15/10/2026
Entre el 23 de septiembre y el 2 de octubre, siete mujeres denunciaron en Resistencia, Chaco, a un ginecólogo por presuntos abusos sexuales y mala praxis.
Seis de los hechos habrían ocurrido en el consultorio y el restante, en un domicilio particular.
Karla Herran, víctima y primera denunciante del médico Gustavo Kumiega, aseguró en Infobae en Vivo que su acusación abrió paso a otros relatos. “Nunca había ido a un ginecólogo”, contó al recordar la consulta que, según sostuvo, dio inicio a su experiencia con el profesional.
La causa reúne capturas de mensajes, imágenes y videos de contenido sexual que las mujeres atribuyen al médico, además de cuestionamientos por prácticas durante las consultas, medicamentos vencidos y recetas sin explicaciones suficientes. Herran afirmó que esos elementos acompañan las denuncias: “Las mujeres aportaron elementos que respaldan sus acusaciones”.
Antes de llegar al consultorio, Herran había recibido de su dermatóloga una orden para hacerse análisis de sangre. Dijo que eligió al profesional después de buscar referencias en Internet: “Busqué al mejor y me salió él con las mejores reseñas”.
Según reconstruyó, la consulta se apartó enseguida del motivo médico que la había llevado allí. El profesional habría revisado brevemente la orden y desplazado la conversación hacia ella: “Dejó aparte y ya me empezó a mirar a mí”, sostuvo.
La denunciante señaló que, desde el comienzo, recibió comentarios sobre su aspecto físico. “Yo te veo perfecta la cara. Tenés un cutis precioso”, recordó que le dijo el médico durante aquella atención.
Luego, aseguró que las preguntas se volvieron íntimas y no guardaban relación con la consulta. “Me empezó a hacer preguntas íntimas que no venían al caso”, relató Herran.
También recordó opiniones sobre su vida sexual y afectiva que atribuyó al ginecólogo. “No es necesario estar en una relación, podés hacer con muchos”, dijo que le manifestó el profesional.
En ese momento, explicó, no podía identificar con claridad cuáles eran los límites que debía esperar de una atención ginecológica. “Yo no sabía hasta qué punto un ginecólogo lo podría hacer”, expresó.
La primera ecografía y el diagnóstico que cuestionó la denunciante
Herran contó que el médico la condujo a otra sala para hacerle una ecografía, sin anticiparle cómo sería el procedimiento. “Nunca me dijo voy a hacer esto, nada me explicó”, afirmó sobre esa instancia.
La falta de explicaciones le resultó especialmente relevante porque se trataba de su primera consulta de este tipo. “Me temblaban las piernas cuando me subí a la camillita”, relató la mujer.
Durante el estudio, según su testimonio, el profesional hizo referencias a las relaciones sexuales. “Tengo que tener más relaciones, más relaciones”, recordó sobre los comentarios que escuchó.
También dijo que recibió un diagnóstico de quistes formulado primero en términos alarmantes y luego con otra cifra. “Tenés un millón de quistes”, recordó que le expresó el médico antes de rectificarse.
Cuando pidió precisiones, sostuvo que el profesional vinculó ese cuadro con su actividad sexual. “Tené más relaciones, hacé más la tarea y se te va a ir”, relató sobre la respuesta que recibió.
La denunciante cuestionó, además, las indicaciones posteriores. “Me recetó DCI metformina”, afirmó, y explicó que le preguntó por qué debía tomarla si no tenía diabetes.
De acuerdo con su relato, la respuesta fue que la medicación era “para que no engordes”. Herran agregó que tampoco obtuvo una explicación sobre los anticonceptivos que le fueron indicados.
Dos semanas más tarde, volvió al consultorio por un sangrado que describió como una “manchita marrón”. “Eso es normal, mientras que sea poco”, recordó que le respondió el médico.
El profesional habría indicado otra ecografía, aunque sin ampliar el diagnóstico. Frente a sus dudas sobre el síndrome de ovario poliquístico, Herran afirmó que recibió esta recomendación: “Si tenés alguna duda sobre el SOP, buscá en la IA”.
La mujer explicó que esa respuesta incrementó su preocupación al buscar información por su cuenta. “Te sale operación, muerte, de todo te sale”, manifestó al referirse a los resultados que encontró.
Durante la segunda ecografía, sostuvo, el médico afirmó que no había cambios respecto de la anterior. “Está todo igual que la primera vez”, recordó que le dijo mientras hacía el estudio.
Herran denunció que el profesional utilizó una mano sin guante para palparla durante el procedimiento. “Tenía guantes solamente en donde tenía el transductor”, afirmó.
La mujer describió maniobras que, según su interpretación, excedieron una revisión médica. “Ahí fue el abuso”, expresó al ubicar el momento en que consideró que sus límites habían sido vulnerados.
Después de la ecografía, añadió, el médico la pesó y comentó sobre su cuerpo. “Todo en el consultorio anda bien, todo en este doctor anda muy bien”, recordó.
