caso plantea interrogantes sobre las responsabilidades de las partes involucradas y el destino de los ejemplares adquiridos por terceros.
El plagio en "Honorarios de Abogados Provincia de Buenos Aires"
La Editorial García Alonso, especializada en publicaciones jurídicas, confirmó a través de su cuenta de Instagram que el libro de Gelsomino, un manual sobre el Régimen de Honorarios de Abogados y Procuradores (Ley 14.697), incluía fragmentos reproducidos sin autorización ni cita de obras de otros autores. Aunque la editorial no detalló la magnitud del plagio, aseguró que, tras una revisión interna, identificó violaciones a los derechos de propiedad intelectual. Los autores afectados son Julio F. Passaron y Guillermo M. Pesaresi, de editorial Astrea. Gelsomino, según la editorial Garcia Alonso, “ha reconocido su responsabilidad, alegando haber incurrido en el vicio de la comodidad en su afán de finalizar rápidamente la obra plagiada”.
En los comentarios de su publicación en Instagram, García Alonso anunció medidas drásticas: retirar y destruir todos los ejemplares editados del libro y emprender acciones legales contra Gelsomino por los daños causados. “Estamos comprometidos con la ética editorial y la protección de los derechos de autor. Lamentamos profundamente esta situación y trabajaremos para reparar el perjuicio”, expresó la editorial, que también prometió contactar a los autores plagiados para ofrecer compensaciones.
Gelsomino: de candidato a juez laboral a expedientado
Andrés Ariel Gelsomino, empleado del Registro Civil de O’Brien, Bragado, no solo enfrenta las consecuencias legales del plagio, sino también un proceso disciplinario en el Colegio de Abogados de Mercedes, donde está matriculado. Según una fuente confiable, el Consejo Directivo del Colegio tomó intervención tras un pedido formal, motivado porque Gelsomino integraba una terna para el cargo de juez laboral. La acusación de plagio, considerada una falta grave a la ética profesional, puso en jaque su candidatura y su reputación como abogado.
El expediente disciplinario podría derivar en sanciones que van desde una suspensión hasta la cancelación de la matrícula, según lo dispuesto por la Ley 5177 (Régimen de Colegiación de Abogados de la Provincia de Buenos Aires). Además, como empleado público, Gelsomino está sujeto a un sumario administrativo en el marco de la Ley 10.430 (Estatuto y Escalafón para el Personal de la Administración Pública). Si se confirma que el plagio afectó la confianza en su rol público o implicó un abuso de su posición, podría enfrentar la cesantía (pérdida del empleo) y una inhabilitación disciplinaria de hasta 5 años para cargos públicos.
En el ámbito penal, el plagio está regulado por la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual, que prevé p***s de un mes a seis años de prisión y posibles multas o indemnizaciones a los autores perjudicados. Si el caso llega a una condena, Gelsomino también podría ser obligado a compensar los daños materiales y morales causados, según el Artículo 29 del Código Penal.
Acciones de la editorial y preguntas abiertas
La decisión de García Alonso de destruir los ejemplares editados busca mitigar el daño y evitar la circulación de una obra que viola derechos de autor. Sin embargo, surgen interrogantes sobre los compradores del libro, especialmente aquellos que lo adquirieron a través de terceros (como librerías o plataformas de reventa). Hasta el momento, la editorial no ha aclarado si ofrecerá reembolsos o compensaciones a los lectores afectados, ni cómo gestionará los ejemplares ya distribuidos en el mercado secundario.
Expertos en derecho de propiedad intelectual advierten que los compradores de buena fe no tienen responsabilidad legal, pero podrían exigir a la editorial o al vendedor una solución, como la devස
Implicaciones para los lectores y el mercado editorial
El caso también plantea preguntas sobre los controles editoriales en la industria del libro. “Las editoriales deben implementar herramientas como software antiplagio para detectar irregularidades antes de la publicación”, señaló un representante de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). La confianza en García Alonso, una editorial reconocida por sus publicaciones en derecho penal, laboral y de familia, podría verse afectada si no se refuerzan los procesos de verificación.
Un precedente para el futuro
El escándalo de Gelsomino no es el primero en el ámbito editorial argentino, pero su exposición en redes sociales y las medidas tomadas por García Alonso lo convierten en un caso paradigmático. “La transparencia de la editorial es un paso positivo, pero también un recordatorio de que el plagio no solo es un delito, sino una traición a la comunidad intelectual”, comentó un docente de derecho penal de la Universidad de Buenos Aires.
Mientras el proceso penal, disciplinario y administrativo sigue su curso, el caso deja lecciones claras: la ética en la producción intelectual es innegociable, y las consecuencias de su violación trascienden lo individual, afectando a autores, lectores y al sistema editorial en su conjunto. La resolución de este caso será clave para determinar cómo se protege la propiedad intelectual en un mundo cada vez más digital y conectado.
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