17/08/2022
Pensar en gris (no en blanco y negro) al negociar o litigar la custodia compartida del hijo.
En mi experiencia como abogado litigante y ex juez, puedo concluir que la principal razón por la que fracasa la posibilidad de llegar a un acuerdo por la custodia del hijo, es la reactividad emocional y los impulsos de los progenitores.
En muchos casos, comprobé que la bronca y el dolor tenían secuestrado el razonamiento. En tales condiciones, es difícil escuchar y considerar que el otro padre o madre puede estar indicando en la negociación un punto beneficioso para el hijo en común.
Cuando las emociones negativas alimentan la pelea por la custodia, hay ciertas cosas que deben intentarse para enfocar en lo que es realmente importante: el mejor interés de sus hijos.
Y pensar en lo más beneficioso para el hijo no es pararse en el ego propio y suponer que tiene que pasar mucho, muchísimo más tiempo conmigo. Desde una perspectiva objetiva, el interés superior del chico en el caso concreto puede significar verlo menos de lo que esperaba o cambiar las vacaciones. También modificar la custodia en el futuro a medida que cambien las necesidades de él.
Durante más de 20 años, he visto que los padres separados viven en un drama porque no toleran que el hijo, en ciertos períodos, quiera pasar más tiempo con el otro padre o madre. Y la verdad, es lo más normal del mundo ¿Acaso en las familias donde los padres viven juntos, no hay etapas en que el hijo está más pegado a papá o mamá?.
Claro que sí. Pero cuando sobreviene la separación, hay una incapacidad de visualizar correctamente que el chico pasa por un proceso de desarrollo, sin que implique un rechazo hacia uno u otro progenitor.
Aprender a controlar el ego y entender el desarrollo evolutivo del hijo, disminuye la tensión en la negociación e incrementa las posibilidades de suscribir un convenio que evite el litigio judicial en el que, al final de mucho tiempo, cansancio y enormes sumas de honorarios profesionales, llegará probablemente … al mismo resultado del convenio que no se quiso firmar.
Esto no significa abandonar el objetivo que cada progenitor/a quiere obtener para sí con respecto a la custodia del hijo. Pero hay una diferencia importante entre pretender una custodia compartida de 50/50 (cuidado personal alternado, según el Código Civil y Comercial), y aferrarse a ese resultado a toda costa, inflexiblemente, producto del entrecruzamiento de varias emociones negativas.
Por eso hay que pensar en grises, no en blanco o negro. Como dije en otra ocasión en esta página, en cuestiones como la cuota alimentaria y el reparto de convivencia del hijo en la custodia compartida, cada progenitor obtiene generalmente “porciones” de satisfacción de su interés, no la totalidad de lo que pretende.
La mentalidad binaria, 0 o 1, todo o nada, a la hora de negociar un acuerdo o ir a un litigio judicial en el fuero de familia, conducen a un estado mental prácticamente perpetuo de enojo si no se obtiene el resultado deseado.