Los mensajes incorporados a la causa y el reclamo por medidas judiciales
Las capturas presentadas por las denunciantes incluyen un mensaje atribuido al médico que decía: “Te vendría bien un doctorcito amoroso, generoso y paseador”. Los intercambios por Instagram y las referencias a material sexual forman parte de los elementos aportados en la causa.
Herran cuestionó que, desde que formalizó la denuncia, no se hayan dispuesto medidas contra el profesional. “La justicia no está haciendo nada”, sostuvo durante una entrevista.
La denunciante señaló que el médico continuaba en libertad y advirtió sobre el posible resguardo de la prueba. “Puede incluir hasta borrar pruebas, hacer cosas truchas”, declaró.
A medida que el caso tomó estado público, dijo, recibió contactos de mujeres que situaron experiencias similares en años anteriores. “Se comunican chicas conmigo desde el 2000, 2002, 2004”, afirmó Herran. (Por Brisa Bujakiewicz/Infobae. Crimen y Justicia)
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“Estaba llorando y lo hiciste igual”: la denuncia por abuso sexual contra el ginecólogo de Chaco y los chats que aportó la víctima.- La mujer, que reside en Emiratos Árabes Unidos, declarará el próximo lunes ante la Justicia. Con una nueva presentación conocida este miércoles, ya son ocho las mujeres que denunciaron a Gustavo Kumiega.
“Vengo acá y me acuerdo de vos”. Ese fue uno de los mensajes que el ginecólogo Gustavo Kumiega le envió a Romina C. en diciembre de 2022, unos cuatro meses después del encuentro en el que, según denunció, fue abusada sexualmente por él. El médico continuó contactándola a través de Instagram, con saludos, fotografías y comentarios sobre sus publicaciones, pese a que ella ya no quería mantener ningún vínculo. Este lunes 19 de octubre, la mujer declarará por primera vez ante la Justicia chaqueña, de manera remota desde Emiratos Árabes Unidos, donde reside actualmente.
Romina C. decidió acudir a la Justicia después de que otras mujeres comenzaran a denunciar al ginecólogo por prácticas médicas irregulares. En su presentación, a la que accedió Infobae, relató lo que asegura haber vivido durante un encuentro privado en la vivienda del profesional, en Resistencia, y aportó capturas de las conversaciones que mantuvieron posteriormente.
Una de ellas, fechada el 21 de agosto de 2022, contiene un reproche directo al médico: “Qué loco que vos estés insinuando que yo soy mala persona cuando a vos te importó una mi**da que yo esté llorando y no tenía ganas de tener relaciones y lo hiciste igual”. La respuesta que aparece en el intercambio atribuido a Kumiega fue una sola palabra: “Besos”.
A diferencia de las otras denunciantes, que cuestionaron situaciones ocurridas durante consultas ginecológicas, Romina no era paciente de Kumiega. Lo había conocido a través de las redes sociales y entre ambos existía un vínculo de carácter personal.
“Hagamos algo este finde”
Las conversaciones que la mujer acompañó a su denuncia permiten reconstruir parte de la relación. El 17 de agosto de 2022, el ginecólogo le propuso encontrarse durante ese fin de semana. “Hagamos algo este finde”, “Te va a hacer bien” y “Vamos a algún lugar lindo”, fueron algunos de los mensajes que le envió.
Ella respondió que necesitaba salir y que le haría bien. En el mismo intercambio, el médico le propuso que fuera a su casa esa noche. “Sí, me gustaría, no tengo clases así que me queda cómodo”, contestó Romina.
Según relató en su presentación, que remitió por escrito a la Unidad Descentralizada de Atención a la Víctima y al Ciudadano (UDAVyC) del Poder Judicial del Chaco, ambos llegaron a la vivienda del ginecólogo en el automóvil de él. Allí cenaron y conversaron sobre sus vidas. Durante la noche, Kumiega preparó gin tonic y la mujer recordó haber bebido más de tres o cuatro copas.
En determinado momento, el médico le propuso subir a su habitación para mostrarle el dormitorio y su gato. Allí intentó besarla y le sugirió quedarse a dormir porque “no estaba en condiciones de conducir”.
Romina aceptó pasar la noche en la vivienda, pero aseguró que le aclaró expresamente que no quería mantener relaciones sexuales. De acuerdo con su relato, él le respondió que se relajara.
“Yo le manifesté que no tenía ganas de tener relaciones sexuales”
La mujer explicó que tiene recuerdos fragmentados de las horas siguientes y que no puede precisar qué ocurrió durante ese período. Sin embargo, afirmó que recuerda con claridad haberse despertado aproximadamente a las seis de la mañana, con resaca, y que Kumiega comenzó a besarla insistentemente y a quitarle la ropa.
“Yo le manifesté que estaba triste y que no tenía ganas de tener relaciones sexuales. Durante ese momento mi cuerpo permaneció paralizado. Me encontraba en estado de shock, llorando sin poder reaccionar de la manera en que hubiera querido”, expresó en la denuncia.
