01/04/2015
Alberto Roque Cconislla, el líder campesino que sólo quiso transformar su pueblo
Luque Ibarra
Abogada
Días atrás tuve la oportunidad de conocer y compartir con la familia y miembros de la comunidad campesina de Yuricancha, ubicado en el distrito de Mara, provincia de Tambobamba-Apurimac lugar de donde era Alberto Roque Cconislla, Alcalde de la Municipalidad Distrital de Mara, mu**to producto de un as*****to con arma de fuego ocurrido el 17 de marzo del presente año.
El dolor y proceso de duelo que enfrenta la familia, especialmente Doña Victoria (esposa de Alberto) es profundo, y no es para menos porque además quedan huérfanos de padre la pequeña Victoria (5 años), Yepton (7 años) y Dina (9 años). Doña Victoria me cuenta que cuando Alberto llegaba a su casa, siempre traía fruta y alimentos para sus hijos y los llenaba de besos “…fue un hombre bueno, jamás conocí una mala palabra o maltrato de él hacia mí….”, me ratifica. Sin embargo, constato que Alberto represento también para su comunidad, una especie de esperanza, de orgullo. Edwin, (un amigo de Alberto) cuenta que cada vez que Alberto participaba en un taller de capacitación, en horas de la noche se reunían la mayoría de los miembros de la comunidad en su casa y ahí Alberto les contaba lo que había aprendido, ratificando siempre que tenían que prepararse más para ofrecerles un futuro mejor a sus hijos y a su pueblo, “…no era egoísta, nos animaba a leer, estudiar, aprender…”. Alipio (otro amigo de Alberto) menciona que la campaña electoral fue difícil, pues recibieron muchos insultos sólo por ser campesinos, por ello toda la comunidad apoyo, los jóvenes, niños y mujeres, todos realizaron un trabajo en equipo, juntaron víveres, prepararon ideas para exponer las propuestas de Alberto, “…todos habíamos acordado que él tenía que ser Alcalde y que así podíamos demostrar que los campesinos podemos gobernar bien, sin robar ni engañar…”, “…soportamos insultos, nos decían los otros partidos que el campesino es ignorante, cómo un campesino va gobernar, no sabe nada….”
Cuando Alberto gana las elecciones, la comunidad se reunió en su casa y reconocieron que la victoria fue por poca diferencia (3 votos) fue cuando Alberto propuso que se organizara una reunión de confraternidad invitando a las otras organizaciones políticas porque consideraba que los insultos, rencillas generadas en la campaña electoral ya habían concluido y se necesitaba consensuar para gobernar, “…no todos estábamos de acuerdo, pero como Alberto estudiaba, y se capacitaba siempre, al final dijimos, tiene razón, así que decidimos alquilar un megáfono y con una moto invitamos a todo el pueblo, y realizamos visitas a los que apoyaron e integraron las otras listas...” Pregunte, si quienes integraron las otras listas asistieron a la invitación y con tristeza me dijeron “…no quisieron venir y al contrario nos dijeron que ese campesino no duraría mucho tiempo y que era un ignorante…no sabemos si adivinaron, pero así fue, nuestro Alberto se fue…”
La partida de este líder campesino, que le dio esperanza, liderazgo a su comunidad y demostró que el campesino también puede y tiene derecho a gobernar partió inexplicablemente “…era bueno no le hacía daño a nadie…”, sin embargo creo que para un sector Alberto era una especie de peligro, motivando odios y envidias injustificadas, pues era el líder que había decidido con su comunidad llegar al poder local y demostrar que se puede generar transformaciones y progreso para su pueblo.
La muerte de Alberto Roque, motiva una obligada reflexión sobre cómo está conformado el sector político actual. Muchas veces, se cree que este sector debe estar representado por hombres y mujeres de s**o y corbata, los profesionales, aquellos que saben más y creen que sólo ellos tienen derecho a llegar al poder o ejercer un cargo público, olvidamos que también el gran sector campesino puede y tiene derecho a llegar al poder y no de manera improvisada sino preparada, como fue este caso. Muchas veces, las campañas electorales muestran esta absurda discriminación. La población campesina, nativa o indígena tiene derecho a la participación política y a gobernar, los movimientos o partidos políticos tienen que incorporarlos en sus debates y participar en igualdad de condiciones reconociéndolos como actores reales.
Su comunidad y la familia piden justicia, que la muerte de Alberto no quede impune y que la presencia de las distintas instancias del Estado no sea sólo a raíz de su muerte, sino de manera real, efectiva y permanente en toda la región de Apurímac, especialmente en las comunidades y pueblos donde el desarrollo se da a espaldas de la pobreza, desigualdad y discriminación, sumado a un sistema de justicia que está cuestionado, especulándose que hay corrupción en distintos niveles y que el maltrato al campesino (hombre o mujer) está casi normalizado. Resulta así inaceptable que pobladores de distintas comunidades campesinas del distrito de Mara en condiciones económicas precarias que desean acceder a la justicia formal, viajen más de una hora hasta Tambobamba debiendo buscar necesariamente los servicios de un abogado, pues si acude sólo lo más probable es que no lo atiendan. Si este poblador además pretende hacer una gestión o acercarse a su gobierno regional, debe primero viajar a Cusco (6 a 8 horas) y luego hacia Abancay (4 horas). Cómo resolver o enfrentar estas barreras es una tarea que las autoridades deben solucionar.
La partida de este líder campesino ha generado además temor en la población y en los distintos gobiernos locales de la región Apurímac, por ello la responsabilidad de investigar y encontrar la verdad se hace urgente y necesario, para muchos su muerte significa una especie de aviso, que el campesino nunca más aspire llegar al poder o gobernar. Las autoridades locales de la provincia exigen justicia, que los responsables directos y quienes planificaron su muerte sean sancionados.
A la fecha existen dos investigaciones, en una de ellas se investiga al chofer (Hipolito) que el día de los hechos estuvo con Alberto, quien a la fecha por pedido de la Fiscalía Provincial Mixta de Tambobamba se encuentra detenido en el Penal de Quenqoro (Cusco). La otra investigación se sigue en contra de los que resulten responsables. Está en manos del Ministerio Público de la provincia de Tambobamba, agotar todos los medios para dar con todos los responsables, sólo así su familia encontrara algo de tranquilidad.