Según su versión, el médico mantuvo relaciones sexuales con ella pese a que le había manifestado que no quería.
“Recuerdo particularmente que, al finalizar, eyaculó en mi rostro. Ese momento fue especialmente impactante para mí y recuerdo que fue entonces cuando reaccioné emocionalmente ante lo que acababa de suceder. Sentí que había sido abusada, además de sentir mucho asco, tanto hacia él como hacia mí misma”, sostuvo.
La denunciante también relató que, después del episodio, Kumiega se recostó en la cama, aparentemente relajado, e hizo un comentario que ella recordó como algo similar a “qué buena mañana”.
Romina aseguró que se cambió, se lavó el rostro y regresó a su departamento, aunque no pudo precisar si el médico la llevó o si volvió en un vehículo solicitado por una aplicación.
“Recuerdo que en ese momento estaba muy enojada, pero no le grité ni hice nada que pudiera considerarse una confrontación. Me sentía completamente indefensa y muy pequeña frente a la situación”, expresó.
Según su relato, al llegar a su casa se bañó y se acostó. No le contó lo sucedido a nadie en ese momento.
Los chats que aportó a la Justicia
Días después del encuentro, Kumiega volvió a contactarla a través de Instagram. Según consta en la denuncia, el médico respondió a una de sus historias provocándola: “Qué loco es verte hacer el bien y que personalmente seas tan diferente. No estás en un buen momento”.
Fue entonces cuando Romina le reprochó lo ocurrido aquella mañana y recibió como única respuesta un escueto “Besos”. Sin embargo, el contacto no terminó allí.
El 26 de septiembre de 2022, el ginecólogo volvió a escribirle: “Espero que mejor”. Al día siguiente, le envió otro mensaje en el que mencionaba una salida: “Mañana salen birritas en Patagonia Corrientes”.
Durante los meses siguientes, el profesional continuó enviándole fotografías de comidas, viajes y otros momentos de su vida cotidiana. “Cociné yo”, escribió junto a unas imágenes de comida. Para Navidad, le mandó una tarjeta con un saludo y, el 31 de diciembre de 2022, después de compartir una fotografía de un café con leche y unos scones, le escribió: “Vengo acá y me acuerdo de vos”.
Las conversaciones muestran que el contacto se prolongó al menos hasta enero de 2023, cuando el médico volvió a enviarle fotografías personales. Romina aseguró que, pese a esos mensajes, no tenía intención de retomar el vínculo.
Cuál es la situación judicial de Kumiega
La denuncia de Romina C. quedó a cargo del fiscal Jorge Cáceres Olivera, titular del Equipo Fiscal Nº 4 de Resistencia, quien la citó a declarar por videollamada para el próximo lunes 19 de octubre. Será su primera declaración formal ante la Justicia, en la que se buscará profundizar en las circunstancias del abuso sexual.
En paralelo, este miércoles se sumó una nueva denuncia contra Kumiega. Melisa V. acusó al ginecólogo de presunta mala praxis durante una cirugía realizada el 9 de marzo de 2022 en el Sanatorio Femechaco.
Según relató, fue al médico por irregularidades menstruales y dolores abdominales. Kumiega le advirtió que tenía tres miomas de gran tamaño, que comparó con la cabeza y las orejas de Mickey Mouse, y que debía operarse de urgencia.
La mujer aseguró que confió en el diagnóstico y aceptó la intervención. Después, el médico le envió una fotografía de una pieza anatómica y ella entendió que le habían extirpado el útero. “Le creí. Viví meses convencida de que algo irreparable había pasado”, sostuvo.
Sin embargo, continuó menstruando y, de acuerdo con la denuncia, estudios realizados en 2023 confirmaron que conservaba el útero. También cuestionó la necesidad de la cirugía, ya que el análisis anatomopatológico describía miomas pequeños y benignos.
“Me animo a contarlo ahora porque vi que le pasó a otras personas y no quiero que le pase a nadie más”, expresó Melisa, quien aportó documentación médica y conversaciones de WhatsApp.
Con esta presentación, que todavía se encuentra bajo análisis, ya son ocho las mujeres que denunciaron a Kumiega. Las primeras seis causas, vinculadas con la atención de pacientes, tramitan ante la fiscal Ana González de Pacce, quien aún no formuló una imputación. Según pudo saber Infobae, se investigan posibles situaciones de violencia médica, tratos degradantes y uso excesivo de la fuerza durante las prácticas ginecológicas.
Por su parte, Zacarías Issolo, abogado defensor de Kumiega, confirmó que el médico lo designó como representante legal, aunque todavía aguardaba la formalización de su intervención.
En declaraciones anteriores a Infobae, el letrado rechazó que las conductas atribuidas a su defendido constituyan delitos sexuales, sostuvo que las prácticas se realizaron dentro de los protocolos médicos y confirmó que presentó las historias clínicas de las seis pacientes. (Por Florencia Illbele/ Infobae. Crimen y Justicia).